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ECOLOGIA Y TRADICIÓN |
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Ninguna tentativa
de restauración ecológica del mundo tendrá éxito mientras no
lleguemos a considerar la Tierra como nuestro cuerpo y el cuerpo
como nuestro Sí. Pero si «nuestro» se entendiera en el sentido de
propiedad privada e individual, incurriríamos en una deformación del
concepto. Ni la tierra ni el cuerpo, ni el Sí se identifican con mi
(psicológico) ego. Nosotros somos copartícipes de la Palabra, como
dicen los Vedas y repite el Evangelio, identificando la Palabra con
la Vida divina, la Vida con la Luz y la Luz con Dios. El problema
ecológico es estrictamente teológico y viceversa. La tradición
judaica nos habla del pacto de alianza con Noé. Una de nuestras
tareas más urgentes e importantes es justamente un pacto de alianza
con la tierra. El movimiento ecológico no es otro modo tecnológico
de explotación más racional y duradero de la tierra. Si pretende ser
una eco-filosofía digna de tal nombre, esto requiere una relación
completamente distinta con la tierra. La tierra no es un objeto ni
de conocimiento ni de codicia. La tierra es parte de nosotros
mismos; de nuestro Sí. Raimundo Panikkar
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