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La fe bahai, que nació en Irán en 1844, ha sido desde sus
inicios perseguida. Sus enseñanzas hablan de la unidad entre todas las
religiones y los seres vivos, la universalización de la educación, la necesidad
de adoptar un sistema de seguridad colectiva y el desarme progresivo de todos
los Estados. Defienden un tribunal mundial de justicia, la adopción de un idioma
internacional auxiliar y la plena igualdad entre hombres y mujeres. “Yo me hice
científico porque vi que era la manera de aplicar los principios bahai. Me he
dedicado a reforzar la unión entre la ciencia y la religión. Los bahai
entendemos que la naturaleza humana es esencialmente espiritual y que ha llegado
el momento del comienzo de una nueva era”, explica este curioso biólogo
ARTHUR LYON, BIÓLOGO BAHAI, EXPERTO EN MEDIO AMBIENTE DE LA ONU
“Para avanzar debemos desarrollar el altruismo”
Tengo 61 años. Nací en California y vivo en Ginebra. Soy doctor en Biología
especializado en arrecifes de coral. Subdirector ejecutivo del programa
medioambiental de la ONU. Estoy casado y tengo dos hijas. La política es la
lucha por el poder y yo creo en la unidad. Soy bahai. He participado en el
Parlament de les Religions
IMA SANCHÍS - 23/07/2004
-¿En qué cree usted?
–En la unidad de todos los seres, en la armonía entre la ecología y la economía
y en la unidad de la ciencia y la religión, por ese último motivo me hice
científico.
–Ciencia y religión parecen llevarse mal.
–El poder racional, la ciencia, es sólo una herramienta, no un fin en sí mismo.
–La gran mayoría de científicos son ateos.
–Cada vez más físicos y matemáticos creen que existe una ley de leyes. Pero los
biólogos quieren cosas que puedan ver y medir. El pragmatismo del siglo XX nos
ha llevado a rechazar lo espiritual.
–¿Qué opina usted de Darwin?
–Nos explicó el mecanismo de la evolución, y esa capacidad de evolucionar que
hay en nosotros tiene mucho que ver con Dios.
–No veo la conexión entre Darwin y Dios.
–La evolución biológica tiende a organismos cada vez más complejos que, a su
vez, van generando ecosistemas más complejos. Y esa es la historia del ser
humano, una civilización en continuo avance con sistemas más y más complejos.
–Los bahai creen que nos encontramos en el comienzo de una nueva era.
–Por primera vez en la historia de la humanidad la ciencia y la tecnología han
podido destruir las barreras que existen entre los pueblos. Somos una aldea
global, comunicada. Estamos preparados para un cambio de paradigma, vivimos un
periodo de transición. Trasládese conmigo a las islas Galápagos.
–De acuerdo, con usted y con Darwin.
–Cada isla es un mundo con sus especies autóctonas, pero imagine que el nivel
del mar baja y queda al descubierto la unión entre todas las islas; de entrada
reinará el caos, habrá competencia y conflicto entre las especies hasta que
vuelva el orden y la convivencia. Yo creo que la humanidad está en ese periodo,
estamos en plena transición.
–¿Hacia dónde?
–El futuro de la humanidad no está en el petróleo ni en nuestros actuales
sistemas industriales, sino en las energías renovables, en la armonía. En lugar
de vivir en ciudades con cuatro árboles deberíamos vivir en jardines con casas,
integrados en la naturaleza.
–Eso es una utopía urbanística.
–La tecnología ya nos permite vivir así en pequeñas comunidades.
–¿Qué es lo más mágico que ha visto en la naturaleza?
–Yo soy experto en arrecifes de coral. Hay toda una serie de pececillos que se
alimentan y viven sobre las anémonas. Hicimos un experimento: metimos una
anémona en un acuario con uno de esos pececillos y resultó que cuando la anémona
tenía hambre el pececillo le iba a buscar comida.
–Bonito.
–No creo que la naturaleza se rija únicamente por la ley del más fuerte. Los
arrecifes de coral son como ciudades construidas y conservadas entre todos. Es
un buen modelo para la sociedad humana.
–La simbiosis es una necesidad, ¿ cree que la naturaleza es generosa?
–A medida que los sistemas se hacen más complejos vemos que la cooperación entre
los diferentes elementos es algo necesario.
–No acabo de entender qué tiene que ver todo eso con Dios.
–Dios es nuestro propósito en el universo. Las personas tenemos esa existencia
material que compartimos con otros animales, pero también tenemos un nivel más
elevado, que se traduce en la literatura, el arte y la religión. Se trata de la
expresión de la integración de esas diferentes informaciones que nos llegan,
algo mucho más abstracto. Dios es ese nivel al que intentamos acercarnos. Hay
que mirar afuera para evolucionar.
–¿Los peces creen en Dios?
–No, puesto que ellos no han evolucionado más allá de su existencia material.
–¿Está seguro?
–Los cuervos de Nueva Caledonia construyen herramientas sofisticadísimas y
nosotros lo acabamos de descubrir. Las ovejas pueden reconocer la fisonomía de
200 ovejas diferentes y si tienen un buen pastor, lo convierten en oveja
honoraria.
–¿...?
–Las ovejas ven a los otros animales como sus enemigos, pero si tienen un buen
pastor, lo convierten en la más sabia de las ovejas del rebaño y lo cuidan y lo
respetan. Los perros salvajes tienen una manera determinada de ladrar para
llamar la atención de otros perros. Investigaciones recientes han demostrado que
los perros domésticos tienen una manera especial de ladrar que está al mismo
nivel de decibelios que el habla humana.
–¿Por, para..?
–Utilizan esa forma de ladrar con el fin de comunicarse con sus amos y son
excelentes a la hora de manipular a los humanos. Los peces también tienen
maneras muy complejas de cooperación, pero no conocemos otras criaturas aparte
de los seres humanos capaces de comprender lo abstracto.
–¿Y no será sólo un subproducto cerebral?
–El ecosistema de los corales es más perfecto en el uso de los recursos
naturales que las ciudades, pero con nuestro conocimiento científico tenemos la
capacidad de construir mejores sistemas que los corales. El problema es que no
todos queremos eso. Para avanzar debemos desarrollar el altruismo.
–¿Hacia dónde cree que va el ser humano?
–De la misma manera que el feto desarrolla una serie de capacidades inútiles en
el vientre de su madre, que no cobran sentido hasta que nace, nosotros
desarrollamos cualidades espirituales que serán los instrumentos que
necesitaremos en una civilización mucho más espiritual.
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