JESUCRISTO



Breve biografía


La figura de Jesús de Nazaret es foco de controversias y, me temo, lo seguirá siendo. El motivo fundamental de esa manifestación es la inmisión de aspectos personales, prejuicios, aspectos doctrinales y, sobre todo, de fe, cuando se trata de analizar su figura. Es curioso que ante lo tremendamente importante que resulta el mensaje, la actitud y el ejemplo de Jesús de Nazaret, el Cristo, centremos la discusión sobre si existió o no, y si su mensaje pervivió y de qué manera.

Hace poco una controversia similar ha animado un foro de discusión en Internet, aseverando algunos de sus miembros la inexistencia de Jesús salvo como símbolo o salvo como personaje ficticio construido por una colectividad de individuos entre los que se encontraban los Apóstoles, los discípulos y, sobre todo, Pablo.

Estas son algunas referencias sobre Jesucristo según fuentes ajenas al propio cristianismo, lo que elimina cualquier sospecha de manipulación o censura. Esta pudo existir, no obstante, en cuanto a la difusión de los textos de más abajo en Occidente, pero, en cualquier caso, estos documentos se han transmitido, recopilado, y completado a lo largo de generaciones, dentro de un núcleo cultural y “científico” o humanista bastante cerrado, como es el caso de la comunidad religiosa hebrea.




Literatura de origen hebreo


Flavio Josefo (Iósef ben Matatías ha-Cohen)

“(En el año 62) El sumo sacerdote Anás convocó una asamblea de jueces e hizo conducir ante ella al llamado Santiago, hermano de Jesús llamado el Cristo, y a algunos otros, a los que acusó de haber transgredido la ley y a los que entregó a la lapidación (Antigüedades judaicas, XX, 200).
Parece que esta ejecución por lapidación –en otra referencia fue por lanzamiento desdeel tejado del Templo y posterior lapidación- fue la chispa que inflamó los sentimientos nacionales de los judíos, que se quejaron ante Agripa; éste, viéndolo justo, depuso a Anás y nombre a Jesús, hijo de Damneo. Esta revuelta, que la hubo y fue algo violenta, se apaciguó en parte, pero sirvió de recordatorio, y de excusa, para la revolución final que condujo a la destrucción del II Templo en el año 68 d.C. Por lo que respecta al mensaje, las palabras utilizadas y las referencias posteriores tomadas por otros escritores, se supone que es perfectamente auténtica.

“Por esta época, hubo un hombre sabio, si es que hay que llamarlo hombre, llamado Jesús; era un hacedor de prodigios, un maestro de la gente que recibía con alegría la verdad. Reunía a muchos judíos y también a muchos griegos. [Ése tal era el Cristo, Éste era el Mesías, según la traducción]. Y cuando Pilato, tras la denuncia de los primeros entre nosotros (es decir, las autoridades judías), lo condenó a la cruz, los que lo habían amado antes no cesaron de hacerlo. [Porque se les apareció al tercer día, vivo de nuevo; los profetas divinos habían dicho estas cosas y otras diez mil maravillas acerca de él]. Hasta ahora mismo, el grupo de los cristianos, así llamados después de él, no desapareció” (Antigüedades judaicas, XVIII, 63-64).
Este texto se supone escrito alrededor del año 90 d.C. Las palabras entre corchetes, siguiendo el consenso más extendido, son añadidos posteriores de traductores o copistas cristianos, probablemente del siglo III, debido a que Eusebio lo menciona tal cual en su libro, mientras Orígenes ni lo cita siquiera. Podría argüirse que se trata de un párrafo completo insertado por escritores cristianos en la obra de Josefo, pero las otras expresiones del párrafo lo desmienten, así como palabras similares utilizadas por Josefo para hablar de Juan el Bautista.




El Talmud


 “La víspera de la Pascua se prendió a Jesús [Yeshu] el Nazareno. El heraldo había marchado cuarenta días delante de él diciendo: ‘Éste es Jesús el nazareno que va a ser lapidado, porque ha practicado la brujería y ha seducido y extraviado a Israel. Que todos los que conozcan alguna cosa en su descarga vengan a interceder por él”. Pero como nada se presentó a su favor, fue colgado en la víspera de la Pascua... Ulla replicó: “¿Suponéis que [Yeshu] era alguien por quien se pudiera formular una defensa? ¿Acaso no era un ‘mesith’ (embaucador), acerca del que dice la Escritura: ‘No lo perdonarás, ni lo ocultarás’ (Dt. 13, 8)”. En el caso de Jeshu, sin embargo, era distinto, porque se relacionaba con la realeza (era influyente). Nuestros rabinos enseñaron: “Jeshu tenía cinco discípulos: Matthai, Nakai, Netser, Buni y Todah.” (Talmud de Babilonia, Sanhedrin, 43ª; fragmento escrito hacia el final del siglo III, época en la que vivió el rabino Ulla, aunque otros creen que lo de Ulla es un añadido posterior y que el cuerpo de la sentencia –baraita- procede de principios del siglo II, ápoca de Bar Koshba).
A este respecto cabe traer algunas apreciaciones que realiza Joseph Klausner (pág.29): Mattaiy Nakai pueden referirse a Mateo y a Lucas (paganizado posteriormente su nombre), el nombre Netser proviene de la misma raíz que Notsrim –cristianos-, aunque también se da la posibilidad de que sea Andrés (sin argumentos), hermano de Simón Pedro. La mayoría de los estudiosos cree que el nombre Buni es Nicodemo, mencionado en el Evangelio de Juan. Para argumentar esto se apoyan en otra sentencia del Talmud: “Su nombre noes Nakdimon, sino Buni. ¿Y por qué se lo llama Nakdimon? Porque el sol brilló (nak´da) por él” (Taanith, 20ª; apoyado por otros autores como Laible, Graetz y Herford). De todas las maneras, Klausner cree que Buni es una corrupción de Iuhanni o Iuani, es decir, Juan, el hermano de Santiago, hijo de Zebedeo. Por último, Todah se refiere a Tadeo, también llamado Lebeo.
Herford, citado por Klausner, cree que estos nombres no serían otra cosa que derivaciones o alias o pseudónimos de Jesús, con lo que la explicación sería el diferente trato a la palabra hebrea que traduce ‘discípulos’. Así, Jesús sería Inocente –Nakai-, rama de Jesé, o Cristo –Netser-, y el Hijo –Buni-.

“Nuestros rabinos enseñan: que la mano izquierda rechace, pero la derecha atraiga siempre, no como Eliseo, que rechazó a Gejazí con ambas manos, y no como rabí Yoshua ben Perahaj, que rechazó a Jesús (el Nazareno) con ambas manos” (Talmud de Babilonia, Sanhedrin, 107b). Después de esta frase aparece todo un párrafo en el que hay dos protagonistas: Josué ben Perajía y Ieshu, un éxodo a Egipto de ambos, una vuelta a Jerusalén, el conocimiento de una mujer hermosa en una posada y una discusión haláquica entre ambos. Sin embargo, la mayoría de la crítica coincide en que estos nombres han sido añadidos posteriormente como pseudosinónimos de parejas conocidas en el Talmud ya que, realmente, el episodio se corresponde con la época de Janneo y su lucha con los fariseos, allá entre los años 103 a.C. y 76 a.C.

“La historia habla de ‘Onkelos, hijo de Kalónimos (corrupción de Clemente, en alusión a Flavio Clemente, sobrino de Tito y de Domitiano), hijo de la hermana de Tito’, quien quiso hacerse prosélito (pasarse a la fe hebrea). Primeramente se dirigió a Tito por medio de encantos.Tito le advirtió que no se hiciera prosélito porque Israel tenía muchos mandamientos, y mandamientos difíciles de observar; más bien le aconsejó que se opusiera a ellos. Onkelos entonces se dirigió a Balaam, quien le dijo, en su ira contra Israel: ‘No busques su paz ni su bien.’ Hasta entonces, Onkelos no se llegó a Jesús y le dijo: ‘¿Qué es lo más importante del mundo?’ Él le dijo: ‘Israel.’ Él preguntó: ‘¿Y qué pasaría si me uniese a ellos?’ Él le dijo: ‘Busca su bien y no busques su daño; todo el que los hiera es como si hiriese la niña de los ojos de Dios.’ Él preguntó entonces: ‘¿Y cuál es el destino de ese hombre?’ Él le dijo: ‘Ser inmundicia hirviente.’ Una baraita dice: todo el que se burle de las palabras de los sabios está condenado a ser inmundicia hirviente. Venid y ved lo que media entre los transgresores de Israel y los profetas de las naciones del mundo” (Guit., 56b-57ª; se le supone una época posterior pero incierta, sobre todo por el último párrafo ‘Una baraita dice...’, pero hay pasajes en arameo que podrían indicar un tiempo anterior para su redacción, siendo esas últimas líneas un añadido posterior).
En este pasaje se le hacen decir a Jesús cosas buenas y malas, a favor de Israel y en contra de los sabios, por lo que no parece este párrafo un candidato a la fábula. Para los judíos, Jesús fue un transgresor, un seductor, incluso un mago, pero en él siempre permaneció la personalidad judía, defendiendo aspectos de su cultura y religión.



“El rabí Eleazar ha-Kapar dijo: ‘Dios dio fuerza a su voz (se refiere a Balaam) de modo que ella llegó de un extremo a otro del mundo, porque Él miró y contempló las naciones que se doblegaban ante el sol, la luna y las estrellas, y ante la madera y la piedra, y vio que había un hombre, nacido de mujer, que se erguía e intentaba hacerse Dios a sí mismo, para que el mundo entero fuera por mal camino. Entonces Dios dio poder a la voz de Balaam para que todos los pueblos de la tierra pudieran oírla, y él habló: “Cuidad vosotros de no ir por mal camino detrás de ese hombre, pues está escrito: Dios no es un hombre, como para mentir. Y si él dice que es Dios, es un embustero y engañará; dijo que partiría y volvería al fin. Lo dijo y no lo realizó. Ved lo que está escrito: Y él comenzó su parábola y dijo: “¡Ay, quién vivirá cuando Dios hace esto!” Balaam dijo: “¡Ay, quién vivirá de esta nación que escuchó a ese hombre que se hizo Dios a sí mismo”” (Yalkut Shimeoni (Salónica), parág.. 725, sobre va-yisá meshaló (Núm. 23, 7), de acuerdo con el Midrash Ielamdenu).
Este rabino vivió en el siglo III, muriendo en el año 260 d.C. Este pasaje se conserva en fragmentos de textos escritos varios cientos de años después, por lo que no se puede confirmar que conserve su forma original.

“El rabí Simeón ben Azzai dijo: ‘Encontré un árbol genealógico en Jerusalén, donde se indica que “ése es un bastardo de una adúltera”’ (Yeb IV, 3; 49ª; Azzai era discípulo de Akiba y llegó a alcanzar cierto nombre antes de la rebelión de Bar Koshba y murió después de ella, es decir, estos hechos parecen referirse al primer tercio del siglo II d.C.). Un añadido posterior dice: “Para apoyar las palabras del Rabí Josué”, quien en la misma Mishná dice: “¿Qué es un bastardo? Todo aquél cuyos padres pueden ser condenados a muerte por el Bet Din”.
Los estudiosos creen que se trata de Jesús por dos razones: por referirse a él como “ése tal”, habitual en la escritura talmúdica para esos efectos; y porque no se menciona su nombre, aunque se trate de alguien conocido sobre el que merecía la pena ejemplarizar. Esto puede ocurrir porque en la época de los siglos II y III, los cristianos, ya bastante numerosos en Palestina, tenían la costumbre de curar y hacer exorcismos “en el nombre de Jesús”. La no utilización de su nombre era una manera de marginar a la comunidad cristiana.

Previa a la anterior está la siguiente sentencia o capítulo, donde también se supone que se refieren a Jesús con el apelativo ‘ése tal’: “Ellos le preguntaron al rabí Eleazar: ‘¿Qué será de `ése tal´ en el mundo por venir?’ Él les dijo: ‘Sólo me habéis preguntado sobre `ése tal´... ¿Qué ocurre con un bastardo en lo que concierne a la herencia? ¿Y a los deberes del levirato? ¿Y al blanqueo de su casa? ¿Y al blanqueo de su sepulcro?’ No pretendía eludir la respuesta acumulando palabras, sino que nunca pronunciaba ua palabra que no le hubiera oído a su maestro” (T. Yeb. III, 3; Yoma, 66b). Algunos consideran que esta respuesta tan ambigua sobre el personaje Jesús es una indicación de que se trata de unos años –quizás los últimos del siglo I d.C.- donde las comunidades judía y cristiana no habían roto relaciones todavía.

También de una época similar es este otro fragmento: “Nuestros maestros dijeron: Cuando el rabí Eleazar (el Grande) fue arrestado por minút (por herejía), lo llevaron ante el tribunal para juzgarlo. El Procurador le dijo: ‘¿Un viejo como tú se ocupa de estas cuestiones inútiles?’ Él respondió: ‘Yo confío en el que me juzga.’ El Procurador pensó que se refería a él, pero en realidad hablaba de su Padre Celestial. El Procurador le dijo: ‘Puesto que confías en mí, estás dimissus, absuelto.’ Cuando volvió a su casa, los discipulos acudieron a consolarlo, pero él no aceptó ese consuelo. El rabí Akiba le dijo: ‘Permite que te diga una cosa de lo que tú me has enseñado.’ Él respondió: ‘Dila.’ Él dijo: ‘Quizás (una pabara de) minút te tomó de sorpresa y te agradó y, por lo tanto, fuiste arrestado.’ (en la Tosefta se lee: ¿Quizás uno de los minim (herejes) te dijo una palabra de minút y te agradó?) Él respondió: ‘¡Akiba, me has hecho recordar! Una vez caminaba por el mercado alto (la Tosefta dice “la calle”) de Seforis y encontré a uno (de los discípulos de Jesús de Nazaret) y su nombre era Jakob de Kefar Sekanya(laTosefta dice “Sakanin”). Él me dijo:`Está escrito en tu ley: No recogerás el salario de una ramera, etc.´ ¿Qué se iba a hacer con él? ¿Una letrina para elsumo sacerdote? Pero yo no respondí nada. Él me dijo:`Así Jesús de Nazaret (la Tosefta dice: “Ieshu ben Pantere”) me ha enseñado: `Pues ella los ha recogido del salario de una ramera, y al salario de una ramera volverán´; de la inmundicia vienen y a la inmundicia irán. Y el dicho me agradó, y a causa de esto fui arrestado por minút. Y yo transgredí lo que está escrito en la Ley: `Mantente lejos de ella´ (es decir, de la minút) `y no te acerques a la puerta de su casa´ (que es la autoridad civil)” (Av. Zar.16b-17ª).
Los datos que se manejan por los estudiosos del Talmud parecen indicar que Rabí Eleazar (el Grande) ben Hircano nació entre 30 y 40 años antes de la destrucción del Templo (año 68 d.C.).
Algunos quieren ver en el personaje Jakob de Kefar Sekanya a Jacobo hermano del Señor, o Jacobo el hermano de Jesús (Gal. 1, 19 y otros), también llamado Jacobo el Justo, líder del grupo cristiano tras la crucifixión de Jesucristo, aunque sus palabras, y textos (se le atribuye la Carta del Apostol Santiago a los Hebreos), le acercan mucho al sentir de la comunidad hebrea.



También relacionada con la anterior: ”Le ocurrió al rabí Eleazar ben Dama (hijo de la hermana del rabí Ismael) que una serpiente lo mordió, y Jakob de Kefar Sama (Sekanya) vino a curarlo en el nombre de Ieshu ben Pandera. Pero el rabí Ismael se lo impidió.Él dijo: ‘¡Ben Dama, no te está permitido!’ Él respondió: ‘Te daré una prueba de que le es posible curarme’ (es decir, encontrará un precedente en la Ley que le permite acudir a esa curación). Pero antes de que pudiera probar nada, murió. El rabí Ismael dijo (llamándolo): ‘Feliz eres tú, ben Dama, porque quedas en paz y no has violado la valla de los sabios’” (T. Hul., II, 22-23). Por los personajes que aparecen y otros datos que figuran en textos adyacentes, esta historia parece situarse entre los años 90 y 100 d.C., con lo que el tal Jakob ben Sama no pudo ser el discípulo directo de Jesús que se menciona en el apartado anterior, el que protagoniza el rabí Eleazar el Grande.

Otro pasaje interesante que no menciona a Jesús, pero sí sus palabras tal como se reflejaron en el Evangelio: “Ima Shalom era esposa del rabí Eleazar y hermana de rabán Gamaliel. Cerca de ellos vivía un filósofo (es la traducción más factible) que tenía reputación de no haberse dejado sobornar nunca. Ellos trataron de burlarse de él. Ella le mandó una lámpara de oro y ambos fueron a verlo. Ella le dijo: ‘Deseo que me den una parte de la propiedad de mi familia.’ El les dijo: ‘Desde el día en que vosotros dejasteis vuestra tierra, la ley de Moisés fue apartada, y se dio la ley del Evangelion, y en él está escrito: `Un hijo y una hija heredan por igual´. Al día siguiente, él (Gamaliel), a su turno, le envió un asno libio. Él (el filósofo) les dijo: ‘He mirado más hacia el final del libro, y está escrito: `No he venido para abrogar la ley de Moisés y no he venido para añadir a la ley de Moisés;´ y está escrito: `Donde hay un hijo, la hija no hereda´. Ella le dijo: ‘Que tu luz brilla como una lámpara.’ Gamaliel le dijo a ella: ‘El asno vino y pisó la lámpara’ (es decir, prevaleció ese soborno sobre el otro)” (Shab., 116ª y b).
Parece tratarse de una narración más actual que las anteriores, como se demuestra por el uso de la palabra Evangelion. Sin embargo, los acontecimientos son antiguos, pues conciernen a Gamaliel de Iavne –o Gamaliel II- y su hermana. Klausner tiene la hipótesis de que lapareja de hermanos quería hacer quedar mal al “filósofo” cristiano y, sobre todo, sus palabras, para que la amistad, o la relación, que rabí Eleazar mantenía con ellos se rompiese. Por otras referencias y la cronología talmúdica, este episodio se data sobre el año 73 d.C., después de la destrucción del II Templo, dado que las palabras del filósofo no son las más ajustadas al Evangelio de Mateo, por lo que quizás se ceñían a la denominada fuente Q.




Literatura romana


“Ningún medio humano, ni siquiera las dádivas del príncipe... acababan con la opinión infamante según la cual el incendio había sido ordenado (por el emperador). En consecuencia, para acallar el rumor, Nerón inculpó, y entregó a los tormentos más refinados a personas detestadas por sus crímenes, a las que la gente llamaba cristianos. Este nombre les viene de Christus (Cristo), a quien había entregado al suplicio el procurador Poncio Pilato, bajo el principado de Tiberio; reprimida por el momento, esta detestable superstición se extendía de nuevo, no sólo en Judea donde había tenido origen el mal, sino incluso en Roma, adonde afluye y encuentra clientela numerosa tdo lo que hay de más horrible y vergonzoso... Fueron reconocidos culpables, no tanto del crimen del incendio cuanto por culpa de su odio hacia el género humano” (Anales, de Cornelio Tácito (61-117 d.C.), XV, 44).
Este texto, Anales, se supone escrito entre los años 115-117 d.C.

“Como los judíos provocaban continuos tumultos a instigación de Chrestus, los expulsó de Roma” (Los Doce Césares, Vita Claudii, de Suetonio (65-135 d.C.), XXV, 4).
Parece concordar este pasaje con el que aparece en Los Hechos de los Apóstoles –escrito por Pablo-, que dice: “Después de estas cosas, Pablo salió de Atenas y fue a Corinto. Y halló a un judío llamado Aquila, natural del Ponto, recién venido de Italia con Priscila, su mujer, por cuanto Claudio había mandado que todos los judíos saliesen de Roma” (Hch. 18, 1-2). Esta expulsión, a tenor de los datos proporcionados por Orosio, tuvo lugar el año 49 d.C.

Noticias indirectas vienen dadas por otros historiadores romanos. Por ejemplo, Plinio el Joven (62-113 d.C.) describe cómo Trajano – en un texto de una carta suya al emperador solicitando instrucciones- le conminó a que prohibiera la formación de “asociaciones religiosas privadas”, considerando sospechosas las reuniones nocturnas (antes de la salida del sol), por muy inocentes que fuesen los himnos que en esas ceremonias entonasen los cristianos a “Cristo, como si fuera un Dios” –Carmen Christo quasi deo dicere secum invicem- y por muy inofensivas que fuesen las comidas que compartían juntos (sin obra). En esa carta habla de conversos a esta fe con veinte años de antigüedad. La carta en cuestión se supone escrita hacia el año 111 d.C.

También está el testimonio de Suetonio, quien refleja la nueva y maléfica superstición y que por ella, los cristianos fueron expulsados de Roma por Nerón (Los Doce Césares, Vita Neronis, Suetonio, XVI, 2).

Por último, aunque sin referencia directa a Jesucristo, como en el caso anterior, está la referencia de Dion Casio (155-235 d.C.), que habla de la ejecución de Flavio Clemente y del destierro de su mujer, acusados de ateísmo, los cuales perecieron junto con otros por ser simpatizantes de la fe judía (Epitome, LXVII, 14; quizás refiriéndose a la persecución contra los cristianos ordenada por Domiciano, relatada en la Primera Epístola de Clemente).


Bibliografía

10 palabras clave sobre Jesús de Nazaret
Ed. Juan José Tamayo Acosta
Profesor de Teología, Instituto Fe y Secularidad, Madrid
Edt. Verbo Divino, 1999
Navarra (España)

Jesús de Nazaret
Joseph Klausner
Universidad Hebrea, Tel Aviv, Israel
Edt. Paidós-Ibérica, 1991
Barcelona (España)

Jesús.La historia de un viviente
Edward Schillebeeckx
Ediciones Cristiandad, 1981
Madrid (España)

Orígenes del cristianismo
Ed. Antonio Piñero
Edt. El Almendro, 1991
Córdoba (España)
Edt. UCM, 1991
Madrid (España)

Fuentes del cristianismo
Ed. Antonio Piñero
Edt. El Almendro, 1993
Córdoba (España)
Edt. UCM, 1993
Madrid (España)

 

 INDICE PRINCIP.