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TRADICIÓN JAINA |

| La civilización India
atravesaba una época de esplendor antes de la civilización de
Nabucodonosor. Su filosofía no tiene los mismos orígenes que la
nuestra. Para ellos el mundo es eterno pero con ciclos que van de la
edad tristemente triste hasta la edad extremadamente maravillosa
para volver a la primera y seguir ciclando. Según ellos el mundo no
fué creado ni desaparecerá. Son evidentemente ateístas pero no por
esto menos respetables. Cada período del ciclo dura 400 billones de
océanos de años lo cual es muy largo. No lo defino más porque es
indefinible. Los seres más importantes en el Jainismo son los Tirthankaras (en número de 24) que fueron los primeros humanos que llegaron al desapego total mostrando el camino a todos los demás. El primero fué Risabha. A ellos también se los refiere como Jinas (conquistadores). Se los considera como simplemente perfectos. Todos los Jinas habrían nacido en familias principescas, luego renunciado al mundo y alcanzado la plena iluminación para cuando sintieron la proximidad de la muerte retirarse a la cima de una montaña donde su espíritu refulgente se extinguió (nirvana). La mónada espiritual (jiva) abandonó el cuerpo y ascendió a la cima de los cielos para no volver a encarnar ni a ciclar nunca más. Una idea similar sería utilizada por los budistas, posiblemente algo más tarde, proclamando una serie de 24 buddhas anteriores a Gautama, el Buddha que nació en el siglo -VI en la India. Su religión permaneció allí hasta el siglo XV en que desapareció de este país quedando en otros países asiáticos.(a notar que Pániker escribe siglo -VI y no VI ac). La versión cíclica de la eternidad arrastra a los espíritus que van encarnando bajo distintas formas de vida (lechuga, granito de polvo, fuego, serpiente, viento, vaca etc.) "En el infinito flujo del Samsara no existe ser vivo alguno que no haya sido el padre, el enemigo, el rey o el siervo de cada uno del resto de seres, por lo que uno está totalmente hermanado con el resto de seres vivos que ha nacido. O como dice Hemacandra, no existe un átomo en el universo que no haya sido ocupado por el espíritu en su infinito ciclo de existencias. Pasará por la inmensa gama de encarnaciones hasta que , cansado de millones de renacimientos sin sentido, tome la senda promulgada por los Jinas (Tirthankaras) y ponga fin a esta peregrinación. Sólo desde la encarnación como ser humano se puede escapar al ciclo de los renacimientos, por ello es tan importante llevar una vida meritoria para tener el premio de renacer como humano. En el jainismo encontramos categorizados como seres renacientes, para la tierra a las motas de polvo, los granos de arena, las sales, las piedras preciosas, las rocas, los diamantes y los metales. En las encarnaciones del fuego encontramos a las llamas, los carbones, los meteoritos o los rayos. En el aire son las ráfagas de viento, las inhalaciones y exhalaciones de los seres vivos, los ciclones o los tronados. En el agua hallamos los mares, los ríos, las gotas de lluvia, la nieve, el rocío, el sudor, las nubes, la bruma o los monzones. "El asceta jainista intentará evitar destruir este tipo de vida por todos los medios. El bozal de tela que cubre la boca de ciertos monjes sirve para no dañar a los invisibles cuerpos del aire. ... El animismo jainista es arcaico , si, pero no por ello menos válido y refinado que el descarado antropocentrismo de otras tradiciones ." El siguiente peldaño en la escala de complejidad es el de los animales inmóviles de dos sentidos, tacto y gusto. Está formado enteramente por el reino vegetal. Los vegetales caen en dos categorías; los que están compuestos por un solo Jiva como los árboles yerbas y matas y los que están compuestos por colonias de Jivas como la patata, la cebolla, el ajo, la zanahoria y los higos. Siguiendo el voto de la no violencia (Ahimsa) muchos jainistas se abstienen de comer los vegetales que contienen colonias de Jivas. Luego vienen los seres del mundo animal que pasaremos por alto no sin antes mencionar dos puntos. Para no destruir un Jiva de este reino, toda familia jainista , más allá de su dedicación a la práctica religiosa, es, por tanto, invariablemente vegetariana. La liberación no les está vedada a los animales como lo ejemplifican el elefante Udaya que alcanzará su liberación en Videha o el jefe de un grupo de monos que gracias a la compasión mostrada hacia un asceta en el bosque, renació como deidad (Ser superior pero también sujeto a reencarnaciones) con hermoso y resplandeciente cuerpo. Aunque en la progresión espiritual existan grandes diferencias entre los seres, cualitativamente todo espíritu es idéntico. A. Pániker
H. Zimmer |