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FERDOWSI: UNA
BIOGRAFÍA CRITICA
He consolidado con versos un
alto palacio
Que no será derribado por lluvias ni tormentas
Mucho me he esforzado en estos treinta años
Pues he revivido el persa con la lengua persa
No moriré pues desde ahora viviré por siempre
Pues he diseminado, de la palabra la simiente
Con este sencillo verso expresa Abul Qasem Ferdousi el esfuerzo que
le supuso escribir su gran obra, el Shahnameh (El Libro de los
Reyes), mediante la cual revivió la lengua persa literaria del país.
Abul Qasem Ferdousi nació entre los años 932 y 941 en Tus, cerca de
la actual Mashad, en el Jorasán. Ferdousi, cuyo nombre es un
seudónimo de la palabra persa"ferdous" (paraíso), era de origen
noble pues pertenecía a una familia de terratenientes (dehqân) cuyas
tierras le aportaba buenos ingresos. De la vida de este poeta es
poca cosa lo que se sabe. No obstante, sabemos que casi toda su vida
permaneció en su provincia de origen, Jorasán, que en entonces se
llamaba Jorasân-e-Bozorg' (el Gran Jorasán) y abarcaba todo lo que
es hoy la actual provincia oriental de Irán, Jorasán y que llegaba
en su extremo norte a Samarcanda y Bujara (Uzbekistán actual), parte
de Tayikistán y la parte oeste de Afganistán. Así pues, se movió en
el interior de su extensa provincia viajando entre Balj, Ghazni y
los territorios situados al norte del río Oxus.
n la Persia del siglo X, los persas, a pesar de haberse convertido
mayoritariamente al Islam, no habían perdido ni su lengua, ni sus
costumbres ancestrales llegando a ser pues, un caso de excepción
particular por cuanto se islamizaron, pero no se arabizaron. Entre
las diferentes capas de la población de aquel entonces la de los "dehqans"
era la que más guardaba las antiguas tradiciones orales. Éstos
conservaban los antiguos mitos y leyendas persas que se había
transmitido mediante la literatura de origen real donde se narraba
las historias, hazañas y leyendas de los reyes del pasado. Estos
mitos y leyendas también habían llegado a la posteridad del siglo X
de generación en generación, siendo los "dehqans" unas de las capas
de la población que más fiel recuerdo guardaba de ellos. Ferdousi
supo aprovechar esta circunstancia, y saber hacer uso del trabajo de
otros poetas que una generación antes que la suya empezaron a
escribir obras épicas que, o se perdieron o no fueron finalizadas,
como es el caso del poeta zoroastriano Daqiqi. De alguna manera
Ferdousi tomaba el relevo de Daqiqi, bardo de la corte samaní, que
fue asesinado por un esclavo turco poco después de empezar su obra
épica de la cual escribió unos 1000 versos, que Ferdousi incorporó
en su Shahnameh.
Al desconocerse su vida, muchas son las hipótesis surgidas para
justificar el inicio de un trabajo tan laborioso como poner en verso
los antiguos mitos del pasado. Se ha llegado a decir que lo hizo
para conseguir una dote para su única hija cuando la obra fuese
presentada a los reyes samaníes, algo incongruente si tenemos en
cuenta que Ferdousi era terrateniente y no necesitaba de ese dinero,
además de los años que iba a tardar en componerla. Sea como fuere,
el trabajo en el que se vio imbuido era de tal magnitud que descuidó
sus quehaceres como terrateniente y finalmente se vio obligado a
vender muchas de sus tierras.
Ferdousi tuvo muy mala suerte. Cuando el Shahnameh, estuvo terminado
allá por el año 1010, la dinastía Samaní había sido derrocada por la
Gaznaví, una dinastía ésta que nada tenía que ver ni en origen ni en
lengua con la anterior. En efecto, la samaní era una dinastía de
raigambre persa, orgullosa de su pasado sasánida, de su lengua y
cultura persas, en definitiva, de su "iranidad", defensora de lo
persa y mecenas de una pléyade de sabios y poetas que devolvieron a
Persia sus antiguas dotes literarias y su puesto en la escena de la
historia; Ferdousi comenzó su larga obra en este propicio ambiente.
Mas los Gaznavíes eran todo lo contrario; turcos de Asia Central, de
habla y cultura turca, y, cuando Ferdousi apareció en la corte del
gran sultán Mahmud de Ghazni, no fue bien recibido. En efecto, el
Shahnameh es una épica persa, y como tal se alaba a los reyes persas
del pasado, y, su héroe persa Rostam (algo parecido a lo que puede
ser el Cid Campeador) es ejemplo de caballerosidad, heroicidad y
valor. Se cuenta que el sultán Mahmud de Ghazni, ofendido por el
carácter épico de la obra en la que él no se podía ver reflejado
debido a su humilde origen y distinta procedencia, en la que para
más colmo, los turanios (turcos de Asia Central) quedaban en mal
lugar en la obra, le comentó a Ferdousi que "como Rostam, tengo mil
en mi ejército".
Sea de ello como fuere, las fuentes, que son muchas y
contradictorias, también relatan que el sultán le prometió a
Ferdousi un dinar (moneda de oro) por cada verso, que, al ser 60.000
quedaría retribuido con creces aquella labor de 30 años. Mas cuando
llegó la hora de pagar, el sultán gaznaví le dio un dirham (moneda
de plata) por cada verso, y, ofendido, salió del palacio y se cuenta
que en un acto de desprecio por parte del poeta de Tus, dio todo el
dinero a un vendedor ambulante. Ferdousi no se conformó con ello y
le dedicó al sultán unos versos burlescos en los que se hacía
alusión a su origen humilde (era descendiente de un cocinero de la
corte samaní), he aquí una muestra:
Chon andar tabarash bozorgi nabud
nayarast name bozorgan shonud
(Como no había grandeza en su linaje
No soportó oír el nombre de los grandes)
Otra historia, que hace referencia a la diferencia confesional entre
Ferdousi y el sultán Mahmud, relata que Ferdousi era apoyado por el
ministro de Mahmud, Ahmad ibn Hassan Meymandi. Los enemigos de
Meymandi propagaron rumores en los que se acusaba a Ferdousi de ser
shií, algo que era cierto. Mahmud, musulmán sunní, corrobora la
acusación hecha por los enemigos de su ministro que añaden también
que un "herético shií" no debe cobrar más de 20.000 dirhams. El
relato sigue contando que Ferdousi le dio el dinero a un vendedor
ambulante que vendía cerveza en la puerta de un baño público (hammam).
Se cuenta que Ferdousi, temeroso de la reacción del sultán al
enterarse de los versos satíricos, emprendió la huida y se dirigió a
Herat, para partir unos meses después hacia Tus y de allí a
Mazandarán. En ésta última provincia fue donde encontró a un mecenas
para su obra en el rey local de la región, Shariyar, alguien idóneo
pues era persa y de abolengo persa. Aunque este rey, cuando leyó las
sátiras que el poeta de Tus le había dedicado a Mahmud, temeroso de
ser atacado y borrado del mapa como hizo con los Samaníes, le instó
a Ferdousi que suprimiera aquellos versos.
En fin, hay otra historia que cuenta que el sultán Mahmud,
arrepentido por su comportamiento con Ferdousi, ordenó que se le
pagase la suma prometida al poeta, pero cuando los agentes del rey
llegaron a Tus estaban sacándolo de su casa en un ataúd para ser
enterrado; ya era demasiado tarde.
Se desconoce la fecha exacta en la que murió Ferdousi, aunque se
calcula que fue entre los años 1020 y 1025.
El Libro de los Reyes o Shahnâmeh
Como ya hemos mencionado, el Shahnâmeh es la epopeya nacional de
Persia y una de las obras clásicas de la literatura mundial. El
Libro de los Reyes nos narra el pasado glorioso del Irán antiguo
haciendo especial hincapié en la historia de los Sasánidas y
perdiéndose en el pasado llegando a confundirse los reyes
legendarios con los Aqueménidas
Para escribirla, Ferdousi se basó en numerosas fuentes como son por
ejemplo los Jodainâmeh ("Libros de los señores", que los árabes
denominaban "Seyr al-muluk") y las tradiciones y mitos orales. En
este sentido, Ferdousi no fue original a la hora de ocurrírsele
aquella idea ya que otros antes que él ya la habían empezado. Así,
por ejemplo, Abu Mansur Abdul Razzâq, gobernador de Tus, escribió a
principios del siglo X una épica en prosa que aunque no se ha
conservado, sí existía en la época de Ferdousi, el cual se sabe que
hizo uso de ella. Por otra parte, está el malogrado Daqiqi que murió
cuando ya había escrito unos 1000 versos de su épica, versos que
Ferdousi incluyó en su obra citando su procedencia.
Se notaba pues, ya en una época tan temprana como principios del
siglo X, que había un ambiente cultural propicio para la redacción y
compilación de una epopeya irania, que hasta entonces habían sido de
alguna manera proscritas por los árabes que las consideraban poco
menos que opuestas al Islam.
Una de las características en la que destaca el Shahnameh es su
estilo. La lengua usada es persa casi puro, con muy pocos préstamos
del árabe. Algo que se puede decir, por un lado, que el poeta persa
hizo a propósito, pero, por otra parte también se puede afirmar que
aquel era el estilo usado en el período samaní, como lo demuestran
la multitud de textos y obras conservadas de la época que podemos
leer en un persa genuino poco mezclado con el árabe aún.
Otra particularidad es su extensión. En efecto, el Shâhnâmeh, con
sus 60.000 versos, es la segunda epopeya más larga de la Humanidad
después del Mahabharata de la India. Después del Shahnameh, muchos
fueron los que en los siglos siguientes quisieron emular al poeta de
Tus. Surgió en la literatura persa una literatura épica, más bien "ferdousiana"
por cuanto todos intentaban versificar al estilo de Ferdousi, pero
ninguno llegó no sólo a superar el estilo del Shâhnâmeh sino que ni
siquiera lo pudo igualar, aunque en estos intentos sí que surgieron
poetas épicos de calidad.
Además de la lengua persa genuina usada, otro de los factores que
diferencian la épica de Ferdousi es la originalidad de su epopeya.
Todas las historias del Shâhnâmeh son historias genuinas tomadas de
la historia del Irán antiguo, no hay hazañas ni historias prestadas
de otras epopeyas de pueblos vecinos como pueda verse en otros
casos.
El Shâhnâmeh sigue teniendo lectores entre los persas después de mil
años, que se siguen enorgulleciendo de su épica. El libro además se
sigue recitando como una cantinela en los "zurjâneh" o (casas de la
fuerza) "especies de gimnasios tradicionales" al son de un tambor
mientras los asistentes hacen gimnasia con movimientos acompasados.
Los persas ven esta obra el símbolo de su identidad nacional y
muchos son los intelectuales que consideran el Libro de los Reyes,
la epopeya más valiosa e importante escrita en la historia de la
Humanidad, y un monumento eterno al saber y a la capacidad creativa
del ser humano.
http://www.irna.ir/occasion/es/index3.htm#Ferdousi%20932-1025
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