
Durante El Siglo XII tuvo lugar en Provenza un importante resurgir de la tradición en el sentido más amplio que podemos dar a esta palabra , puesto que este resurgir tradicional tuvo lugar tanto en el movimiento cátaro cristiano, como en el mundo hebreo, el cual vio nacer nada menos que la Cábala.
Aunque etimológicamente Cábala significa, según comenta Rene Guenon:
“La raíz Q B L, en hebreo y en árabe , significa esencialmente la relación de dos cosas que están colocadas una frente a otra; de ahí provienen todos los diversos sentidos de las palabras que se derivan de ella, como, por ejemplo, los de encuentro y aún de oposición. De esta relación resulta también la idea de un paso de uno a otro de los dos términos en presencia, de donde ideas como las de recibir, acoger y aceptar, expresadas en ambas lenguas por el verbo qabal; y de ahí deriva directamente qabbalah, es decir, propiamente "lo que es recibido" o transmitido (en latín traditum) de uno a otro. Con esta idea de transmisión, vemos aparecer aquí la de sucesión; pero hay que señalar que el sentido primero de la raíz indica una relación que puede ser tanto simultánea como sucesiva, tanto espacial como temporal.”
Lo que ahora vemos consolidarse en la qabbalah es la doctrina esotérica de las Sefirots, que tiene su origen en los escritos “Bahir” y el “Sefer Yetsirá” , doctrina que tiene como principal exponente a Isaac el Ciego, en las comunidades judías de Provenza y que seria transmitida y consolidada en Girona, por grandes eruditos como Azriel de Girona y Nahmánides.
El primer eslabón de esta tradición cabalista esotérica podemos situarlo en Narbona en la figura del rabí Abraham ben Yitshac, abuelo del eminente Yitshac el ciego. El testimonio de este ultimo relata que sus “padres” estaban entre los maestros del conocimiento esotérico y que las fuentes de tal conocimiento de remontan a la “revelación del profeta Elías” (forma hebrea del islámico Al-Khadir )
Yitshac parece haber vivido entre 1165 y 1235 habitando, al menos temporalmente en la ciudad de Posquieres . Su apodo “ el ciego” en hebreo tradicional sagi nahor, significa “rico en luz”.
Yitshac superó a todos sus contemporáneos en cuanto a autoridad e influencia , la mayoría de sus escritos pero, están formulados en un lenguaje esotérico y difícil de penetrar, al que podemos acceder en la medida que los comentarios de sus discípulos lo permiten. Se dice de él que era capaz de percibir el aura que rodeaba a un hombre y era capaz de predecir quien viviría y quién no. También sabía si el alma de un hombre había pasado por transmigraciones previas o era un alma nueva .
Se han conservado instrucciones minuciosas de Yitshac relativas a la meditación que se debe realizar durante la recitación de ciertas oraciones, que terminarían cristalizando en la gnosis cabalística y que manifiestan una estrecha relación con el misticismo de la “mashaba” o pensamiento divino
Pero lo que es realmente una novedad en la Cábala de Yitshac el ciego es la aparición de la Nada mística y el concepto de “en-sof”
El camino gradual que propone Yitshac en su comentario sobre el Sefer Yetsirá es el de la contemplación mediante tres fases: El Infinito (En sof) el pensamiento (mashabá) y el discurso.
El principio del discurso (dibbur) se refiere a todo aquello que puede ser transmitido en palabras y apunta a las siete sefirot inferiores.
El Pensamiento (mashaba) pertenece al mundo de las esencias divinas, pero lo realmente importante de esta clasificación es algo que todavía va más allá, el Infinito o en- Sof por encima incluso del propio pensamiento Divino al que Yitshac denominará “la causa del pensamiento divino”.
Esta descripción se suele explicar como un préstamo del neoplatonismo, aunque podemos encontrar este concepto también en el cristiano Escoto Erigena que identifica lo incognoscible en Dios con la nada de la que procede toda creación.
Hacia el final de su vida Yitshac fue testigo de cómo el entusiasmo que había suscitado la cábala y que debía circunscribirse a círculos esotéricos, era objeto de abierta controversia en los mercados públicos, lo que le obligó a abandonar su silencio y escribió al respecto:
“ Pues me preocupaba mucho cuando veía a estudiosos , hombres de discernimiento y hasidim, implicándose en largos discursos y atreviéndose en sus libros y cartas a escribir sobre asuntos importantes y sublimes (la cabala). Pero lo que está escrito no puede permanecer en el armario. Con frecuencia estas cosas se extravían o los dueños mueren y los escritos caen en manos de tontos o burlones y el nombre del cielo viene de este modo a ser profanado. Y esto es en realidad lo que les ha sucedido. Mientras yo estuve aun con ellos , en esta vida, les previne frecuentemente contra esta tendencia, pero desde que me he separado de ellos han sido los causantes de un gran daño. Mi habito es otro por completo ( es decir no hablar o escribir abiertamente sobre temas cabalísticos) dado que mi padres eran en realidad las personas mas distinguidas de la región y maestros públicos de la Torá pero nunca se les escapó de los labios una palabra ( relativa a la tradición mística) y se comportaban con ellos (los no iniciados) como con personas que no estaban versadas en la sabiduría(superior) y yo he mantenido su práctica y aprendido la lección. Además he escuchado también de las regiones en que ustedes viven y respecto a los hombres de Burgos que ellos peroran abiertamente de estos temas en los mercados y en las calles con discursos confusos y precipitados y en sus palabras se percibe con claridad que sus corazones se han separado del altísimo.”