MEDITACIÓN SOBRE EL SUFRIMIENTO

 

El SUFRIMIENTO se refiere a todos los niveles de experiencia física o psicológica.
Todas las formas de meditar en el SUFRIMIENTO tienen el propósito de generar un sentimiento profundo de su amplitud y de cuánto y cómo impregna nuestras vidas y las de los demás.
 

LOS BENEFICIOS DE ÉSTA MEDITACIÓN

 

Nuestra visión de la vida no es realista. La mayoría de nuestras experiencias placenteras dependen de objetos y situaciones externas cuya naturaleza es efímera. Cuando estas cosas cambian o desaparecen, nos aferramos a ellas sin querer aceptar la realidad de la situación. Queremos que el placer perdure y nos decepciona que no sea así. De este modo, vamos de arriba abajo, del placer al dolor y de la felicidad a la infelicidad, durante toda nuestra vida.

La conciencia de esta realidad es un paso hacia la eliminación del SUFRIMIENTO. Dejaremos de esperar que la gente y las cosas nos hagan felices y, en cambio, comprenderemos que es nuestra actitud hacia ellas la que determina la felicidad y la satisfacción.

Otro gran beneficio de esta meditación es que nos permite ver que los demás sufren de la misma forma que nosotros y, como resultado, podremos desarrollar la bondad y compasión hacia ellos.


Viendo la vacuidad (la ausencia de esta forma de existencia) se corta con toda la confusión y con todos los problemas. Conseguir esa comprensión no es algo sencillo.

Se requiere UNA TREMENDA ENERGÍA para concentrar la mente sobre la naturaleza de las cosas, con el fin de abrirse camino en nuestra percepción y llegar a su pura realidad última. Lo que nos impulsa en este empeño es el voto de librarnos nosotros mismos y a los demás de todo SUFRIMIENTO.

El propósito de reconocer el SUFRIMIENTO de nuestra vida desarrolla una fuerte intención de hacer TODO LO NECESARIO para librarnos de él.

Todas las experiencias infelices y dolorosas radican en la ignorancia que cree que todo existe inherentemente, en y por sí mismo.
 

 


Hay tres aspectos del sufrimiento que debes contemplar

Detente en cada uno de ellos tanto como gustes.
No te limites a repasarlos mentalmente.
Lleva tus EMOCIONES NATURALES E INTUICIÓN a la meditación.
SIENTE de verdad cada ejemplo de SUFRIMIENTO como si lo estuvieses experimentando ahora.

 

Sufrimiento del Sufrimiento

Primero piensa en todos los problemas que tu CUERPO experimenta cotidianamente: dolores y males, frío y calor. hambre y sed, vista defectuosa, dolores de oído, cortes y quemaduras, pesadez, tensión muscular, fatiga... La lista sería interminable. Recuerda esas experiencias y cuán raramente estás libre siquiera de uno de estos SUFRIMIENTOS.

Piensa ahora en los SUFRIMIENTOS físicos más severos que has experimentado en el pasado y en la posibilidad de que te ocurran de nuevo; no hay garantía de que no te vayan a suceder.

Piensa en el SUFRIMIENTO físico que experimentarás en la vejez. Imagínate con tu cuerpo gastado, arrugado y sin funcionar bien. Finalmente llegará la muerte. Piensa en las diferentes formas en que puedes morir y en el SUFRIMIENTO del cuerpo en ese momento.

Contempla el hecho de que, como cualquier otra cosa material, la naturaleza del cuerpo es el cambio, sentir dolor, degenerar y finalmente morir. Por tanto, no es realista ni sabio apegarse a él.

 

Sufrimiento Mental y Emocional

Ahora lleva tu mente a observar tu SUFRIMIENTO MENTAL Y EMOCIONAL. Recuerda experiencias pasadas de soledad, depresión, pena, frustración, celos, enfado, temor, confusión, ansiedad... Ve hacia atrás en tu vida y observa como raramente dejaste de experimentar al menos una de estas emociones. Revívelas.

Ahora examina tu estado mental actual. ¿Estás ansiosa, deprimida, enfadada, confusa, agitada? Piensa en el SUFRIMIENTO mental que probablemente tendrás en el futura, cuando las personas queridas mueran o te dejen, cuando tú misma te mueras o cuando ocurran multitud de cosas en tu vida que te hacen SUFRIR en mayor o menor grado.

Amplía tus pensamientos hasta incluir las experiencias de los demás. En este preciso instante, todos los seres que existen, debido a que poseen una mente confusa y un cuerpo que se deteriora, están SUFRIENDO alguna forma de dolor físico o mental, desde la menor incomodidad hasta el SUFRIMIENTO más grave.

 

Nadie Escapa al Sufrimiento

Empieza por la gente que conoces: tus amigos, parientes y vecinos. Algunos están enfermos, otros son viejos, o están deprimidos, ansiosos, insatisfechos, solos... Después piensa en la gente que no conoces y cuyas vidas están marcadas por la guerra, la pobreza, el desempleo, el racismo, la enfermedad o la opresión política.

También contempla los SUFRIMIENTOS cotidianos de los animales y otras criaturas: hambre, dolor, frío, falta de libertad, temor a ser sacrificados...

Hazte consciente de que todos esos incontables seres vivientes tienen un continuo de conciencia igual que la tuya: todos reaccionamos con gozo ante la bondad y la belleza, con temor ante el dolor y el mal y con enfado ante lo que amenaza nuestra paz y la de los seres queridos.
Todos tratamos de ser felices y de evitar problemas, pero mientras no estemos iluminados nos encontraremos con una situación dolorosa tras otra.
 

 

El Sufrimiento del Cambio

Este nivel más sutil de SUFRIMIENTO se refiere a las experiencias que consideramos como placer. Se consideran SUFRIMIENTO porque no perduran.

Cualquier buena experiencia se acaba sin satisfacernos plenamente y, en cambio, nos lleva a desear repetirla, con la esperanza de encontrar la satisfacción que creemos que nos debe proporcionar.

Piensa en cualquier experiencia placentera: una buena comida, el sexo, un día en la playa, esquiar, la música, el cine, un bello atardecer. Incluso cuando te sientas cómodamente en un sillón, tarde o temprano necesitarás cambiar de posición, ya que la comodidad se transforma en incomodidad.

Si te sientas cerca del fuego en un día frío, será muy agradable al principio, pero pronto necesitarás apartarte porque sentirás demasiado calor.


 
Examina cuidadosamente tu vida y comprueba si esto es verdad o no. Recuerda algunas experiencias buenas. ¿Perduran? ¿Te dejan satisfecha de verdad? Si el placer es verdadero ¿por qué no sientes como tal indefinidamente? ¿Puedes encontrar un ejemplo de felicidad duradera en tu vida o en la de otros?.

Contempla como todo cambia; como las experiencias, no importa cuán placenteras sean, no perduran, sino que conducen inevitablemente a la insatisfacción, a la irritabilidad, al aburrimiento o a la soledad.

Es la propia naturaleza de todas las cosas: cambian y a la larga se acaban. Incluso una relación excelsa tiene sus altibajos y, finalmente, acabará con la muerte. Las personas bellas se hacen viejas y canosas y, finalmente, mueren. El poder no perdura y la fortuna se pierde. Las flores se marchitan, los ocasos se desvanecen y las fiestas se acaban.

Concluye esta parte de la meditación decidiendo FIRMEMENTE que no es razonable apegarse a ninguna persona u objeto como medio de conseguir una satisfacción perdurable, y que, en realidad, trae el resultado opuesto.

 

El Sufrimiento que Abarca Todo

Éste es incluso más sutil que el SUFRIMIENTO DEL CAMBIO. Se refiere a nuestra propia existencia como seres ordinarios, no iluminados. Al faltarnos el conocimiento intuitivo y directo de la verdadera naturaleza de las cosas, estamos sujetos por ataduras. Por un lado experimentamos en cada momento los efectos de causas previas y, por el otro, estamos creando en cada momento causas para futuros efectos. Este preciso momento de existencia es, a la vez, el efecto del SUFRIMIENTO pasado y la causa del SUFRIMIENTO futuro.

El hecho de encontrarnos atrapados en este ciclo, en esta compleja red de problemas, es, en sí mismo, el SUFRIMIENTO QUE ABARCA TODO. Deja que tu mente se empape de esta idea. Genera una fuerte sensación de este dilema que se perpetúa a sí mismo y que es tu existencia.
Entonces contempla como hay innumerables seres vivientes que, como tú, están atrapados en este ciclo que parece no tener fin.

 

Para la Causa del Sufrimiento ¿Hay un Remedio?

Por nuestra visión incorrecta de cómo existen las cosas, el desarrollo de la comprensión correcta de la naturaleza de la realidad puede acabar con la confusión y el hábito de dejarse llevar por los caprichos del ego.

Mientras tanto, podemos utilizar nuestra vida y energía de una forma positiva, ayudando a los demás con amor y generosidad, y contrarrestando las actitudes negativas cuando surgen en nuestra mente.

Conforme vaya creciendo nuestra comprensión de la realidad, también lo hará el desapego por las cosas ordinarias y transitorias, y la maraña de nuestra red de confusión se desenredará gradualmente.

Finalmente, esta comprensión se convertirá en una percepción directa e intuitiva de la vacuidad, lo que elimina, de una vez por todas, la propia raíz del SUFRIMIENTO.


 

Reconocer la naturaleza dolorosa e insatisfactoria de la vida es bastante difícil.
Es la única salida.

MIENTRAS CONTINUEMOS ESCAPANDO DE LA REALIDAD
DEL SUFRIMIENTO Y NO APRENDAMOS A TRATAR
HONESTAMENTE CON LOS ASPECTOS BURDOS Y DESCONTROLADOS
DE LA MENTE, CONTINUAREMOS DANDO VUELTAS EN LA CONFUSIÓN.

La conciencia del SUFRIMIENTO nos da la energía para penetrar la naturaleza de la realidad.

Concluye tu sesión de modo optimista, con determinación de vivir tu vida inteligentemente
y de hacer lo que puedas para vencer el SUFRIMIENTO.

Dedica todas tus buenas intenciones y energía para que crezca el conocimiento en ti y en los demás.

 

 

Cada día experimentamos multitud de contrariedades.

¿Librarnos de ellas o esperar que pasen lo más rápido posible?

¿Buscas un calmante? ¿Enciendes la tele? ¿Buscas en la nevera?

¿Llamas a un amigo?

Esto es SUFRIMIENTO.

Dedicamos algunos minutos a EXPERIMENTAR simplemente el sufrimiento.


Debido a que habitualmente evitamos afrontar y relacionarnos con el dolor, es difícil investigar honestamente en la meditación la realidad del SUFRIMIENTO.

Por tanto, debemos aprender a utilizar nuestras propias experiencias cotidianas cuando ocurren, para profundizar en nuestra comprensión del SUFRIMIENTO.

Esto no significa que nos sintamos miserables o tensos. Podemos permanecer conscientes del SUFRIMIENTO y no por ello perder el sentido del humor.

Tanto la felicidad como el SUFRIMIENTO son impermanentes, experiencias transitorias. No debemos subrayar una más que otra, sino reconocer la naturaleza cambiante de ambas.

Si la gente a nuestro alrededor sufre, debemos ser sensibles y compasivos, ayudándoles como mejor podamos. No debemos involucrarnos de tal forma que sus problemas se conviertan en nuestros problemas y nos pongamos tensos y preocupados por ellos.

TANTO LA CAUSA COMO LA SOLUCIÓN DE CUALQUIER PROBLEMA SE ENCUENTRA EN LA MENTE DE LA PERSONA QUE LO SUFRE. DEPENDE DE ELLA EL BUSCAR LA SALIDA.

Mientras seamos cariñosos y amables y hagamos lo que podamos para aliviar su dolor, no debemos sentirnos culpables o incapaces pensando que debemos hacer más.

Cuando nos descubramos aferrándonos a una cosa, una situación o una persona en nuestra vida, debemos recordar que la felicidad que experimentamos es transitoria y que no puede acabar de ninguna forma con nuestros problemas.
 

"Esto es pasajero."

"En algún momento desaparecerá."

"PERO LOS PROBLEMAS Y EL SUFRIMIENTO ME SEGUIRÁN
AQUEJANDO HASTA QUE TRANSFORME MI MENTE
Y ELIMINE TODAS LAS CAUSAS DEL SUFRIMIENTO."


 


 

¿Por qué agarrar este dolor un minuto más? Concéntrate en el área de la sensación que resulta dolorosa.

Siente el dolor o la opresión, siguiendo en cada momento los cambios que surjan, notando el color, la intensidad, la temperatura, la frecuencia... Visualiza al cuerpo como un puño que quiere aislar el dolor y no sentirlo. Deja que el puño empiece a abrir alrededor de la sensación dolorosa. Siente la tensión y la resistencia del cuerpo que intenta cerrarse al dolor.

Sigue abriendo el puño. La más mínima resistencia puede resultar dolorosa.
Ábrete. Ablándate.
Deja que el puño se abra, momento a momento. Visualiza el dolor como una brasa dentro del puño. La carne del puño cerrado se quema con tanto dolor. Ábrelo.
Visualiza como la palma se ablanda, como los dedos se aflojan.

Dentro del cuerpo el dolor empieza a flotar libre.
Nota cualquier miedo que esté asociado con la liberación del dolor.
Reconócelo y deja que se vaya por sí solo, sin esforzarte.
Deja que la tensión se disuelva. No intentes captar el miedo ni el dolor. No los rechaces. Déjalos estar.
Deja que floten libres, sin tensión, suavemente, dentro del cuerpo abierto, blando y sin resistencia.

Permanece en este estado de ecuanimidad durante el tiempo que quieras.


ORACIÓN

"Desde tiempo sin principio he estado padeciendo sin cesar todo tipo de sufrimientos. Una y otra vez, he tenido que experimentar las calamidades propias de cada uno de los seis reinos de sufrimiento. Ahora he obtenido esta preciosa existencia humana dotada de las libertades, y he descubierto el Dharma. Ahora poseo la extraordinaria oportunidad de alcanzar la iluminación mediante la práctica del Dharma."

"No me es fácil alcanzar la iluminación porque mi mente esta ofuscada por los engaños, lo que me impide lograr las realizaciones. Tampoco tengo la certeza de que vaya a disfrutar por mucho tiempo de esta oportunidad, porque el momento de mi muerte es incierto. Por lo tanto, he de aprovechar esta oportunidad para alcanzar la liberación."


 
NO SOY EL ÚNICO ATRAPADO

 

Todo ser sintiente que vaga errante por los seis reinos del samsara han sido atrapados. En un tiempo dado, todos ellos han de experimentar los mismos sufrimientos que yo.

Por lo tanto, he de trabajar para liberarlos, protegerlos y ayudarlos; voy a refugiarme en el Dharma desde lo más profundo de mi corazón para poder liberar a todos los seres sintientes de sus sufrimientos."

"Todos estos seres tienen miedo al sufrimiento y desean liberarse de él, no obstante,
debido a su ignorancia, continúan cometiendo las acciones destructivas que constituyen la causa misma de su sufrimiento".

 


 

"¡Qué maravilloso sería que todos los seres se liberasen del sufrimiento y sus causas".

"Que todos los seres gocen de la felicidad y sus causas".

"Que todos los seres nunca sean desposeídos del gran gozo".

"Que puedan residir en la gran ecuanimidad libres de los dos extremos del apego y la aversión"

"Voy a trabajar para conseguirlo".

"¡Oh Budas y Guías Espirituales! bendecidme, por favor, para que lo consiga".


 
 
"Ahora voy a desarrollar la confianza y respeto hacia mi Guía Espiritual De este modo beneficiaré a los demás. Construiré los cimientos sobre los cuales voy a edificar el resto de mis realizaciones espirituales de las etapas del camino hacia la iluminación".

La respuesta de mi ser natural ante el desanimo, el hundimiento, los deseos que no se cumplan, los desengaños, las depresiones es LA COMPASIÓN UNIVERSAL, el deseo de que el otro no sufra. La base de mi relación natural con todas las personas, sin excepción es LA COMPASIÓN UNIVERSAL, el deseo de que el otro no sufra.

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