REENCARNACIÓN

 

No existe ninguna entidad que pase de una existencia a otra.
Pero el río de la conciencia que constituye al individuo, no se detiene con la muerte.

 

El Nuevo cuerpo no es obra de un creador, ni del azar, ni surge de la nada.

El nuevo cuerpo, su naturaleza y sus cualidades, son producto de la conjunción de una serie de causas y condiciones necesarias para ello.

El nuevo cuerpo se produce y la conciencia surge encarnada en él y no en otro, única y exclusivamente porque los factores así lo determinan.

 

¿Cuál es la serie de causas y condiciones más importante que produce el nuevo cuerpo y permite que la conciencia surja encarnada en él?

La Unión de Padre y Madre
Una Matriz adecuada
Un Momento oportuno
Elementos Materiales
La Propia Primera Conciencia
El Anterior Río de Conciencia
 

 

Los dos elementos más importantes de esta lista son los dos últimos.
 

Entonces, ¿qué es la relación entre los dos?
¿Qué es la verdad de la Reencarnación?

 

Primero, examina la respuesta de Buddha al errante Vacchagotta.
Si hubiera una fuego encendido enfrente de vos, ¿lo conoceríais?

Si, Gotama.

Si os preguntasen qué lo hace arder, ¿podríais dar una respuesta?

Contestaría que arde debido al combustible de pasto y astillas.

Si el fuego se apagase, ¿conoceríais que se ha apagado?

Sí.


 

Si os preguntasen en qué dirección el fuego apagado se ha ido, ya sea al este, al oeste, al norte o al sur, ¿podríais dar una respuesta?


 

No, Gotama, ya que el fuego ardió debido al combustible de pasto y astillas, empero al recibir más sustento en la manera de pasto y astillas. Luego, careciendo de sustento, se extinguió.

De la misma manera, Vaccha, todas las formas materiales, los sentimientos, las percepciones, las construcciones, la conciencia por los cuales un buscador de la Verdad puede ser conocido, han sido destruidos por él, cortados de raíz, dejados como el tocón de una palmera, tan completamente eliminados que no pueden tener futura existencia.

Un buscador de la Verdad es liberado de la denotación de cuerpo, y así sucesivamente; él es profundo, inconmensurable, insondable, hasta semejante al gran océano.


Ahora veamos lo siguiente que viene del Sutra de la Transmigración de la Existencia

 

Bhavasanakrantisutra

 

Shrenaya Bimbisâra, el rey del país de Magadha, le dijo así al Bhagavant: “Oh Bhagavant, ¿de qué manera las acciones, una vez realizadas, habiendo desaparecido después de acumuladas, desaparecidas durante largo tiempo, se manifiestan en la mente, estando cercano el momento de la muerte? Siendo todos los samskâras vacíos, ¿de qué manera las acciones pasan sin destruirse?”

Habiendo hablado así Shrenaya Bimbisâra, el rey del país de Magadha, el Bhagavant le dijo así: “Oh gran rey, por ejemplo un hombre que duerme sueña que goza sobremanera con una hermosa mujer del lugar, y al despertar de aquel sueño, recuerda a aquella hermosa mujer del lugar, ¿tú qué piensas, oh gran rey? ¿existe acaso aquella hermosa mujer del lugar vista en el sueño?”

El rey dijo: “Oh Bhagavant, ella no existe.”

 

El Bhagavant dijo: “Oh gran rey, ¿tú qué piensas? ¿aquel hombre que desea ardientemente a la hermosa mujer del lugar vista en el sueño, es acaso sensato?”

El rey dijo: “Oh Bhagavant, él no lo es. Si se pregunta por qué no lo es, oh Bhagavant, la hermosa mujer del lugar vista en el sueño es totalmente inexistente y no puede ser percibida; y sin embargo él sigue pensando en gozar con ella: así aquel hombre, privado de ella, tiene un destino de sufrimiento.”

El Bhagavant dijo: “Oh gran rey, igualmente el hombre común, necio e ignorante, al ver con su ojo las formas, desea vehementemente las formas que resultan agradables a su mente; al desearlas vehementemente, se apega a ellas; al apegarse, se apasiona por ellas; al apasionarse, realiza con el cuerpo, la voz y la mente acciones nacidas de la pasión, nacidas de la aversión y nacidas de la confusión mental.

Aquellas acciones, una vez realizadas, desaparecen. Y, habiendo desparecido, no se encuentran en el este ni se encuentran en el sur ni se encuentran en el oeste ni se encuentran en el norte ni se encuentran arriba ni se encuentran abajo ni se encuentran en ninguna otra dirección del espacio.

Pero en cualquier otro tiempo, en el momento cercano al tiempo e instante de la muerte, al consumirse el karma correspondiente, en el momento de la desaparición de la última conciencia, el karma surge en la mente como la hermosa mujer del lugar en la mente del hombre que despierta del sueño.

 

Oh gran rey, así al desaparecer la última conciencia, la primera conciencia que forma parte del nacimiento surge—o bien en un dios o bien en un hombre o bien en un asura o bien en seres infernales o bien en animales o bien en los difuntos (fantasmas hambrientos).

Oh gran rey, inmediatamente después de desaparecer la primer conciencia, surge la corriente de la mente correspondiente a ella, en la cual se manifestará la experiencia de las consecuencias de la acción.

Oh gran rey, entonces ningún dharma pasa de este mundo al otro mundo, y sin embargo la muerte y el nacimiento se manifiestan. Oh gran rey, se llama ‘muerte’ a la desaparición de la última conciencia; se llama ‘nacimiento’ al surgimiento de la primera conciencia.

Oh gran rey, en el momento de su desaparición la última conciencia no pasa a ningún lugar; en el momento de su surgimiento la primera conciencia que forma parte del nacimiento tampoco viene de ningún lugar.

 

Si se pregunta ¿por qué?, contesto en razón de su carencia de ser propio.

Oh gran rey, la última conciencia es vacía de última conciencia, la muerte es vacía de muerte, la acción es vacía de acción, la primera conciencia es vacía de primera conciencia, el nacimiento es vacío de nacimiento, las acciones se manifiestan sin destruirse.

Oh gran rey, inmediatamente después de desaparecer la primera conciencia que forma parte del nacimiento, sin solución de continuidad, surge la corriente de la mente en la cual se manifestará la experiencia de las consecuencias de la acción.”

 

 

Ve estos dos conceptos:

“En el momento de su desaparición, la última conciencia no pasa a ningún lugar;”

“En el momento de su surgimiento, la primera conciencia que forma parte del nacimiento
tampoco viene de ningún lugar.”


La clave estriba en la comprensión del puente entre las dos conciencias.

El puente entre la ultima conciencia y la nueva primera conciencia es la energía vacía de conciencia.

Esta energía es vacía de la antigua memoria.
Esta energía es vacía de Identidad o alma.
Esta energía tiene una valencia que es el karma de la última conciencia.

 

 

El nuevo cuerpo posee la potencia de la conciencia nueva, intrínsicamente pura, pero manchada sólo por la herencia de la evolución humana. La primera conciencia necesita de la presencia de la energía de la última conciencia de alguna fuente.

Cuando las condiciones son adecuadas, la nueva conciencia comienza a operar como un proceso.

La valencia del karma de la última conciencia tiene un efecto en la primera conciencia.


Esta valencia kármica puede ser positiva o negativa en beneficio de la nueva conciencia, en el sentido de que puede actuar como una defensa o no contra la ignorancia.
 

Por tanto, se puede decir que cualquier conciencia nueva que es fruto de un río de conciencia sin karma negativo, es de gran beneficio para el nuevo cuerpo y mente.

Esto no significa que el beneficio sea de conocimientos o de sabiduría. Solamente da a la conciencia la predisposición de resistir a la ignorancia con la fuerza de su valencia.
No tiene el cuerpo, ni la mente, ni la memoria, ni la conciencia de la última conciencia.

Si la valencia es positiva, la primera conciencia tiene una defensa natural contra el incremento del karma negativo, porque tiene las actitudes, las intenciones y las acciones correctas.

Así, la primera conciencia puede contribuir a la eliminación del karma de la mente Dual que viene de la herencia humana, y facilitar el crecimiento de la Sabiduría.

Si la valencia es negativa, la primera conciencia no puede desarrollar una defensa natural contra Mara. Así, incrementa la carga del karma negativo y no la disminuye.

Es importante ver que la energía del puente no posee información especifica de la última mente, ni los conocimientos, ni la identidad, porque no hay información, conocimientos, ni identidad que puedan pasar de un cuerpo y mente a otro. Es más un impulso que permite el desarrollo de la propia naturaleza del nuevo cuerpo y mente. En ausencia de una valencia positiva, la propia naturaleza es débil.

El nuevo ser es heredero del estado kármico de la persona que creó la carga kármica en la vida anterior.

 

Esto puede parecer injusto.
Veamos lo que se dice en “Las Preguntas del Rey Milinda”.


“Las Preguntas del Rey Milinda”

 

¿Qué es, Nagasena, lo que renace?

El nombre y la forma renacen.

¿Es el mismo nombre y forma lo que renace?

No, Señor. Por este nombre y forma los hechos están hechos, buenos o malos,
y por estos hechos, (el karma de la última conciencia) otro nombre y forma renace.


Si es así, Nagasena, ¿no se liberaría ese nuevo ser del mal Karma?

No, Señor. Por el hecho mismo de haber renacido, (recibido la energía),
no está liberado de su mal karma.

Suponed, Oh Nagasena, que un hombre hurtase un mango de otro hombre, y el propietario del mango se apoderase del ladrón, lo llevara ante el Rey y lo culpase de ese crimen y el ladrón dijese:

“¿Majestad! No me apoderé de los mangos de este hombre. Aquellos que puso en el suelo son diferentes de los que tomé. No merezco ser castigado.”

¿Acaso no es culpable?

Por cierto, Señor. Merece ser castigado.


Pero ¿a cause de qué?

Porque, a despecho de lo que pueda decir, es culpable respecto del último mango, (la primera conciencia) que resultó del primer mango (la última conciencia).

Es así, gran Rey. Los hechos, buenos o malos, están hechos por este nombre y forma. Otro renacerá, pero no, por tanto, liberado de la semilla. (la valencia de la energía transmitida de la conciencia última)

¿No renacerás?

¿De qué sirve, gran Rey, hacer otra vez esta pregunta? ¿Acaso no os he dicho que si, cuando muera, muero con deseo en el corazón, renaceré, pero si no, no renaceré?

Cuando mueres sin deseo en el corazón no renaces

 

Cuando uno se ilumina en el camino después del Despertar,
No hay karma negativo ni positivo.
La energía disipada de la última conciencia no tiene valencia,
Y, por tanto, no hay renacimiento.

Pero cuando alguien toma los votos de Bodhisattva,
Aplaza su propia Iluminación, por compasión y benevolencia hacía todos los seres.
Entonces la energía, a la disolución de su cuerpo y mente, se activa.
La valencia de esta energía es muy positiva y se resiste a la ignorancia de la Dualidad.

Pero esta voluntad, tan llena de compasión, tiene residuos de la Identidad, y no es libre.

 

Ahora comparemos esto con los conceptos tradicionales de reencarnación

Puedes ver que el concepto de la continuación de una conciencia personal es muy egoísta
y peligrosa, porque alguien que posee la motivación de avanzar por sí mismo está en peligro
de caer en las trampas de Mara.

Pero alguien que en su propio desarrollo no tenga relación con su Identidad,
puede beneficiar a una primera conciencia, estando en el camino de la Gran Compasión.

La creencia en la reencarnación, con diferentes matices, ha sido desarrollada por muchos pueblos. Grandes filósofos, como Pitágoras y Platón, lo afirmaron según sus propias teorías.

Origenes admitía la creación de almas eternas y hablaba de las sucesivas pruebas por las que pasan.

Pero, en el siglo VI, la posición de Origenes fue condenada por el concilio de Constantinopla en el año 542.
Desde entonces, en el Occidente se sigue profesando una doctrina incompatible con la reencarnación.

 

En el siglo XIX, la reencarnación se convirtió en un tema de teosofía para
los ocultistas y espiritualistas, basada en la filosofía hindú y buddhista.
Según su concepto, los seres están condenados a renacer indefinidamente
hasta que no alcancen su liberación.


Esta doctrina está lejos de nuestro concepto de la Reencarnación.
En el Buddhismo no hay seres para ser condenados ni una propia liberación.

Sólo existe un sistema bello y maravilloso de auto-inmunidad dentro
de la energía universal que preserva la integridad de cualquier combinación
de energía en forma sintiente, contra las formaciones kármicas.




Cuando se ve las numerosas ideas erróneas sobre la reencarnación
y se les compara con la verdad, la verdad parece infinitamente más gloriosa.

Veamos este modelo

Imagina, por un momento, que una gota del Océano Primordial haya obtenido la conciencia de sí misma como consecuencia de una combinación de elementos fortuitos. Esta gota está formada por la combinación de una semilla impregnada de la energía kármica de un cuerpo anterior (el catalizador) y la energía material y no-material del Océano Primordial.

Como la energía material de la gota es frágil, inmediatamente comienza a degenerar, y eventualmente vuelve a la fuente del gran Océano Primordial. Pero la energía no- material, por sus propiedades, es más resistente a la degeneración.


Entonces, la energía no-material junto con la semilla impregnada de la energía kármica, inmediatamente recombinan con una nueva energía material del Océano Primordial y forman otra gota. O sea, la presencia de la semilla impregnada y la energía no-material de la gota original es la condición necesaria para formar una nueva conciencia y una nueva gota. Pero, ni la conciencia ni la memoria, ni la sabiduría, ni las formaciones kármicas, ni ningún elemento del Surgimiento Condicional pasa a la nueva gota.

Cuando la nueva energía material reciba la semilla impregnada y la energía no-material del cuerpo anterior, la conciencia, el sufrimiento y las energías kármicas pertenecen a la nueva gota, no a la gota anterior. Buddha lo explicó claramente cuando dijo: “En un hombre, las pasiones, los estados de conciencia, el intelecto, las percepciones e impresiones, todos pertenecen a él mismo exclusivamente y no a ningún otro”.

La gota, porque tiene conciencia de sí misma y al máximo sólo tiene una conciencia intelectual de su unidad con el Océano Primordial, está siempre en un estado de sufrimiento. Este sufrimiento tiene como causa la continuidad de la energía kármica, que es el estado constantemente en cambio de la energía no-material en relación con el conocimiento de su unidad con la fuente: el Océano Primordial.

 

La energía kármica está continuamente en cambio cuando está dentro de un cuerpo. Se puede considerar que es positiva si incrementa la conciencia de la unidad con el Océano Primordial y negativa si incrementa la ignorancia del estado de unidad. El proceso de cambio sigue constantemente, hasta el momento en que la valencia de la energía kármica se neutralice.

Este momento ocurre cuando hay un incremento de la conciencia de la gota de su propia unidad con el Océano Primordial. Finalmente, cuando la gota nunca más existe como concepto, y la unidad de la aparente gota y el Océano Primordial está clara, la energía kármica está completamente neutralizada y deja de existir.

La semilla y las energías materiales y no materiales vuelven a la fuente del Océano Primordial y no hay ninguna regeneración de la gota. La gota aparece sólo una parte infinitesimal del Océano Primordial infinito del que nunca estaba aparte ni separada. Sólo la conciencia de la gota le había dado esta impresión errónea.

 

Ahora, imaginemos lo glorioso que podría ser experimentar, sólo por un microsegundo, la reunión de la energía no-material con el Océano Primordial y terminar para siempre las rondas de forma y conciencia engendradas por la energía kármica. No habría más energía kármica, ni más conciencia.

Esto es lo que ocurre cuando el cuerpo material del ser humano se desintegra y la conciencia y memoria, con todos los conceptos mentales, cesan. La energía no-material se reintegra completamente en el Océano Primordial, que es sin límite, sin nacimiento y sin fin. La energía primordial no tiene conciencia, ni sentido de sí misma.

Es un acto de vanidad y egoísmo pensar que cuando se pierde la memoria y la conciencia del cuerpo y mente se puede convertir esta conciencia en una conciencia cósmica del Océano Primordial. Hay una tendencia de dar al Océano Primordial las características que se percibe cuando la semilla tiene la forma de una gota. Esta idea es romántica pero completamente sin parsimonia.

El retorno de la semilla de la conciencia (llamada jivitindriya o fuerza de la vida)
al Océano Primordial es el retorno a la eternidad sin conciencia

Pero, cuando no hay un retorno a la eternidad hay la última conciencia.
Y
El surgimiento de los elementos materiales (el nuevo cuerpo)
desde:

La Unión de Padre y Madre
Una Matriz adecuada
Un Momento oportuno

que produce

 

La Propia Primera Conciencia (la nueva conciencia)
 

Con el Despertar, uno consigue una comprensión directa del estado original de la semilla cuando la energía material y la energía no-material se han combinado y han permitido que la conciencia surgiera encarnada en la gota en las circunstancias adecuadas.

En el ser humano, (la gota) las circunstancias adecuadas son:

La presencia de la semilla que ha salido del anterior río de la conciencia y contenga la energía de las formaciones kármicas del viejo cuerpo.
Con el Despertar, hay una clara conciencia del estado perfecto de la combinación de la semilla, la energía material y la energía no-material que se manifiesta en el ser humano como su verdadera naturaleza. Es un estado de alegría, compasión, benevolencia, gozo, humor y creatividad. En ese momento, la energía kármica.


Si la persona decide ser un Bodhisattva, renuncia a la neutralidad completa y mantiene un nivel positivo de energía kármica para que pueda salir otra vez en el mundo y ayudar a todos los seres. Si el Bodhisattva permite que su energía kármica sea neutralizada completamente, es el estado de No-Volver, el estado de Buddha.

Es importante entender que cuando la semilla vuelva a la fuente de donde nunca estaba realmente separada, las cualidades de alegría, compasión, benevolencia, gozo, humor y creatividad son sólo una potencia, no una realización. Estas cualidades sólo pertenecen al ser y no a la semilla. El Océano Primordial en sí mismo no posee estas cualidades.

El Océano Primordial está más allá de la capacidad del ser humano para captar. No muere ni nace. Siempre ha existido y siempre existirá. Tal como una gota de lluvia temporalmente aislada del Océano, cuando aparezca una gota de energía residual de las formaciones kármicas es sólo una transformación del agua del gran Océano Primordial,
invisible, indestructible y sin límites.


 
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