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Jacob
Büehme (1575
—
1624),
“El Teósofo Alemán” cuya vida creativa abarcó el período
Rosacruciano, fue un místico cuyo discernimiento contribuyó mucho
para establecer una interpretación espiritual de la alquimia. Aunque
haya sido un zapatero sin instrucción, Büehme poseía un alto grado
de percepción mística de los mundos espirituales y para expresar sus
experiencias interiores decidió revestirlas de términos alquímicos.
Büehme tuvo una profunda influencia sobre ideas teológicas y
esotéricas, particularmente entre finales del siglo XVII e inicio
del siglo XVIII, con todo, su sistema esotéricofilosófico de la
teología continúa inspirando a muchos en los días actuales.
Büehme tuvo un origen familiar relativamente humilde. Nació en 1575
en un poblado de la Antigua Seidenburg y se traslado a la Lusatia
Superior en las cercanías de Bohemia en las últimas décadas del
siglo XVI. Era aprendiz de zapatero, estableciéndose posteriormente
como un próspero ciudadano cerca de la ciudad de Gorlitz.
Cuando aún era un joven aprendiz de zapatero trabajando en la
oficina de su maestro, tuvo un encuentro con un hombre extraño y
misterioso que causó un profundo impacto en su vida.
Palmer Hall cuenta esta historia así:
“Un día mientras cuidaba de la oficina de su maestro, entró un
hombre extraño y misterioso. Aunque pareciese no tener nada más que
algunos pequeños objetos mundanos, mostraba ser el más sabio y noble
en dote espiritual. El extraño preguntó el precio de un par de
zapatos, pero el joven Büehme no se atrevió a estipular un precio
con recelo de desagradar a su maestro. El extraño insistió y Büehme
finalmente estableció un valor que consideraba ser todo lo que su
maestro posiblemente esperaría obtener por los zapatos. El extraño
los compró inmediatamente y partió. A una pequeña distancia, el
misterioso hombre paró y gritó en voz alta:
“Jacob, Jacob, sal fuera”.
Con sorpresa y espanto, Büehme salió de la casa. El
extraño hombre fijó sus ojos en los grandes ojos del chico que
brillaban y parecían llenos de luz divina, palmoteó la mano derecha
del chiquillo y se dirigió a él diciendo:
“Jacob, tú eres pequeño, pero
serás grande, y te volverás otro hombre, tan grande que el mundo te
admirará. Con todo, sé piadoso, teme a Dios, reverencia su Palabra.
Lee atentamente las Santas Escrituras, donde tendrás consuelo e
instrucción, pues debes enfrentar mucha miseria, privaciones y
persecuciones, pero sé valiente y persevera, pues Dios te ama y
tiene misericordia de ti”. Profundamente impresionado por la
profecía, Büehme tomó aún más intensa su búsqueda de la verdad.
Finalmente su trabajo fue recompensado. Durante siete días
permaneció en una condición misteriosa, período en el que le fueron
revelados los misterios del mundo invisible”.
Büehme describió su experiencia visionaria de la siguiente manera:
“Yo vi al Ser de todos los Seres, la Superficie y el Abismo; vi
también el nacimiento de la Santa Trinidad; el origen y el primer
estado del mundo y de todas las criaturas. Vi en mi mismo los tres
mundos
—
el mundo
angélico o Divino; el mundo de las tinieblas, el origen de la
Naturaleza; y el mundo externo, como una substancia manifestada de
los dos mundos espirituales.... En mi interior vi esto muy bien,
como en una gran profundidad: pues lo vi directamente en el caos
donde todo permanece envuelto, pero no pude hacer revelación alguna.
De tiempo en tiempo todo esto florece en mí como el crecer de una
planta. Por doce años guardé todo conmigo, antes de poder
manifestarlo de alguna forma externa. Hasta entonces, esto se abatió
sobre mí, como una carga que mata o que alcanza. Escribí todo lo que
pude exteriorizar. La obra no es mía. No soy más que un instrumento
del Señor, con el cual Él hace lo que desea”.
La vida de Büehme fue altamente influenciada por dos pastores
Luteranos en Gorlitz. El primero, Martin Müller, fue un hombre
notable, de vasto saber y de inclinaciones místicas, que organizó
dentro de su parroquia un pequeño grupo, “Conventículo de los Reales
Siervos de Dios”, que tenía a
Büehme como miembro. Parecía ser una especie de
grupo místico de meditación trabajando en el espíritu de la
tradición mística Cristiana; y Müller, por medio de su fuerte
personalidad, fue capaz de dar continuidad a este grupo dentro de la
esfera de la ortodoxia Luterana. Bajo su tutela, Büehme adquirió
confianza en sus propias percepciones espirituales y con el tiempo
comenzó a escribir, al principio solamente para su propio
perfeccionamiento, su primer volumen, “La Aurora Naciente”, que fue
completado en 1612. De esta obra circularon copias sin el permiso de
Büehme y afrontó al nuevo Pastor de Gorlitz, Gregory Richter, que
por entonces había sustituído a Müller. Richter era de una
disposición totalmente opuesta a Müller, siendo limitado, ortodoxo y
temeroso de cualquier cosa que no estuviera de acuerdo con las
enseñanzas Luteranas. Él denunció a Büehme como hereje e incitó
tamaña corriente de oposición en la parroquia que Büehme fue
temporalmente desterrado de la ciudad. Büehme tuvo que prometer
parar de escribir y, de hecho, en los siete años siguientes, trabajó
sólo internamente con sus percepciones. Con todo, más tarde entró en
un círculo de alquimistas Paracelsianos, teniendo como miembro más
prominente a Balthasar Walter, que había viajado mucho, inclusive
visitado Grecia, Siria y Egipto. Walter, que era médico del Príncipe
de Anhalt, tenía muchos contactos entre personas importantes, tanto
así, que estaba activamente envuelto en el movimiento Rosacruciano.
Él animó constantemente a Büehme a escribir y lo inspiró
presentándole ideas de las tradiciones esotéricas de la Alquimia y
de la Cábala, que reflejaban las experiencias internas de Büehme y
lo autorizó a crear un lenguaje que las diese forma. Desde 1619
hasta su muerte, Büehme trabajó para escribir sus vastos volúmenes:
Los tres Principios de la Esencia Divina
La Signatura de Todas las Cosas
Misterio Magnum
Sobre la Elección de la Gracia
Cuarenta Preguntas sobre el Alma
El Camino hacia Cristo
La Triple Vida del Hombre
También, durante este período, Büehme se carteó con contactos hechos
por intermedio de Balthasar Walter, y su reputación se esparció a
través de estas cartas. Algunos de sus escritos circularon de
forma privada entre sus amigos, mientras que sus publicaciones
tuvieron que esperar la muerte de Büehme, mientras el Pastor Richter
aún le veía como un peligroso hereje en su parroquia, y los amigos
altamente colocados de Büehme aún no podrían preservarlo del
fanatismo de este pastor.
Los
escritos de Büehme fueron, después de su muerte en 1624, rápidamente
publicados y también traducidos al Holandés. Ediciones Inglesas
fueron editadas por John Sparrow en los años de 1650. Las ideas
oculto- filosóficas de B5ehme comenzaron a tener influencia sobre
los místicos británicos de finales del siglo XVII, particularmente
John Pordage (1607
—
1681) y
Jane Leade (1620
—
1704) que
fundaría la “Sociedad Filadelfiana” de influencia Boehmiana, en la
última década del siglo XVII. Este movimiento, por una renovación
religiosa a través de la experiencia mística interna, atrajo para sí
algunas alma dedicadas e influyentes: Richard Roach, Francis Lee y
otros, aunque el foco central de esta inspiración resida en la
personalidad fuerte y mística de Jane Leade, a quien sería justo
designar como la “Büehme Inglesa”. Ciertamente su trabajo no fue tan
grande como el de Büehme, ni sus habilidades en comunicar sus
discernimientos tan completos, con todo, ella compartió, como
Büehme, una comunión mística directa con el mundo espiritual.
Casi al mismo tiempo, había un pequeño grupo de Boehmistas en
Alemania centrado en George Gichtel (1638
—
1710),
que estaba editando las obras de Büehme e ilustrándolas con figuras
emblemáticas. Uno de los seguidores de Gichtel, Dyonysius Andreas
Freher (1647
—
1725) se
estableció en Inglaterra, atraído por la fama de Jane Leade y de la
Sociedad Filadelfiana. Freher reunió a su vuelta su propio grupo de
seguidores y trabajó para modelar su propia interpretación de la
filosofía de Büehme.
Así, la filosofía Boehmista fue perpetuada como una corriente viva
alimentada por estas personalidades: Gichtel, Pordage, Lade y
Freher; cada uno de ellos, a su propia manera, poseían algo de
discernimiento místico.
Ellos utilizaron la filosofía de Büehme como un medio de focalizar
su percepción mística y tornarla comunicable a los otros, pues
Büehme encarnó un sistema de ideas que capacitó a las personas a
describir y revestir experiencias místicas. Tal vez sea en esto
donde resida su mayor realización.
La influencia de Büehme tuvo continuidad durante la mitad del siglo
XVIII a través de la figura del Reverendo Willians Law (1686
—
1761).
Law fue atraído por los escritos de Jacob Büehme cuando aún era
joven, mientras él tenía su propia inclinación mística. Se tomó
bastante conocido como un teólogo independiente lo que llevó al
joven John Wesley (que más tarde fundaría el Metodismo) en cierto
momento a seguir los consejos de Law. Posteriormente, Law comenzó a
traducir y editar todo el cuerpo de los escritos de Büehme para ser
publicados en inglés. La colección “Los Trabajos de Jacob Büehme, el
Teósofo Teutónico”, de cuatro grandes volúmenes, fue publicada en
1764 y es la más conocida de todas las ediciones Inglesas de Büehme.
A través de esta publicación, la filosofía mística de Büehme
continuó influenciando a varios escritores británicos, y en
particular a Willian Blake.
El vasto sistema de Blake, de seres
arquetípicos emanando en polaridades, refleja la propia descripción
de Büehme de un proceso de Tesis Antítesis Síntesis que ocurre
incluso en el más alto nivel espiritual.
Finalmente, podemos reconocer los pensamientos de Büehme en las
primeras codificaciones de la “Sociedad Teosófica” fundada por
Madame Blavatsky a finales del siglo XIX, y así, su filosofía
oculto-mística penetró e impregnó las principales corrientes
esotéricas del siglo XX. De esta forma, observamos que la filosofía
de Büehme aún vive en los días de hoy, desarrollada en las ideas
formativas y en las formas de pensamiento del esoterismo actual. Sus
escritos son una importante fuente donde podemos bucear y obtener
nuevas inspiraciones y discernimientos dentro de las formas
arquetípicas de las ideas esotéricas conocidas.
Con Büehme se alcanza un punto importante y decisivo en la evolución
del Esoterismo Occidental, una vez que él contribuyó,
indirectamente, para aumentar la distancia entre la operación
puramente física de la alquimia y la búsqueda de la alquimia como un
sistema espiritual-filosófico.
Esta distancia existía a principios del siglo XVII como una semilla
que creció hasta el nacimiento de una química puramente materialista
en el siglo
XVIII. Büehme, con todo, extrajo de ambas experiencias místicas
internas al igual que de las experiencias prácticas de los
alquimistas de aquella época (es preciso recordar que por intermedio
de Balthasar Walter, Büehme estuvo activamente envuelto en el
círculo de alquimistas Paracelsianos practicantes). Si somos
sensibles, podremos notar en sus escritos los dos caminos que unen
práctica y teoría, así como los dos caminos que las separan en dos
campos distintos. Büehme trabajó para encarnar el Alma Alquímica, y
sus obras son documentos profundos de un Esoterismo Protestante que
coloca la idea del desenvolvimiento interior perpendicularmente
sobre el alma del individuo. En este Esoterismo Protestante, se
encontraba la tarea del individuo de trabajar para purificar y
exaltar las fuerzas de su propia alma si quisiera alcanzar la
plenitud de la obra.
Los escritos de Büehme son de gran extensión y guardan un enorme
sistema de ideas, una serie de pensamientos espirituales que no
surgieron de la árida intelectualización, sino de su vivencia en
comunión con un mundo espiritual.
En sus volúmenes, él revela un Cristianismo esotérico que con
certeza mantiene alguna conexión directa con la corriente esotérica
del Rosacrucianismo que estaba siendo desarrollada
contemporáneamente con Büehme.
Büehme tenía consciencia de la dificultad de sus libros y,
consecuentemente escribió la “Clave” o “Llave para sus obras”, como
un resumen de las ideas principales contenidas en su sistema. Aquí,
él trabaja con la existencia de las polaridades, Tesis, Antítesis y
Síntesis que residen en el fundamento de una visión
Hermético-Alquímica del mundo; los tres Principios:
Sal, Mercurio y Azufre y sus manifestaciones como arquetipos en
varios campos; y las Siete Propiedades que se conectan con los
arquetipos Planetarios que también contienen en sí la polaridad y
los tres principios. La “Llave” de Jacob Büehme, nos provee de una
introducción simple a los puntos más importantes de su filosofía y
debe simplificar nuestro acceso a sus obras mayores.
Como apéndice para esta edición de Willian Law se encuentra las
“Ilustraciones de los Principios Ocultos de Jacob Büehme” de
Dionysius Freher, que a través de una serie de trece figuras
emblemáticas, oculta el cuadro Boehmista de la Creación.
Aquí podemos observar varias emanaciones de la Divinidad
participando en la formación del reino de la tierra. Este
complemento contiene la figura del Cristianismo Cósmico, mostrando
el descenso del Ser Crístico a la esfera humana y la realización de
Su tarea en esta esfera.
Acreditamos que por traer estas dos pequeñas obras para la
observación de los estudiantes de esoterismo de hoy, debemos
haberles dado la oportunidad de aproximarse a una comprensión del
vasto sistema de la filosofía esotérica que emana del discernimiento
místico de Jacob Büehme.

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