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Cuando gracias
a Anquetil Duperron empezó a conocerse a fines del siglo XVIII la
religión de los parsis, de la que apenas se tenían noticias en
Europa, y cuando gracias a él, es decir, a las traducciones que hizo
de los textos relativos a esta religión, y a los estudios, así
mismo, sobre ella de otros grandes orientalistas, se supo que el
Mazdeísmo o Zoroastrismo había sido no tan sólo la primera de las
grandes religiones, sino la fuente de la que había tomado el
judaísmo, y gracias a él el cristianismo y más tarde el mahometismo,
algunas de sus doctrinas más importantes, muy especialmente en el
terreno de lo escatológico, así como lo mejor de sus ideas morales,
la reacción fue una vez más tan inmediata como torpe, a causa del
apasionado e imperfecto conocimiento de la cuestión de los que por
defender su doctrina se atrevieron a afirmar que el profeta del Irán
se había servido de las enseñanzas judías para establecer las suyas,
cuando la verdad de lo ocurrido había sido exactamente todo lo
contrario, como al punto fue perfectamente demostrado:
A principios de este siglo, el hindú Bal Gangadhar Tilak formuló un
"origen ártico" de los indoeuropeos basándose en los libros sagrados
védicos; de este origen ártico provendría la mítica hiperbórea, la
leyenda del "país de las largas noches" y la Blanca Isla de Thule .
Las escrituras avésticas a su vez, nos hablan de un grupo ario que
vivió en Airyana Vaejah que es la Zona de Artico.
Esta tesis es, si no corroborada, al menos parcialmente confirmada
por un trabajo de los investigadores soviéticos G. M. Bongard-Levin
y E.A. Grantovskij, que fundamentándose en argumentos astronómicos y
geográficos, y en estudios sobre el modo de vida y la etnología de
los "pueblos de la Taiga", defienden una estancia prolongada de un
grupo indoeuropeo hacia -3000, grupo del cual saldrían los Shaka de
la India y los Escitas. Como se ve, es imposible hacer una sucesión
cronológica coherente ante la cantidad de datos contradictorios (y
sin embargo, ciertos) que se nos ofrece.
Respecto a esta cronología, los más recientes datos científicos
indican que hace unos 13.000 años, el clima europeo recayó en un
período de nuevo muy frío, el Younger Dryas. La palabra Dryas se
deriva de la Dryas Octopelata, planta de pálidas flores amarillas,
típica de la tundra, que hizo de nuevo su aparición en las tierras
meridionales de Europa, en donde desaparecieron los árboles y fueron
sustituidos otra vez por una vegetación muy pobre. Las temperaturas
de invierno en Europa durante el Younger Dryas volvieron a ser muy
bajas. Numerosos estudios polínicos, sedimentarios y de otro tipo
así lo señalan.
Este intervalo frío, el Younger Dryas, cuyo abrupto origen causa aún
cierta sorpresa, acabó también súbitamente hacia el 11.600 antes del
presente, cuando se produjo la subida térmica definitiva que dio
entrada en el hemisferio norte al período Preboreal y, con él, al
interglacial actual: el Holoceno.
Veamos ahora este interesante pasaje del Avesta en que Ahura Mazda
se dirige a Yima, el mítico rey ario:
“Y Ahura Mazda le habló a Yima, diciendo: 'Oh justo Yima, hijo de
Vivanghat! En el mundo material los terribles inviernos están al
caer, trayendo una feroz y mortal helada; En el mundo material los
terribles inviernos están al caer, provocando nevadas y hielos tan
espesos, que irán desde lo profundo del océano a las altas cimas de
las montañas”
Podemos deducir pues que Yima (Tambien llamado Jamshed) reinó hace
unos 11000 años. Dicen los textos tradicionales que el Profeta
Zarathustra nació aproximadamente 2700 años después del reinado de
Jamshed. Si tenemos en cuenta todo esto, de los 11000 años,
substraemos 2700 años quedando la cifra de 8300 años. Actualmente
estamos viviendo en el siglo XXI por lo que, si restamos 2000 años
obtenemos la fecha de 6300 AC. Ésa es la fecha más baja en la que
podemos situar el nacimiento de Zarathustra, pero fue posiblemente
más temprano.

Hay otra evidencia a destacar. Una de las enseñanzas fundamentales
en la religión Zoroastrica ha sido la importancia dada a la
agricultura.
¿Cuándo entró la agricultura en la vida humana? Hoy tenemos varias
evidencias basadas en la datación del Carbono 14 que indican que
esta primera actividad agrícola tuvo lugar desde Afganistán a Grecia
y Macedonia en un periodo entre el 7000 AC y 6000 AC lo que
coincidiría aproximadamente con la fecha anteriormente citada.
Parece entonces mas probable que fueran los sacerdotes judíos los
que entraron en contacto con sus congéneres iranios y conocieron la
doctrina de Zarathustra pasando de éstos al cristianismo y
posteriormente al mahometismo, Esto incluye entre otras cosas de
menor importancia, todo lo relativo a la inmortalidad del alma, la
resurrección de los cuerpos, la creencia en el juicio final y otros
supuestos tales como la existencia de lugares de recompensa y
castigo (Paraíso e Infierno), nociones hasta entonces absolutamente
desconocidas por los seguidores de Yahvé, sin contar otras tales
como la esperanza en un Salvador del que el Saoshyant persa había
sido la primera edición, así como el aceptar el «dualismo» , es
decir, admitir frente a una potencia buena otra mala oponiéndose a
su obra, único medio de justificar, o tratar al menos de hacerlo, la
presencia del mal en un Mundo obra de un Dios bueno. Pues bien, todo
esto al primero que se le ocurrió fue al profeta iranio, de él pasó
a los judíos, y a través de éstos al cristianismo y al islamismo.
El Chidag Andarz i Poryotkeshan bastante antes de las enseñanzas de
Jesús, establece una sabiduría que es conmovedora y base de muchas
creencias posteriores. Una estrofa reza: "El cuerpo es mortal, mas
el alma inmortal. Hace buenas obras, por el alma que es real, no por
el cuerpo; el próximo mundo es real, no éste".
El buddhismo toma tambien conceptos que son recogidos en lo que se
ha dado en llamar el Óctuple Sendero. El pensar, hablar y actuar
recto, como la concepción de la Mente Recta o Buena que encontramos
en el Avesta, son reiterados en la tradición buddhista. Este libro
sagrado es por lo demás una anticipación de las enseñanzas de Buddha.
Por su parte el zoroastrismo, bien que influido a su vez por
elementos primitivos e irano-hindúes, fue una religión nueva que a
causa de su cosmología, su cosmogonía, su apocaliptismo inmanente y
su idea de «salvación» contribuyó más que toda otra a la gran
revolución del pensamiento religioso que se inauguró en el Antiguo
Testamento con el deutero Isaías, Malaquías y Daniel. Promovida a
religión de Estado con los arsácidas (225 antes de nuestra era, 226
después de ella), sus escrituras sagradas fueron objeto entonces de
una primera compilación de la que no se sabe gran cosa sino que
ciertamente existió. Parece ser que su primer canon comprendía los
Gathas antiguos Yasts o Yasnas de la época achaménide Y el Vendidad
sadé cuya redacción se sitúa hacia la segunda mitad del siglo II
antes de nuestra era. Desde entonces el zoroastrismo tuvo su
doctrina, su «Biblia» y sus fieles, entre los cuales estan los
monarcas vologeses. El advenimiento de la dinastía sasánida (225-652
después de nuestra era), inauguró para el zoroastrismo un período
nuevo. Continuó siendo la religión del Estado, pero Ardashir Papakán,
fundador de la nueva monarquía, «rehízo» un Avesta más amplio con
ayuda de Tansar, su gran sacerdote. Su sucesor, Shapur 1, insertó,
según la tradición persa, elementos extranjeros tomados al
helenismo y a la India. Con ello, el canon de las Escrituras parsis
quedó constituido y la jerarquía fijada, con lo que ya el
zoroastrismo oficial no sufriría modificación alguna hasta la
llegada del Islam. Entonces (651), la religión del profeta iranio
sucumbió ante la del nuevo, el antiguo camellero árabe tan
favorecido, a creerle y a los que le seguían, por Alá, tercera
faceta de Yahvé, dejando de ser la religión del Estado que, como
Siempre ocurre, le había dado un carácter jurídico y formalista a
expensas de la amplia moral que había constituido su originalidad,
siguiendo, no obstante, viva en su forma primitiva, en la fiel
comunidad de los Guebres que, perseguidos, quedó su número reducido
poco a poco, y en la de los Parsis, que prefirieron emigrar a la
India antes que renunciar a su religión.
Pero ya había tenido tiempo de influir en varios movimientos
religiosos importantes, el primero de ellos el budismo. Así, cuando
esta doctrina se renovó a principios de la era cristiana
sustituyendo una doctrina de acción a la anterior contemplación
piadosa, lo hizo bajo la influencia del Irán. Los nombres, casi
todos de carácter abstracto y espiritual, nacidos y empleados para
designar a ciertos Budas, la naturaleza del Paraíso prometido a los
elegidos, la apelación dada al Mesías que debía venir a predicar la
salvación del Mundo: Maitreya (el nacido de Mithra), son, como
observa Silvain Levi (La India y el Mundo), «otras tantas ideas,
creencias y nombres que la India no explica, que son tan extrañas al
brahmanismo como al budismo antiguo; pero ideas, creencias y nombres
que son familiares al Irán zoroastriano, del cual han pasado ya
hacia el oeste, al judaísmo de los profetas, y de allí a la doctrina
del cristianismo».
Y no sería todo. «La Perfección de la sabiduría», Prajña-Paramita
de los Budas, ¿no es acaso este Conocimiento, esta Sabiduría, Gnosis
(palabra en la que se encuentra la misma raíz indo-europea, gno:
saber), que tanta importancia tendría en el oriente mediterráneo y
en el mundo greca-latino de los primeros siglos de nuestra era? ¿Y
acaso la religión sasánida no tenía en común con la gnosis, como
señaló Nyberg (Periódico asiático, julio-septiembre, 1931) todo un
conjunto de ideas especulativas que recuerdan al punto otras
gnósticas bien conocidas? La idea inicial y central del gnosticismo:
la transposición de la idea de liberación por un Salvador en un
plan puramente espiritual y moral; la liberación asimismo de los
lazos de la materia; la antítesis entre los sentidos y la razón,
entre la Materia y el Espíritu, entre la Pluralidad y la Unidad; la
misma idea de salvación, que mucho antes del nacimiento del
cristianismo era ya una idea central del zoroastrismo, y hasta la
noción de un Salvador (el Saoshyant avéstico, inspirador y modelo
también de los numerosos Soter greco-romanos y de otros cultos del
Oriente medio), ¿qué eran sino préstamos zoroastrianos pasados a
religiones posteriores? ¿En dónde, además, bebió y se inspiró
asimismo el maniqueísmo que tanta fortuna tuvo no sólo en parte de
Europa, sino en Asia Menor y en Africa del Norte? En fin, aunque
perseguido, el zoroastrismo tenía tanta fuerza, tal fecundidad y tal
originalidad en el campo de las ideas religiosas, que hasta de su
peor enemigo, el Islamismo, pudo vengarse produciendo una profunda
brecha en esta religión a la que de la fe por otro, no hay medio
alguno de saber. Y por si aún se duda, vamos a recorrer rápidamente,
ello bastará, estos «gathas», fijándonos en su esencia y señalando
su medula; lo que por otra parte contribuirá a facilitar después su
lectura, desde luego nada fácil, pues, por una parte, el estado de
los manuscritos, por otra el estar escritos en un idioma (el
mencionado pehlvi) ya desaparecido, ser su sintaxis tan diferente de
la de los idiomas modernos, y, en fin, el que, como todos los textos
sagrados de cualquier religión, copias de copias, ofrezcan, además
de lagunas que hay que llenar interpretando a favor de lo que
antecede y de lo que sigue aquello que falta (lo que justifica los
innumerables paréntesis que encontrará el lector); todo ello, como
digo, hace la lectura de estos «gathas» bastante difícil, y que,
pese a todo lo que se ha hecho por reconstruir lo que escribió el
profeta iranio, sólo muy imperfectamente ha podido conseguirse. Sin
contar que sobre sus palabras, además de todo lo anterior, han
pasado muchas vicisitudes históricas, más el equivocado celo de
aquellos en cuyas manos cayeron sus escritos, todo lo cual ha hecho
que estén como están en la actualidad. No obstante, y pese a todo
ello, su diferencia en cuanto a tono, estilo y, respecto a los
demás capítulos del Yasna y a cuantos textos constituyen el Avesta,
es tal, y tal su «ingenuidad», que no hay dificultad en admitir que,
en efecto, son lo único del profeta iranio que figura en lo que pasa
por su religión.

LA DOCTRINA DEL DUALISMO
En el Yasna XXX, sintiéndose Zarathustra en posesión de grandes
verdades y dispuesto a enseñarlas, pide que le presten la mayor
atención y abran bien ojos y oídos con objeto de aprender,
(verdadera novedad religiosa), lo relativo a la existencia de «los
dos Espíritus primitivos» que actuaron combinando «sus esfuerzos
opuestos» para crear y disponer la ordenación y marcha del Mundo,
«siendo cada uno de ellos, sin embargo, independiente en sus obras».
Obras entre las cuales hay que escoger con el mayor cuidado, porque
«cuando se reunieron al principio de las cosas para crear la vida y
la esencia de vida (¿el alma?), y para determinar como debería
ordenarse el fin del Mundo, destinaron la peor vida. (el Infierno),
para los malos, y el mejor Estado Mental (el Cielo), para los
buenos». Luego, «cuando cada uno hubo terminado su parte en la obra
de la Creación», formaron su reino, «perfectamente separado y
distinto el uno del otro». De ellos, uno, a base de mal y teniendo
como ayuda y compañera a la Mentira; el otro, el bien, y ayudándose
a su vez de la Justicia. Al punto formaron su corte, el uno de
dioses-demonios, el otro de ángeles dioses, éstos capitaneados por
Aramaiti (la justa Piedad), el Poder Soberano, el Buen Espíritu y el
Orden Recto. Con lo que la creación de Ahura Mazda, el Espíritu
mejor, resultó «sin falta ni mano mancha» puesto que de él procedía
todo lo bueno, todo lo justo y todo lo santo. Y empezó la lucha
entre ellos, en ayuda de la cual los hombres deben ponerse y sumar
sus esfuerzos en el bando que escojan. Zarathustra, por su parte,
asegura que va a «ayudar» al pueblo de Ahura. Es decir, a los que se
decidan por él. Y que «una vez que haya alcanzado la perfección, a
descargar el golpe destructor sobre el Demonio de la Falsedad, y que
sus secuaces perecerán con él, con lo que los justos, los santos,
los que marchan por el camino del bien, se reunirán en la mansión de
Ahura el Buen Espíritu». Finalmente da a escoger entre «el largo
tormento que espera a los malvados y las bendiciones que esperan a
los justos como herencia y merecida recompensa». Por consiguiente
(y es lo digno de ser retenido de este capítulo): Que Zarathustra
cree como todos los grandes iniciados, y por ello no duda en
afirmarlo, están en posesión de positivas verdades y dispuesto a
enseñarlas. Que la primera de estas verdades es la existencia de
dos Espíritus primitivos y opuestos que crearon y ordenaron el
Mundo (con lo que nace el sistema llamado dualista). Que así mismo,
cuando se reunieron al principio de las cosas para crear «la vida y
la esencia de vida», determinaron también cómo sería el fin del
Mundo. Y que dispuestos a triunfar cada uno con sus armas, las del
bien el uno, las del mal el otro, empezó la lucha, lucha en la que
los hombres deben intervenir en favor del dios que escojan. Siendo
por consiguiente la salvación de los que escojan la vía del bien, no
simple resultado de sus buenas obras, sino de haber ayudado con
ellas al dios bueno, al triunfo del bien y a la instauración,
definitiva y eterna ya, de éste en el mundo.

Estas son las palabras de Zarathustra:
Ahora os proclamaré a vosotros, cuantos os acercáis en busca de
enseñanzas, las animadversiones que atañen para aquel que lo conoce
(todo), las alabanzas que es preciso dar a Ahura Mazda y los
sacrificios (aconsejables a causa de brotar) de la Buena Mente (o
Inteligencia Divina), así como las benignas meditaciones inspiradas
por la Justicia. y pido que (a causa de todo ello salgan) a plena
luz los resultados propicios.
2. Prestad atención, pues, Y contemplad las llamas brillantes (de
la Verdad) con (los ojos de) la Mayor y Mejor Inteligencia. Se trata
(tenedlo muy en cuenta) de una decisión sobre religión, tanto
pública como privada (y lo mismo este hombre que aquél no deben
olvidar cuánto les atañe la cuestión). Antes (por tanto) de realizar
el gran esfuerzo (en pro) de la buena causa despertad (todos abrid
bien los ojos) a nuestra enseñanza.
3. Ved que se trata de (los dos) Espíritus primitivos que han sido
conocidos y declarados (desde antiguo, de siempre, en todo tiempo)
como una pareja (que combina sus esfuerzos opuestos) y (sin embargo,
cada uno es) independiente en sus obras. Los dos (son) uno mejor Y
otro peor, tanto en pensamientos como en palabras y obras. Entre
ambos, pues, elija bien el que desee obrar sabiamente.
(Escoged, por tanto, con el mayor cuidado) no (como los que lo hacen
mal a causa de practicar el mal en todo cuanto realizan).
4. (Sí), cuando se reunieron los dos Espíritus allí al principio
(de las cosas) para crear la vida y la esencia de vida y para
determinar cómo debería ordenarse el fin del Mundo (destinaron) la
peor vida (el Infierno) para los malos y el Mejor Estado Mental (el
Cielo) para los buenos (loS santos).
5. (Cuando) cada uno hubo terminado su parte en la obra de la
Creación, cada cual de ellos escogió el modo de formar su reino
(perfectamente separado y distinto del otro). De los dos, el malo
(el Demonio) escogió (naturalmente) el mal, sacando (y obteniendo)
con ello los peores resultados posibles, mientras que el Espíritu
más bondadoso escogió la (Divina) Justicia. (Tal escogió), cierto,
aquel que se viste (empleando como manto) las sólidas piedras del
Cielo. Y escogió también a cuantos le agradan a El, Ahura Nazda, con
sus obras (obras realizadas) realmente de acuerdo con la fe.
6. y entre estos dos Espíritus, los demonios-dioses ,y aquellos que
los adoran) incapaces son de elegir rectamente, puesto que quedaron
como engañados. Mientras se formulaban preguntas y se debatían en
consejo, el Mal Espíritu (personificado) se acercó a ellos para que
le eligieran (y fuesen su comitiva). (Con ello tomaron una decisión
fatal.) y hecho, se abalanzaron juntos hacia el Demonio de la Furia
(para con él y su ayuda) mancillar la vida de los mortales.
7. Estaban haciéndolo cuando se acercó Aramaiti (la Piedad de los
buenos y de los santos personificados), y con Ella vinieron el Poder
Soberano, el Buen Espíritu y el Orden Recto. Y (a las creaciones
espirituales del Bien y del Mal) Aramaiti las dio un cuerpo estable,
permanente y siempre capaz y esforzado. Sea, pues, para éste (para
tu pueblo) su cuerpo, al final, ¡oh Mazda!, como era cuando
comenzaste Tú la Creación. Es decir, sin falta ni mancha (puesto
que de Ti procede todo lo bueno).
8. y (cuando se haya librado la gran batalla, que comenzó cuando
los Daevas tomaron por primera vez al Demonio de la Ira como
aliado), y cuando se haya cumplido la (justa) venganza sobre estos
desventurados, entonces, ¡oh Mazda! (Tu) Santa Mente (dominando ya
dentro de Tu pueblo) habrá ganado el Reino para Ti. Pues, ¡oh Señor
de vida! (el Buen Espíritu) confía sus mandamientos a aquellos que
entregan el Demonio de la Mentira a las dos poderosas manos del
Orden Justo (como a uno que es condenado al verdugo).
9. y seamos nosotros como los que originan esta. gran renovación y
hacen progresar este Mundo (hasta que haya alcanzado su perfección).
(Como) los Ahuras de Mazda. Es más (como Tú mismo) estaré yo siempre
dispuesto a ayudar (a tu pueblo), mostrándole e inclinándole a
escoger (los beneficios) de acuerdo con el Orden Recto. Para ello
mis pensamientos estarán siempre allí donde resida la verdadera
sabiduría.
10. Y una vez que haya alcanzado (la perfección) entonces
descargaré el golpe destructor sobre el Demonio de la Falsedad (y
sus secuaces perecerán con él), mientras que los justos, los santos,
los que marchan por el camino del bien (aquí, en la Tierra) con
buena fe (y con amor) se reunirán rápida, prestamente, en la feliz
morada del Buen Espíritu, es decir, de Ahura.
11. Por consiguiente, ¡oh hombres!, estáis aprendiendo los
principios religiosos que Ahura dio, bien para (nuestra) felicidad,
ora para (nuestro) dolor. (Y también estáis aprendiendo) lo que es
el largo tormento de los malvados y las bendiciones que esperan a
los justos. Y cuando éstos (hayan empezado su curso, el curso de
sus obras), la salvación será su herencia y recompensa
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