| LA ESTRELLA |

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CARTA XVII
LA ESTRELLA. El aspecto verdadero del Mundo Astral. Aquello que puede ser visto con éxtasis. La imaginación de la Naturaleza. El Conocimiento Verdadero. Ocultismo
Una extraña emoción se apoderó de mí. Un vehemente temblor corrió en ondas a través de todo mi cuerpo. Mi corazón aceleró su latido, el tumulto agitó mi mente. Sentí que estaba rodeado por portentosos misterios. Y luego, dardos de Luz penetraron mi ser e iluminaron muchas cosas antes en la obscuridad, cuya existencia incluso nunca había sospechado. Desaparecieron los velos de lo que antes había sido inconsciente. Las voces me hablaron. Y de repente, todo mi conocimiento tomó un significado nuevo y diferente. Descubrí correlaciones inesperadas en las cosas que hasta aquí había pensado extrañas a cada una. Los objetos distantes y diferentes unos de otros aparecían cerca y similares. Los hechos del mundo se disponían ante mis ojos de acuerdo a un nuevo modelo. En el cielo apareció una enorme estrella rodeada por siete estrellas más pequeñas. Sus rayos se entremezclaban, llenando el espacio con un resplandor y con un esplendor desmesurado. Entonces, supe que veía aquel Cielo del que habla Plotino: «En donde... todas las cosas son diáfanas; y nada es obscuro y resistente, pero todo es aparente para cualquiera, internamente, y en todas partes. Pues la luz, en todas partes se encuentra con la luz, ya que todo contiene a todas las cosas en sí mismo, y de nuevo, ve todas las cosas en otro. Así que todas las cosas están en todas partes, y todo es todo. Cada cosa asimismo es todo. Y el esplendor ahí es infinito. Pues todo ahí es grande, ya que incluso, aquello que es pequeño es grande. «También el sol, que está ahí, es todas las estrellas; y de nuevo cada estrella es el sol y todas las estrellas. Sin embargo, en cada una predomina una propiedad diferente; pero al mismo tiempo, todas las cosas son visibles en cada una. Además, el movimiento ahí es puro; pues el movimiento no es turbado por un promotor diferente de él. La permanencia tampoco sufre ningún cambio de su naturaleza, porque no es mezclada con lo inestable. Y lo hermoso ahí es hermoso, por que no subsiste en la belleza. También, cada cosa está establecida, no como en una tierra extranjera, sino que en el asiento de cada cosa está aquello que cada cosa es... Tampoco es la cosa diferente del lugar en el que subsiste. Pues el tema de él es intelecto, y es en sí mismo el intelecto... En esta región sensible, por lo tanto, una parte no es producida por otra, sino que cada parte es sólo una parte. Pero ahí cada parte siempre procede del todo, y es a la vez cada parte del tiempo y del todo. Pues, en realidad, aparece como una parte; pero mediante aquel cuya visión es aguda, y será vista como un todo. «En donde..., además, no existe aburrimiento de la visión que hay ahí, ni ninguna plenitud de percepción que pueda llevar la intuición a un fin. «Pues ni había ningún vacío que cuando fuera llenado pudiera hacer cesar la energía visible; ni es esto una cosa, sino aquella otra, para ocasionar que una parte de una cosa no sea amistosa con aquella parte de otra. «En donde..., la vida es la sabiduría; una sabiduría obtenida no mediante un proceso de razonamiento, debido a que el todo de ello siempre fue, y no es en ningún aspecto deficiente, para estar necesitado de la investigación. Pero es la sabiduría prístina, y no es derivada de otra.»
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Entendí que todo el resplandor aquí es pensamiento; y los colores cambiantes son emociones. Y cada rayo, si vemos en él, se vuelve imágenes, símbolos, voces y humores. Y vi que no hay nada inanimado, sino que todo es alma, todo es vida, todo es emoción e imaginación. Y debajo de las estrellas resplandecientes, al lado del río azul vi una doncella desnuda, joven y hermosa. Se hincó sobre una rodilla y derramó agua de dos vasijas, una de oro y una de plata. Una pequeña ave en un arbusto cercano elevó sus alas y estaba suspendida, lista para irse volando. Por un momento comprendí que contemplaba el Alma de la Naturaleza. «Esta, es la Imaginación de la Naturaleza,» dijo la voz suavemente. «La Naturaleza sueña, improvisa, crea mundos. Aprende a unir tu imaginación con Su Imaginación y nada será imposible para ti. Pierde el mundo externo y búscalo en ti mismo. Entonces, encontrarás la Luz. Pero recuerda; a menos que hayas perdido la Tierra, no encontrarás el Cielo. Es imposible ver ambos correcta e incorrecta mente al mismo tiempo.»
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