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Gilgamesh
(Poema del señor de Kullab) |
| Se supone que el poema de
Gilgamesh fue compuesto entre fines del tercer milenio y principios
del segundo en base a materiales mucho más antiguos. Coincidimos con
esta hipótesis basándonos en el desarrollo de la cerámica. En
efecto, hacia la época de la redacción ya se había inventado en Uruk
el primer torno de alfarería del mundo (h. 3500 a. C.) . El
instrumento era una rueda cerámica de 90 centímetros de diámetro por
12 de espesor que se hacía girar con la mano izquierda mientras se
trabajaba el cacharro con la derecha. Dado el peso del volante, éste
seguía girando por varios minutos, lo que permitía perfeccionar la
obra con las dos manos libres.
Posteriormente, se inventa (también en Mesopotamia), el torno de pie. Sin embargo, en el poema, la diosa Aruru crea al hombre de barro sin más expediente que sus manos humedecidas. Este no es un detalle sin importancia ya que al comparar la creación del hombre con el mito egipcio resulta que el dios Khnum da forma al cuerpo de barro en la torneta de alfarero (instrumento aparecido en el Nilo en la época dinástica) . En el poema sumerio se hace alusión a la creación del héroe Enkidu como "doble", como copia de Gilgamesh, luego que Aruru concentra dentro de sí la imagen de Anu. Es posible que esto se refiera a la técnica de fabricación de figuras humanas cerámicas, haciendo copias de molde ("dentro de sí") en base a un original previamente confeccionado. El hecho de que Enkidu nazca velludo ("Todo su cuerpo es velludo, sus cabellos... son espesos como la cebada de los campos"), puede referirse a la presencia visible de antiplásticos (cortezas de cereales, paja, etc.) que se agregaban a la arcilla para evitar su cuarteo, del modo en que se hace en algunos lugares con el barro al preparar adobes. Lo comentado, corresponde a una etapa anterior a la de la cacharrería y la utilización de la rueda de alfarero. La historia, por tanto, sería previa a la época de al'Ubaid y muy anterior a la aparición del mito de Marduk en el que éste quiere crear al hombre en base a su sangre y sus huesos aunque luego decide hacerlo con la sangre de su enemigo Qingu. En éste caso, ya estamos en presencia de la técnica del engobe o del esmalte cerámico del que hay numerosas muestras en la Babilonia de la época. Es más, en el British Museum se conserva una tablilla en la que aparece una fórmula de esmalte, en base a plomo y cobre, dada por el maestro babilonio Liballit posiblemente contemporáneo de la redacción del mito de Marduk. Se podría objetar que tanto en el Génesis hebreo como en el Popol Vuh Quiché no se hace alusión al torno aún cuando este existiera. En lo que hace al Génesis, Dios hace a Adán de barro y luego a Eva de su costilla (como en el caso del hombre de Marduk, en base a sangre y hueso) y le da vida con su soplo. No hay alusión al torno, pero el soplo es sugestivo porque ya pertenece a la época cerámica del fuelle para elevar altas temperaturas en la cocción que de otro modo no superaba los 800 grados dependiendo de las calorías de la leña de acuerdo a las resinas que contuviera según la región. También puede decirse que el invento del horno de tiro ascendente permitió la elevación de temperaturas próximas a los 1000 grados, pero la inyección de aire resulta de una técnica posterior. En cuanto al mito Quiché el primer hombre fue hecho por los dioses de barro pero éste se deformaba con el tiempo (etapa pre cerámica de la arcilla endurecida) ; luego los dioses hicieron al hombre de madera pero tampoco resultó y fue destruido hasta que, por fin, se logró formar al ser humano de maíz. Con ello se denota que el mito queda enclavado en la etapa instrumental neolítica (piedra, hueso y madera), previa a la revolución cerámica. Por otra parte, en América no se conoció el torno ni la rueda así es que no hay alusión a ese instrumento. Es cierto que en las tres traducciones clásicas del Popol-Vuh (Arciniegas, Recinos y Chávez) hay descripciones de instrumentos y cacharros cerámicos que coexisten con el mito de la creación del hombre pero, al parecer, éste es anterior a la ambientación textual. En síntesis, en lo que hace a la creación del ser humano por un dios alfarero, el mito más antiguo es el sumerio. No obstante, podría objetarse alguna afirmación respecto a la antigüedad de ciertas cerámicas basándose en las temperaturas de cocción. Pero, afortunadamente, muchos problemas de ese tipo se han ido solucionando a partir de los trabajos de Wedgwood sobre los vasos etruscos. El pirómetro que diseñó este investigador (no obstante la imperfección de su escala), ya permitió determinar la cantidad de calor absorbido por una arcilla. Al conocer la composición de ésta y someter una réplica a cocción controlada se pudo observar su contracción de acuerdo a los parámetros establecidos en la escala. El criterio utilizado fue el de que a mayor calor, mayor contracción que, por lo demás, queda fija una vez enfriado el cuerpo. Otro método ha consistido en someter un trozo de la muestra a temperatura creciente hasta que se produce contracción. En ese momento se fija el punto en que fue dejado el calentamiento original. Pero ya, actualmente, la precisión del análisis pirométrico es tal que se puede llegar a determinaciones de décima de grado. |
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