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GLOSARIO de la TRADICION |
| Glosario que presentamos no pretende en modo
alguno ser exhaustivo en la selección de los términos, ni agotar su
significado en todos sus matices. Conscientes de que lo que aquí se
presenta puede ser afinado y completado de una manera más rigurosa,
tan solo hemos tratado de ofrecer una aproximación de cómo se pueden
entender dentro del ámbito y las referencias en las que se movía el
Padre Henri Stéphane –es decir dentro del ámbito del «Pensamiento
Tradicional»– algunos términos y conceptos que en el mundo moderno
han sido desvirtuados, desfigurados o simplemente se ignoran. Queda
invitado por lo tanto el lector a un posterior investigación y
profundización. Se pretende también la clarificación de algunas palabras de origen hindú que con frecuencia eran empleadas por el Padre Stéphane y que modernamente en occidente no siempre se transmiten en su significado legítimo dando lugar a muchas confusiones y malentendidos. Comprendemos que a algunos Cristianos les resulta chocante e incluso molesta la alusión a doctrinas orientales o el uso de terminología no Occidental. Lamentablemente las doctrinas orientales se están mal-enseñando y mal-interpretando en Occidente; a veces por Orientales occidentalizados; a veces por Occidentales –por desgracia también desde dentro de la Iglesia– ignorantes o incluso malintencionados. Simplemente diremos que determinados planteamientos orientales nos ayudan a aclarar algunos altos planteamientos Cristianos que, para nuestra desgracia, han quedado diluidos o ignorados. Nos viene bien la ayuda Oriental como catalizador para reactivar nuestra tradición y para devolverle su vitalidad y profundidad. Desde luego siempre teniendo en cuenta las diferencias que separan a ambos mundos y sin pretender en absoluto que lo Oriental añada algo a una tradición como la Cristiana a la que en si, siendo completa, nada le falta. Comprendemos también que algunos de los planteamientos del ámbito tradicional puedan resultar extraños y suscitar rechazo a nuestra mentalidad moderna tan acostumbrados como estamos al «libre pensamiento», la «opinión propia», al «todo es relativo», al «progreso», la «ciencia», la «evolución», la «igualdad» etc. A los occidentales modernos nos resulta chochante cuando nos hablan de principios absolutos no discutibles y directamente captables, ausencia de individualidad, tradiciones milenarias, ausencia de progreso o de evolución, doctrinas, jerarquías, autoridad espiritual, castas, normas, etc. Puede ser un buen ejercicio de apertura si el lector trata de entender lo que el «Pensamiento Tradicional» expone sin hacer caso de sus «prejuicios modernos» (que son tantos o más que las llamadas «supersticiones antiguas»). Es un buen motivo de reflexión el ver como estos principios han sido la guía de millones de personas de todas las tradiciones del mundo, durante miles de años. Hay que tener esto presente antes de rechazar de plano lo que las tradiciones dicen y tachar de supersticiosos, incultos o ignorantes a miles de millones de personas que han vivido con estos principios durante miles de años. Podemos reflexionar y preguntarnos sinceramente si los ignorantes no seremos nosotros; esta pequeña parte del mundo que dura el poco tiempo que llevamos de nuestra llamada «civilización moderna». Nos daríamos por satisfechos si este trabajo pudiera servir al lector de empuje para una posterior investigación seria, profunda y sin prejuicios, más allá del posible primer rechazo visceral.
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Absoluto. La Total-Realidad actualizando (con relación a nuestro mundo) en un paso de la Potencia al Acto y según la Voluntad divina, toda determinación relativa. «El mundo fenoménico es una huella que deja tras de si la actividad creadora incesante de lo Absoluto» (Toshihiko Isutzu) Accidente. Aquello que es apto de existir en otro (la Substancia) como en un sujeto de inherencia (cui competit esse in alio tanquam in subjecto inhaesionis). Modificación transitoria perteneciente al orden contingente de las cosas y que posee el grado de realidad que es propio a su naturaleza. «El accidente no está en lo Absoluto. Aquel que sabe eso por experiencia tiene el derecho de decir en verdad que la alegría es su compañera» (J. Van Ruysbroeck) Acción. «La actuación anormal en que se desenvuelve el mundo occidental, ha transformado la subordinación natural de la acción respecto a la contemplación, en una verdadera autarquía de la primera respecto a la segunda, es decir, en un total trastocamiento y desjerarquización del orden que posibilitó la continuidad de sociedades edificadas en base a un esquema inteligente. Todas las doctrinas tradicionales han considerado relevante la superioridad natural de la contemplación, sin dejar de reconocer el lugar que le corresponde a la acción en el mundo relativo de la contingencia y de la manifestación externa. Además, hay que tener bien presente que la acción extrae su realidad de la contemplación, y que la primera sin esta última es pura agitación sin principio ni finalidad alguna.» (Vicente Alberto Biolcati, La Edad Crepuscular, ediciones Obelisco) La acción no tiene en sí misma su razón suficiente y es por lo tanto contingente y transitoria. La contemplación, en cambio, pertenece a lo inmutable y eterno. Además, la acción no puede legitimar su existencia sin un principio de anterioridad lógica y ontológica, por lo que carece de sentido separada de aquél, es decir, de quien obtiene su razón de ser. En cambio la contemplación es autosuficiente, y para entregarse a ella no hay necesidad de salir de sí mismo, ya que su finalidad es interior y real en sentido absoluto. Contemplar implica realizar la suprema actividad, la cual siempre es interior. La acción en cambio supone la pasividad por ser exterior y luego dependiente de la primera. En efecto, el nivel espiritual es aquel en el cual domina la máxima actividad, y el corporal la máxima pasividad. Acto. Lo que se opone a potencia, lo que está completado, acabado. Actualización. Paso de la potencia al acto. Advaita. Ver Shankara. Doctrina filosófica de la "No Dualidad" sistematizada por Shankara. Afirma la unidad de un Principio inicial, y, por tanto, la no-existencia de una dualidad que opondría un principio espiritual a otro material. Lo que pertenece al orden natural y relativo no es mas que ilusión, resultado de la ignorancia. Agapé. Palabra griega correspondiente al latín caritas. Alegría. Estado de arrebato interior, sin realidad causal ni determinación particular, que es la del alma en los "paraísos del Amor". «Que Allah te haga dichoso en la alegría del otro» ( Rumi) Alma. En el lenguaje tradicional y en el lenguaje anterior al renacimiento, el alma sería el conjunto de procesos síquicos, lo que actualmente llamaríamos la mente o psique, por eso se llega a decir que «el alma es el demonio», ese alma a la cual debe "odiar" todo aquel que quiere ser discípulo de Cristo y a la cual, como San Pablo nos recuerda, la Palabra de Dios como una espada de doble filo «separa del espíritu», un alma que San Pablo debe haber "perdido" para ser capaz de decir de verdad que «vivo, pero no yo, sino Cristo en mí». En el lenguaje posterior a la Edad Media se van confundiendo los términos alma y espíritu según los contextos hasta llegar a la confusión total actual en la que se considera al hombre como cuerpo y alma, en vez de la trilogía tradicional y universal de cuerpo, alma y espíritu. Ver el documento «Espiritus, Anima, Corpus» de René Guenon Alquimia. «La alquimia no es entendida en un sentido "material" sino por los ignorantes, para quienes el simbolismo es letra muerta. Son aquellos que los verdaderos alquimistas de la Edad Media occidental estigmatizaron con el nombre de "sopladores" o de "quemadores de carbón", y que fueron los auténticos precursores de la química moderna, por poco halagador que tal origen sea para ésta» (R. Guénon, Sobre esoterismo Islámico y Taoismo) La Alquimia era una ciencia de orden cosmológico y de aplicación al orden humano en virtud de la analogía entre el microcosmos y el macrocosmos. Como la astrología y todas las demás ciencias tradicionales, tenía un profundo carácter espiritual en razón de la llamada ley de correspondencia. Amor. La atracción a la unidad. Actualización misericordiosa de la Voluntad divina irrigando todos los soportes de la manifestación. «El amor que Dios prodiga a sus servidores, según un proceso sin fin, es en su esencia el principio mismo de su ser» (Ibn´Arabi, Tratado del Amor) «La experiencia cristiana siente que la fuente de poder reside en la caridad más que en el conocimiento (gnosis), y sospecha de la metafísica porque ésta parece exaltar el conocimiento por encima del amor (bhakti). Sin embargo, es imposible separar al conocimiento metafísico de la caridad divina; en la comprensión el conocimiento y el amor son una sola cosa, y la identidad de ambos se encuentra en el antiguo uso del verbo "conocer" al hablar del amor entre el hombre y la mujer. El conocimiento del Espíritu no es aquel pretendido conocimiento que proporciona orgullo espiritual, y que más correctamente debiera llamarse «información». Conocer la Realidad última es conocer y ser uno con la "caritas" misma. (Alan W. Watts, La Suprema Identidad) Analogía. Proporción entre realidades o conceptos diferentes permitiendo calificarlos los unos por los otros, o incluso por un término único que convenga a todos en razón de una cierta similitud. Analógico. Que revela de la analogía. Una correspondencia analógica es la que está hecha en virtud de una analogía o de un símbolo. Anamnesis. Plegaria de la liturgia eucarística en la cual se conmemoran (o se recuerdan) los misterios de la salvación: Pasión, Resurrección, Ascensión, etc. Ananda. El tercer término de la triada Sat-Chit-Ananda, que significa la Beatitud, o Felicidad suprema. Felicidad suprema, bienaventuranza, plenitud, beatitud perfecta (asimilada a Shiva en la triada Sat-Chit-Ananda). Andrógino. Ser que es a la vez hombre y mujer. Annamaya kosha. Literalmente: envoltura de alimento constitutiva del cuerpo material. Antahkarana. Alma. Literalmente, "órgano interno". Es el conjunto de los poderes físicos que organizan las experiencias particulares de un ser condicionado. Órgano interno o mente. Comprende la mente pensante (manas), la mente racional e intuitiva (budhi), el sentido del yo (Ahamkara) y la memoria (chitta). Organo interno, función mental. Apariencia. «Vestido» exterior al cual no conviene apegarse; solo debe ser conocido –o por decirlo mejor asentido– el Amor que determina la «cosa» y que la vivifica. «No busques la apariencia como lo hacen los ignorantes; ve hacia la interioridad si eres capaz de ello» (Sultan Valad, La Palabra Secreta) Apófasis. Palabra griega que significa «negación». La teología apofática dice de Dios lo que él no es, más que lo que él es. Apoyo. Lo que sirve de base y fundamenta la veracidad de la «cosa» para aquel que no conoce en absoluto, por captación directa, al Causador Universal. «El mundo visible es el punto de apoyo para elevarse al mundo del Reino Celeste y el «recorrido de la vía Derecha» consiste en esta ascensión» (Ghazâli, El Tabernáculo de las Luces) Areopagita. Ver Dionisio. Arquetipo. El Bien, la Bondad, la Belleza, la Justicia etc. Palabra griega que significa «modelo». Se trata aquí de las Ideas o de los Arquetipos en el sentido dado por Platón, no en el sentido degradado que ha popularizado C.G. Jung mezclando los que son propiamente arquetipos suprahumanos emanando del Ser, con formaciones infrahumanas. «Los arquetipos no están por debajo del entendimiento sino por encima del mismo, y por eso todo lo que éste puede identificar de ellos no es más que una visión muy limitada de lo que son en realidad (...) solo cuando se llega a la unión del alma con el espíritu... se produce una manifestación de aquellas posibilidades» (Titus Burckhardt, Ciencia Moderna y Sabiduría Tradicional) Artes. Cuando se habla de Arte y Ciencia nos referimos a las Artes y Ciencias tradicionales, cuando todavía estaban ligadas a principios metafísicos y ocupaban un lugar integrado e integrador en la vida cotidiana de las personas. No nos referimos a la degeneración actual que ha convertido el arte en un mero objeto de "lujo", "pasatiempo" o "decoración", y a la ciencia en una mera divagación dispersa, utilitarista y mercantilista, normalmente aplicada a la industria civil o militar, y sin ninguna función "religadora". Arte y Ciencia tradicionales constituían actos rituales y sacros que ligaban al artista (el artifex medieval) con principios espirituales. «Guénon nos hace notar acertadamente que el arte ha recorrido el mismo camino descendente que las demás expresiones del Occidente moderno, camino que parte de la concepción tradicional del mismo hasta llegar a la concepción profana contemporánea. Entre sus características visible sobresalen actualmente la hipertrofia de la fantasía individual, su sentimentalidad, la carencia absoluta de toda visión suprapersonal y el hecho de haber caído en una mera actitud estética. Ello significa reducirlo totalmente al punto de vista de la sensibilidad. Explica que esta desviación ya comenzó a evidenciarse con los griegos. En cambio en el antiguo Egipto, como en los pueblos orientales que obedecen a la tradición, el arte era hierático y simbólico, como lo fue también el arte medieval. Así comunicaba lo trascendente a quienes adoptaban una actitud contemplativa con él. Justamente en otro de sus libros (Iniciación y Realización espiritual) Guénon recuerda que la concepción tradicional en contraposición a la moderna señala a lo puramente intelectual y consecuentemente el arte encarna lo que desde el punto de vista metafísico se llamó "esplendor de lo verdadero". Luego con la marcha cíclica se fue trocando en un simple placer exterior, sin profundidad espiritual. Se inició así el arte profano, el cual obedece a tendencias subjetivas y psicológicas. Estas persiguen lo que impresiona superficialmente a los sentidos. En "Puntos de Vista sobre el Esoterismo Cristiano" transcribe una formula citada por M. Valli: En todo el arte medieval, en oposición al arte moderno, "se trata de la encarnación de una idea, no de la idealización de una realidad" de orden sensible. La cosmovisión actual del arte plástico lo lleva a brillar únicamente en museos y exposiciones como proyección de vivencias sensibles, al haber huido de él, con el ensombrecimiento de los niveles superiores, el reflejo de lo divino. (V. A. Biolcati, La Edad Crepuscular) Varios interesantes textos y enlaces pueden encontrarse en el documento «Abhinavagupta y el Arte Tradicional» de la página Kali Yuga, y también en la sección "Sobre Arte" de la página Amnesia. Artificio. Medio que oculta la verdad y que lleva a satisfacerse con la evidencia aparente y con la superficialidad. «La caridad nos libera de los artificios del ego, que en toda acción no persigue más que su propio reflejo» (Titus Burckhard) Aseidad. Modalidad del Ser que existe «por si» (a se) y no por otro. Ashram. Comunidad de discípulos reunidos alrededor de un maestro. Una combinación entre escuela, comunidad y monasterio, que no tiene equivalente en la cultura cristiana. Asrama. Estado de existencia. Tradicionalmente estos estados son: el de estudiante, el de amo de casa, el de asceta, y el de renunciante. Astrología. «La Astrología, otra ciencia cosmológica, es en realidad algo completamente distinto que el "arte adivinatorio" o la "ciencia conjetural" que únicamente quieren ver los modernos. antes que todo se relaciona con el conocimiento de las "leyes cíclicas", que juegan un papel importante en todas las ciencias tradicionales» (Rene Guénon, Cahiers du Sud 1947) «El caso de la Astrología es deplorable, porque a raíz de la incomprensión del significado profundo que tuvo en otra época, ha caído en un supuesto "arte-adivinatorio" sin sustentación alguna. Merece la pena recordar que en el simbolismo astrológico medieval, las esferas planetarias representaban los grados de realización iniciática. La alquimia era "una ciencia de orden cosmológico y de aplicación al orden humano en virtud de la analogía entre el microcosmos y el macrocosmos". Como todas las ciencias tradicionales, tenía un profundo carácter espiritual en razón de la llamada ley de correspondencia, al perderse el conocimiento de esa ley en razón de la degradación general que supone el avance del ciclo, ellas se convirtieron en barcos sin rumbo alguno, por decirlo de manera figurada. Habiendo dejado de recibir la luz del intelecto, se transformaron en investigaciones superficiales con fines exclusivamente utilitarios o subalternos.» (V. A. Biolcati, La Edad Crepuscular) «Formas sensibles, armonía de la naturaleza, equilibrio de los cielos y orden de los astros reflejan un orden oculto cuyas correspondencias se encargan de estudiar ciencias tradicionales como la cosmología y la astrología, que son ciencias tradicionales, precisamente, porque sus saberes transmitidos se confunden con sus orígenes como el comienzo mismo del orden universal. La clave de interpretación en estos saberes no reside, pues, en criterios de prueba empíricos y externos, sino en la confianza y la autoridad de la tradición que en última instancia se identifica con la verdad misma» (F. García Bazán, René Guénon y el Ocaso de la Metafísica) «A pesar de la oposición consciente de la Iglesia primitiva a la astrología, una considerable porción de simbolismo astrológico ha penetrado en la iconografía cristiana. El toro, el león, el águila (símbolo que reemplaza al escorpión y al fénix) y el hombre, usados como emblemas de los cuatro evangelistas, son los cuatro signos fijos del Zodíaco: Taurus, Leo, Scorpio y Aquarius. Piscis, sin embargo, es el signo cristiano por excelencia, tanto porque está al "final" de los signos del Zodíaco y por tanto de la dominación del espíritu por las estrellas, como porque la llegada de la era cristiana coincide aproximadamente con la entrada del sol en Piscis en la procesion equinocial. Las correspondencias cosmológicas de este tipo son en realidad arbitrarias y fatuas para la mentalidad moderna. Pero el simbolismo es un sistema de asociación que no revela lógica, sino la vida espiritual del hombre, interior y desconocida.» (Alan W. Watts, La Suprema Identidad) Âtman y jiva. Atman es el Ser de todo pero especialmente del ser humano en toda la tradición filosófica védica. Se traduce como ser individual en los contextos en que está relacionado el término con el ser viviente jiva. Pero el jiva incluye las envolturas vitales y mentales y el ser puro no. Sin embargo, en muchas ocasiones se emplea la misma palabra atman. Cuando el concepto se refiere a lo real, lo esencial en el ser humano, el ser atman no es distinto de Brahman, el Ser Absoluto. En español se ha empleado siempre la mayúscula para distinguir el Ser idéntico al absoluto del ser con las limitaciones añadidas en la condición humana. El Ser puro limitado por la mente aparece como un ser separado consciente. La entidad aparentemente unitaria se toma por «lo real» durante la existencia temporal. Esto es así hasta el descubrimiento de la identidad entre el Ser y lo Absoluto. Mientras el ser humano en evolución es el ser individual que transmigra, del que se ocupa Sankara en algunos pasajes. Âtmâ. O también Âtmân, pronombre reflexivo del sánscrito que significa «si» (si-mismo) o el «Si» (el Si-mismo). Es Brahman en el ser humano. El "Si-mismo" (como pronombre reflexivo), el principio esencial y permanente del Ser, idéntico al Brahman universal. Es Shiva en nosotros. Traducirlo por Alma es equívoco ya que esta palabra, en las lenguas occidentales, designa tanto el principio eterno y transcendente, como el principio intermedio y sutil; la psique (manas). El Ser en el hombre. En la tradición de los Upanishad, la dimensión transcendente del Yo, metafísicamente idéntico al Principio. En el tantrismo equivale al principio Shivaico del Ser Entidad espiritual eterna, presente en todo ser (animales incluidos), y que se reencarna hasta la Liberación final. Es el equivalente Cristiano del Espíritu, en la división tradicional de Cuerpo, Alma y Espíritu (San Pablo). El alma sería lo que actualmente llamamos psique (Manas en la terminología hindú); el conjunto de características síquicas de la persona. En el lenguaje Cristiano de los últimos siglos se confunden ambos términos (alma y espíritu) dando lugar a muchas desorientaciones. En la espiritualidad medieval, cuando estos conceptos estaban más claros, se llegaba a afirmar que el Alma (la mente, el psiquismo) era el demonio. Mas información en "Spiritus, Anima, Corpus" de René Guénon Autoridad y poder. «Preferimos emplear para el orden de lo espiritual la palabra "autoridad" mejor que la palabra "poder", que reservamos al orden de lo temporal, al cual conviene más propiamente cuando se quiere entenderlo en estricto sentido» (René Guénon, Autoridad Espiritual y Poder Temporal). «Cabe decir que el poder espiritual pertenece "formalmente" a la casta sacerdotal, mientras que el poder temporal pertenece "eminentemente" a esta misma casta sacerdotal y "formalmente" a la casta real. Es así cómo, de común acuerdo con Aristóteles, las "formas" superiores contienen "eminentemente" a las "formas" inferiores» (René Guénon, Autoridad Espiritual y Poder Temporal) Avatâra. Palabra sánscrita que significa «Descendimiento» (de lo divino en lo humano). En la doctrina hindú, los avatares son las manifestaciones de Vishnu; se suele traducir inadecuadamente por «encarnaciones». Descendimiento de Dios como mensajero divino, cuya venida tiene por objetivo restablecer el orden cósmico. Avidya. No-saber, en el sentido de ignorancia, de falta de discernimiento entre lo verdadero y lo falso, entre lo real y lo irreal.
Belleza. Aquello que encanta al corazón, a los sentidos y a la razón, aniquilando por ello toda contingencia y toda relatividad. «Siempre las palabras le faltan a aquel que describe la Belleza» (Shaykh Al´Alawî) Bhagavad Gita. "Canto del Bienaventurado"; fragmento del Mahabârata. Krishna, encarnación de Vishnu y conductor del carro de Arjuna, le da a este su enseñanza en el campo de batalla de Kurukshêta. Le revela en particular las diferentes formas de yoga: la acción desinteresada y la renuncia a la acción, el amor devocional, y el conocimiento. Bhakta. Practicante de la bhakti. Adorador devocional. Bhakti. La vía del amor devocional, quitándole a las palabras «amor» y «devoción» toda la resonancia dulzona, pasiva y sentimental que en occidente les damos. "Participación" sería el sentido primero de la palabra «bhakti». Bhakti yoga. El camino de la unión con Dios por la devoción. Yoga de la devoción. Bien. Lo justo y lo bueno según la Ley divina, y no según la voluntad de tal individualidad relativa. «El bien que te espera viene de Dios pero el mal que te toca viene de ti mismo» (Corán, IV, 78-79) Brahmâ. «En tanto que el Ser es "uno" solamente, el Principio supremo, designado como "Brahma" puede ser dicho "sin dualidad" ya que, estando más allá de toda determinación, incluida la del Ser que es la primera de todas, él no puede ser caracterizado por ningún atributo positivo: de este modo lo exige su infinitud, que es necesariamente la totalidad absoluta que en sí comprende a todas las posibilidades» (René Guénon, Introducción General al Estudio de las Doctrinas Hindúes) Dios creador. El productor de la manifestación del mundo. El "Ser inmenso", el aspecto organizador de lo divino (mejor que "creador" como se suele decir por facilidad, ya que la idea de creación es más hebraica que india). Gobierna el mundo del estado de vigilia. Asociado a la cualidad Rajas. O también Brahman, nombre neutro que designa el Principio supremo en la metafísica del Vedanta. Brahma-loka. Mundo del brahman o simplemente de Brahma, el cual es una cualificación o una determinación de brahman. Concepto flotante según los textos. Puede tratarse del "Cielo" o del "Paraíso", en un sentido cercano al cristianismo, o bien de un estado absoluto, incondicionado, más allá de todos los paraísos posibles. Brahman. El absoluto inmutable, infinito, eterno impersonal, abarcando tanto al Ser como al No-Ser. La esencia única de todo lo que es. La suprema realidad espiritual. Lo Absoluto, realidad no-dual. Palabra neutra, no confundir con Brahma. Lo Absoluto, ni existente ni no existente, pero de donde brota, por lo que se mantiene y adonde vuelve, todo lo que existe. La palabra Brahman también se aplica para designar a los miembros de la casta mas alta, la que esta dedicada y destinada al sacerdocio y a la sabiduría espiritual. El que se ha establecido en Brahma. Persona de la casta de los sacerdotes, filósofos y maestros. Brahman . Se traduce por «lo Absoluto». Éste es el concepto que quizá se acerque más al significado inexpresable en la terminología siempre dual. Y se acerca porque su vacuidad no puede encerrarse en los límites pensados de lo relativo. Cualquier limitación destruiría el sentido unitotal. Por eso habrá que tener en cuenta para su comprensión que en este caso no es opuesto a «relativo», porque no entra dentro del ámbito de los opuestos. Es «Uno sin segundo». Lo relativo será entonces una manera limitada de ver lo Absoluto, que no tiene nada fuera de sí. Cuando Brahman es condicionado, con atributos (Saguna Brahman) no se traduce el término. En esos casos apunta a un cierto concepto de Dios, que se hace manifiesto en cada contexto. Tengamos en cuenta en cualquier caso que lo que la palabra evoca aquí no depende del absoluto de la filosofía idealista occidental como tampoco Brahman condicionado es idéntico a la noción del Dios personal y creador del pensamiento judeo-cristiano. Buddhi. El intelecto trascendente que permite la "visión de las esencias". La intuición intelectual (diferente y opuesta a la intuición biológica instintiva) que refleja el principio espiritual. Intuición intelectual o intelectiva. No se debe confundir con la intuición biológica o sensitiva; error muy común en estos tiempos sobre todo en el ámbito de las pseudo-espiritualidades de la Nueva Era. Poder individuador, pero libre todavía de toda determinación o individuación particulares. Fuerza intelectual supraindividual o indeterminante.
Calamo. El Calamo supremo (al-Qalam al-a´la) corresponde al Intelecto primero (al´Aql al-awwal) o al Espíritu (ar-Rûh). Es la primera criatura de Dios, la que escribe la creación en la Tabla Guardada. Caridad. (Caritas o también charitas). Esta palabra viene del latín carus, «querido».Calor expansivo infuso en el alma oponiéndose a la «fijación» y a la «rigidez» del ego. «La caridad es una línea de amor entre Dios y el alma amorosa» (Jan Van Ruysbroeck) «Amar al prójimo como a si mismo», es realizar el misterium caritatis; es decir realizar en él y en mi esta transparencia del alma que permita a la Luz increada dispersar las tinieblas de la ilusión egocéntrica y altruista. Ya no hay más ni «yo» ni «tu», sino El, el Paráclito, el Consolador, el Amor increado, el Espíritu de Verdad que procede del Padre, único Principio de Unidad capaz de disolver los «nudos» del ego, y de romper los límites de la individualidad: «esta divina Persona como espirando de su espiración divina, eleva y dispone el alma de una manera muy elevada a espirar ella misma en Dios la misma espiración de amor que el Padre espira en el Hijo y el Hijo en el Padre, y que es el mismo Espíritu Santo que ellos espiran en ella en esta transformación». Es a este nivel de la Unión transformante donde se sitúa el misterium caritatis. Toda la caridad de aquí abajo no es más que la sombra de ello, o todo lo más el símbolo.» (Abbé Henri Stéphane, Sobre la Caridad) «El Cristianismo se sitúa fuera de las «acciones y reacciones» del orden humano; no es, pues, exotérico por definición primera. La caridad cristiana no tiene ni puede tener ningún interés en el «bienestar» por sí mismo, porque el verdadero Cristianismo, como toda religión ortodoxa, estima que la única verdadera felicidad de la que puede gozar la sociedad humana es su bienestar espiritual con, como flor de éste, la presencia del santo, meta de toda civilización normal; porque «los muchos sabios son la salud del mundo» (Sab. 6,24). Una verdad que los moralistas ignoran es la de que, cuando la obra de caridad es cumplida por amor a Dios, o en virtud del conocimiento de que «yo» soy el «prójimo» y que el «prójimo» es «yo mismo» –conocimiento que implica por otra parte este amor– la obra de caridad tendrá para el prójimo no solamente el valor de un beneficio exterior, sino también el de una bendición; por el contrario, cuando la caridad no es ejercida ni por amor a Dios ni en virtud del dicho conocimiento, sino únicamente en vista del simple «bienestar humano» considerado como un fin en sí, la bendición inherente a la verdadera caridad no acompaña el aparente beneficio, ni para quien la ejerce ni para quien la recibe» (F. Schuon, De la Unidad Trascendente de las Religiones) Catáfasis. Palabra griega que significa «purificación» (Cataro= puro). Causa. Lo que transciende los efectos (concebidos como «afirmación evolutiva de la Causa) bajo el punto de vista, evidentemente, del ser situado en el devenir y no en la simultaneidad. «Los profetas y los Santos dicen que detrás del velo de las causas está el Causador; entonces ¿por qué no te vuelves buscador y no intentas levantar el velo de las causas para llegar al Causador? (Djalâl-ud-Dîn Rûmî) Casta. «La casta está por encima de la raza porque el espíritu es superior a la forma; la raza es una forma, la casta un espíritu. Ni siquiera las castas hindúes pueden limitarse a una raza: hay brahmanes tamules, balineses y siameses» (Frithjof Schuon) En toda sociedad estructurada normalmente y de acuerdo a vínculos reales, vínculos que no sean simples subproductos de abstracciones individuales y cliches construidos por pensadores en boga, existe siempre entre los seres humanos un orden jerárquico basado en sus diferentes naturalezas. Por supuesto, este orden es exactamente inverso al que corresponde a las leyes de la materia. Las castas surgen de un concepto básico que consiste en el conocimiento de que un individuo no es un producto intercambiable con otro individuo al diferenciarse solo por lo exterior, materia, visible y aparente, como ocurre en el mundo moderno. La idea tradicional se basa en el hecho de que cada ser humano tiene una naturaleza mental y física distinta a la de cualquier otro, y otra función en la sociedad» (V. A. Biolcati, La Edad Crepuscular) La institución de las castas, como explica Guénon (Autoridad Espiritual y Poder Temporal), «es la aplicación de la doctrina metafísica al orden humano" según la cual en el punto más alto de la jerarquía comunitaria lógicamente debe encontrase el que posee la verdadera sabiduría, o sea la autoridad espiritual, representada en el caso de la India por la casta brahmánica. Ella tiene como función la transmisión y conservación de la Doctrina Sagrada y detenta el nivel superior que es el puramente intelectual, ámbito que supone estar más allá de las contingencias históricas. El poder temporal, en cambio, lo posee la casta de los Shatriyas. Durante la Edad Media el orden social imperante en los países que formaban la Cristiandad dependía de una estructura tradicional y era análogo al de la India actual. Así el clero tenía una función semejante a la de los brahmanes y la nobleza correspondía a la casta de los Shatriyas. Según la jerarquía hindú luego de los Shatriyas se encuentran los Vaishyas (comerciantes) y siguiendo a estos los shudras. A ellos correspondía el "Tercer estado" y los siervos respectivamente en la organización medieval europea. «El sistema de castas, como todas las instituciones sagradas, descansa en la naturaleza de las cosas, o, más precisamente, en un aspecto de ésta, en una realidad, pues que no puede dejar de manifestarse en ciertas condiciones; la misma observación vale para el aspecto opuesto, el de la igualdad de los hombres antes Dios. En suma, para justificar el sistema de castas, basta plantear la cuestión siguiente: ¿existen la diversidad de calificaciones y la herencia? Si existen, el sistema de las castas es posible y legítimo. Y lo mismo para la ausencia de castas, donde ésta se impone tradicionalmente: ¿son iguales los hombres, no tan sólo desde el punto de vista de la animalidad, que no se discute, sino del de sus fines últimos? Es seguro, pues todo hombre tiene un alma inmortal; así pues, en alguna sociedad tradicional, esta consideración puede prevalecer sobre la de la diversidad de calificaciones. (F. Schuon, Castas y Razas) «Si al occidental le cuesta trabajo comprender el sistema de las castas, es ante todo porque subestima la ley de la herencia, y la subestima por la sencilla razón de que se ha vuelto más o menos inoperante en un medio tan caótico como el Occidente moderno, en el que aproximadamente todo el mundo aspira a ascender la escala social –si es que eso existe todavía– y en el que casi nadie ejerce la profesión de su padre; uno dos siglos de tal régimen bastan para hacer la herencia tanto más precaria y flotante cuanto que no se la había hecho fructificar anteriormente por un sistema tan riguroso como el de las castas hindúes; pero incluso allí donde había oficios transmitidos de padre a hijo, la herencia ha sido prácticamente abolida por las máquinas. A esto hay que añadir, por una parte, la eliminación de la nobleza, y por otra, la creación de "elites" nuevas: los elementos más disparatados y "opacos" se han transmutado en "intelectuales", de modo que casi nadie "está en ya en su lugar", como diría Guénon; y por eso no hay nada de asombroso en que la "metafísica" sea considerada en lo sucesivo desde la perspectiva del "vaishya" y el "shûdra", cosa que ningún fárrago de cultura podría disimular» (F. Schuon, Castas y Razas) En estas sociedades el sacerdocio (Brahmanes), como foco de orientación espiritual, conserva la doctrina, la contempla y enseña. Es autoridad porque se sustenta en sí mismo. Los guerreros (Ksatriyas) gobiernan, es decir, ejercen la función administrativa, judicial y militar, conservando el orden interno y preservándolo de los ataques exteriores. Constituyen el poder, porque su potencia se apoya en la fuerza externa o material. Los artesanos (Vaishyas) manufacturan e intercambian bienes y servicios. Los agricultores (Shudras) trabajan la tierra y aportan a la comunidad sus frutos. Todos ellos bajo la inspiración y supervisión de la casta sapiencial. Símbolos, leyendas y sistemas de castas mantienen el recuerdo de esta organización de funciones acordes con las capacidades respectivas del ser humano. En la medida en que Occidente se conservó fiel a una doctrina tradicional mantuvo también una estructura social paralela. La Europa de la Edad Media consolidada felizmente como un complejo de civilización tradicional, la Cristiandad, alcanzó una organización política equivalente y San Bernardo de Claraval al mismo tiempo místico especulativo, caballero y fundador de órdenes monásticas constructoras de catedrales, es la síntesis humana de una semejante cultura con sólidos cimientos en la tradición. «El sistema de castas de la India, muchas veces mal entendido y ahora menospreciado, se basaba en la concepción de que la sociedad posee un orden triple que corresponde por analogía a la constitución interior del hombre (aproximadamente lo que los cristianos llaman cuerpo, alma y espíritu) y a los tres principios cosmológicos de la inercia (tamas), la actividad (rajas) y el equilibrio (sattva)» (Alan W. Watts, La Suprema Identidad) Certeza. Evidencia de las realidades esenciales asentidas de manera total e inmediata: la Certeza alivia al corazón de la duda y confirma la fidelidad. «Avanza hasta la Verdad de la Certeza, más allá de todo lo que te enseñaron los demás y más allá mismo de tu propio pensamiento que es un obstáculo» (Ali Ibn al-Farid) Ciclos Cósmicos. La teoría de los Ciclos Cósmicos está desarrollada en formas diversas por todas las doctrinas tradicionales, pero particularmente y con mayor claridad, por la doctrina hindú. En su dimensión temporal, lo manifestado tiene un ritmo cíclico que implica a todo el orden cósmico. Un ciclo de manifestación universal se cierra en sí mismo. Pueden distinguirse en él distintos períodos. Según las doctrinas tradicionales, un ciclo cósmico aplicado al orden humano y llamado Manvantara de acuerdo a la doctrina hindú, se compone de cuatro Yugas o Edades. Cada Edad implica una decadencia progresiva respecto de la precedente, debido a su alejamiento gradual del «estado primordial» o esencial. Esta concepción se opone a la moderna idea de progreso. Lo que en realidad ocurre es que el desarrollo cíclico supone un alejamiento cada vez mayor del principio espiritual de unidad originaria. En resumen, según las doctrinas tradicionales, el tiempo no es algo que se desarrolla como una línea recta, o sea uniformemente. La concepción real del tiempo representa a éste como cíclico. Se trata de un tiempo calificado, y no de un tiempo cuantitativo como lo pretende la simplificación extrema propia del espíritu moderno. «Todas las doctrinas tradicionales, bajo distintas formas simbólicas, con un ropaje oral o literario diferente, y de manera más o menos explícita o velada, enseñan que el desarrollo en el tiempo de la manifestación universal y con ella el de la humanidad presente se ha cumplido y se cumplirá siempre en forma cíclica y no rectilínea como pretenden algunos esquemas superficiales. A medida que se avanza en el ciclo, se va produciendo una decadencia espiritual cada vez más acelerada hasta llegar a la materialización más absoluta y la posterior disolución del mundo sensible cuando aquélla ha llegado al máximo posible. A lo largo del ciclo la sabiduría originaria o «logos primordial», de la cual todos los hombres participaban, se va cubriendo de velos que la ocultan a los ojos de la mayoría. Además se produce una verdadera atomización en el mundo sustancial y humano, con una diversificación cada vez más acentuada de su pluralidad material, alejándose ese mundo progresivamente del polo esencial o espiritual de la manifestación» (V. A. Biolcati, La Edad Crepuscular) De acuerdo con la cosmología la representación rectilínea del tiempo es inexacta. El tiempo es cíclico, volviéndose periódicamente al punto de partida como lo expresan todas las tradiciones conocidas. No nos referimos, por supuesto, al tiempo astronómico o medido según una convención, sino al tiempo cosmológico, que es un tiempo cualitativo o sea esencial. Los acontecimientos desarrollados en el tiempo de los relojes son reales, pero a su vez dramatizan simbólicamente un campo de conocimiento donde tanto el espacio como el tiempo devienen calificados. «El cristianismo, como todas las tradiciones, mantiene una concepción cíclica del devenir, por lo que no hay ningún progresismo intrínseco en él. Otra cosa es la desviación moderna de esta forma tradicional, que comienza en el Renacimiento y llega a su colmo en la actualidad, aceptando muchos de sus representantes la idea del progreso o evolución, en el sentido moderno de la palabra. La Reforma, especialmente, acoge y difunde esta concepción lineal y progresista de la historia. En los textos canónicos cristianos, encontramos una consideración cíclica de la historia, como se ve especialmente en el Apocalipsis, libro que cierra la Revelación cristiana, de carácter cosmológico, estrechamente ligado a la exposición de los tiempos finales que terminan, sin embargo, con un nuevo ciclo: «Vi un cielo nuevo y una nueva tierra». Igualmente, en las Epístolas de san Pablo, ser recoge esta doctrina. San Pablo dice vivir en los «tiempos finales» y la venida de Cristo significa la Plenitud de los tiempos, lo que posteriormente ha llevado a confusión, ciertamente, puesto que plenitud quiere decir culminación, lo que viene a continuación no puede ser más que decadencia, y así lo entendían los antiguos. La concepción cíclica es también evidente en la liturgia, que es de desarrollo completamente cíclico, y que se basa además en el ciclo astronómico lunar. Desde los primeros siglos, los Padres de la Iglesia, dividen la historia en seis o siete períodos que se relacionan con los días de la Creación y con los sellos del Apocalipsis. Honorio, por ejemplo, compara el proceso de la Iglesia con la vida de un individuo, definiendo los diferentes estadios desde la infancia hasta la decrepitud, que precederá al fin de este mundo. nada más alejado, pues, del progresismo. En la Edad Media, Anselmo de Havelberg, explicita toda una ciclología de la humanidad, a la que compara con el ave Fénix por sus renovaciones periódicas tras las degradaciones de rigor. Desde san Agustín, que en su Ciudad de Dios habla del saeculum senescens hasta Arnau de Vilanova es ésta la concepción cristiana, que incluso durante mucho tiempo se enseño en el catecismo.» (Letra y Espíritu nº 5) «El plano de la manifestación en su transcurrir permanente es la resultante, sin principio ni fin, del equilibrio que conjuga la espontánea irradiación de lo Absoluto con las acciones humanas, egoístas o despojadas de deseo que obstaculizan o dejan libremente expandirse la iluminación divina. La acción, por lo tanto, es el motor de la historia, una historia que es más que humana, historia del cosmos. De la composición mutua, por lo demás, de la luz y de la tiniebla, de la vecindad o lejanía de lo Absoluto, en cuyo equilibrio la libertad del hombre desempeña la función fundamental, se va cristalizando el desarrollo orgánico de un ciclo total de la manifestación cósmica que comprende (según la tradición hindú) catorce ciclos menores, correspondientemente ordenados, y en proceso espiralado e indefinido de siete ciclos descendentes y siete ascendentes. Los cuatro yugas de la tradición hindú, las edades del mundo, no son más que períodos mínimos pertenecientes al ciclo menor en el que actualmente vive la humanidad, el último septenario descendente, y como período cíclico, el Kali Yuga, la edad de hierro u oscura, el último también de este ciclo» (F. García Bazán, René Guénon y el Ocaso de la Metafísica) Ciencias profanas. «Al separarse las ciencias tradicionales de su base metafísica de la cual obtenían todo su significado, se formaron las llamadas ciencias profanas, verdaderas investigaciones dispersas sin dirección alguna y sin profundidad reconocible. Ellas como dice Guénon "desembocaron irremediablemente en un callejón sin salida, al apartarse del origen superior del que dependían. Así se llego a un estado característico de las investigaciones científicas actuales, que es la fuga y la atomización en el detalle. Tales análisis, afirma Guénon, "pueden seguirse hasta el infinito sin avanzar un solo paso en la vía del conocimiento verdadero" ya que este último es sintético. Recordemos a Plotino: "Cuando el alma adquiere un conocimiento científico cualquiera, ella se retira de la unidad y cesa de ser una; porque la ciencia implica la razón discursiva y la razón discursiva implica la multiplicidad.(...) Ni siquiera lo superficial interesa mayormente en la actualidad, sino las aplicaciones prácticas, y así "la ciencia se confunde con la industria". Hoy se cultivan únicamente las ciencias del mundo sensible, las que se basan en la experimentación y no en la verdad conceptual. La experiencia es inútil y carente de sentido en el campo intelectual puro. Tal situación tiene como fundamente algo que Guénon califica admirablemente como "superstición del hecho". En efecto, un hecho prueba solamente la existencia de ese hecho y nada más, ya que sus causas pueden ser varias, y las que le atribuimos se basan en opiniones individuales o hipótesis científicas que se desechan con la misma rapidez con que se aceptan, no cimentándose en la realidad objetiva. De ahí el absurdo de pretender verificar los principios metafísicos. Insiste nuestro autor en que "las ciencias modernas son, en el verdadero sentido de la palabra, nada más que residuos de las ciencias tradicionales". En efecto, a tal punto se ha llegado en el estado mental deficitario para poder entender las ciencias originarias, que se ha tomado la cáscara, por así decir, de esos antiguos conocimientos, y se los ha desarrollado únicamente en vista a propósitos utilitarios, lo cual testimonia un hito más en el retroceso cíclico. Por ejemplo las matemáticas actuales se reducen al cálculo. Han reemplazado su principio esencial, el número, por la cifra. Otras muestras de esta situación lamentable lo ofrecen la astrología y la alquimia, las cuales en su decadencia han dado lugar a la astronomía y la química moderna, ciencias que, divorciadas de los principios que fueron sus guías se estudian cada vez más en vista de sus meras aplicaciones prácticas y no como ciencias puras" (V. A. Biolcati, La Edad Crepuscular) Ese «saber ignorante» que es la Ciencia moderna, es un saber relativo por faltarle lo esencial; los principios intelectuales que deberían sustentarlo. Como se trata de un conocimiento desgajado de su tronco así carecer de fundamento, desde el punto de vista absoluto es ilusorio. El tronco es la metafísica, de la cual dependen los saberes parciales. Sin ella, cualquier investigación es un itinerario en las sombras, al faltarle la luz de la verdad. Como consecuencia, la ciencia moderna constituye un dispersión superficial de conocimientos fragmentarios y efímeros; en esta forma cualquier teoría científica dura medio siglo a lo sumo. Por otra parte, es la exterioridad la que domina las preocupaciones generales, incluso en los hombres de ciencia, ello es el resultado de la manera que tienen las grandes masas de apreciar la realidad. En última instancia, todo se reduce a las inquietudes más intrascendentes y en una dirección opuesta a la interioridad del intelecto. Por esa razón los descubrimientos e invenciones de los últimos siglos han producido una polarización positiva del interés colectivo, al tener como finalidad únicamente el aumento del bienestar en el plano sensible, que pareciera ser la principal aspiración del hombre moderno. Ver más información en la sección «Sobre Ciencia» de la página «Amnesia». Ver "Ciencia Moderna y Sabiduría Tradicional" de Titus Burckhardt. Ver también el documento «Sobre el pretendido empirismo de los antiguos». Circumincesion. Conjunto de las relaciones que unen a las Tres Personas divinas en la concepción latina de la Trinidad. Civilización tradicional. Una civilización tradicional es aquella que se organiza y procede en su existencia temporal sustentada e inspirada por principios que provienen de la tradición. «Es una civilización que reposa sobre principios en el verdadero sentido de la palabra, es decir, allí donde el orden intelectual domina sobre los demás, del que todo procede directa o indirectamente y, ya se trate de ciencias o de instituciones sociales, donde todo no es, en definitiva, sino aplicaciones contingentes, secundarias y subordinadas de verdades puramente intelectuales» (René Guénon, Oriente y Occidente) «La civilización tradicional se basa en principios eternos, de ellos alimenta su devenir y así no va a la deriva. La pureza de su raíz se revela según que esa civilización se nutra de una doctrina metafísica o religiosa. En el primer caso, como sucede durante nuestro ciclo histórico en el Oriente (hinduismo y taoísmo) prima la intuición intelectual y a su servicio se pone todo el resto; en el segundo nivel predomina la creencia, el sentimiento contamina a la intuición pura, es lo que sucede con toda religión y, más concretamente, con el catolicismo en Occidente. El saber metafísico es esotérico, porque llega al fondo de la realidad a que ser refiere; la creencia religiosa, exotérica, porque se afinca en la superficie y ofrece explicaciones acordes. En el primer ejemplo el hombre puede realizarse totalmente, alcanzar la liberación; en el segundo solo provisoriamente salvarse» (F. García Bazán, René Guénon y el Ocaso de la Metafísica) Clase social. «Las "clases" sociales, tal y como se entienden hoy en día en Occidente, no tienen nada en común con las verdaderas castas, y no son, a lo más, sino una especie de falsificación sin valor ni alcance, pues de ningún modo se fundamentan sobre la diferencia de posibilidades implicada en la naturaleza de los individuos» (René Guénon, Autoridad Espiritual y Poder Temporal) Color. Modificación transitoria de la Luz inteligible según la asignación propia a cada una de las posibilidades. «El color del agua es el color de su recipiente» (Al-Junayd) Conformidad. Adecuación inmediata del acto a la Voluntad divina que necesita, por parte de su «servidor», un reconocimiento previo –y una aceptación total– de su estatus ontológico y de su dependencia con relación de su Existenciador. «La Beatitud del alma consiste en su conformidad consciente con su esencia» (Ibn Arabi) Conocimiento. Captación intuitiva –no por el mental sino por el corazón-intelecto– del modo de actualización de la Vida divina en el espejo de nuestra propia existencia. «Cuando el Sol del Conocimiento se eleva en el cielo del corazón, todo es iluminado sin que en realidad nada cambie; solo ha desaparecido la ignorancia que no tiene más que una existencia puramente negativa» (Shankara) Concentración. Êkâgratâ en la terminología hindú. «La concentración del pensamiento llamada por los hindúes êkâgratâ es una cosa que nos es casi desconocida. Nuestros espíritus son como caleidoscopios de pensamientos en movimiento constante, y cerrar nuestros ojos mentales a toda otra cosa que no sea fijarlos sobre un pensamiento solamente ha llegado a ser casi imposible en la actualidad» (Max Muller) Contemplación. «Contemplación significa la elevación de nuestro nivel de referencia desde lo empírico a lo ideal, desde la observación a la visión, desde cualquier sensación auditiva a la audición; el creador de imágenes (o el devoto, pues aquí no cabe distinguirlos) «toma una forma ideal bajo la acción de la visión, mientras sigue siendo sólo potencialmente "él mismo"»(A. K. Coomaraswamy) Modo de percepción, que incumbe al «servidor» tanto por el ojo sensible como por la vista interior. La captación de lo verdadero concierne a la realidad total, la de lo manifestado y de lo no-manifestado. «Cuando la contemplación se debilita en ellos, los hombres pasan a la acción, que es una sombra de la contemplación. Incapaces de dedicarse a la contemplación por debilidad espiritual, no pueden alcanzar el objeto de la contemplación y llenarse de ella aun cuando la desean ver, y se lanzan a la acción para ver con los ojos lo que no pueden ver con la inteligencia. (...) ¿cómo un ser capaz de contemplar lo verdadero, preferiría lanzarse hacia la imagen de ello Lo prueban los menos capaces entre los niños, los cuales, incapaces de las matemáticas y de la contemplación, se dedican a lar artes y a los trabajos manuales.» (Plotinio, Enéada III, 6,4) Para llegar al verdadero conocimiento se precisa la contemplación (del latín cum templum o sea llegar al templo interior, principio real y esencial del ser manifestado); pero dicha contemplación se constituye en el conocimiento mismo, por darse en la interioridad, no pudiéndose establecer allí separación real entre el ser y el conocer en su esencia íntima. Metafísicamente hablando conocer supone llegar a la suprema realidad de Si mismo, centro que refleja el conocimiento universal y absoluto. No ocurre lo mismo con la acción, cuyos resultados son externos. El que accede al verdadero conocimiento o contemplación intelectual pura, llega a identificarse con él. «Buscad leyendo y hallaréis meditando; llamad orando y abríos contemplando.» (San Juan de la Cruz, Dichos de luz y amor) Contratradición. La negación de la sabiduría originaria, inmutable y eterna, que fue el patrimonio espiritual de la humanidad durante milenios. Se trata de un paso avanzado en el declive espiritual. Esta situación corresponde a la última fase del Kali Yuga o Edad de Hierro, en la cual, como enseñan todos los libros sagrados, se termina por realizar de manera efectiva la ruptura total con la Tradición, paso previo a la "disolución final". «Obra constante de desviación del estado de equilibrio que constituyó la base de las civilizaciones normales, la que se fue cumpliendo gradualmente, como se observa en el paso insensible del humanismo al racionalismo, luego al mecanicismo y al materialismo más extremo» (R. Guénon). En la actualidad, aunque la subversión todavía no es total, ya hay muchos signos visibles de ella en lo que René Guénon llama «situación de fraude» y de «parodia»; se pretende sustituir lo auténticamente espiritual por «simulacros y caricaturas». Así, en las fases más avanzadas del desorden, éste pretende tomar las apariencias del orden y «disimular la negación de todo principio con la afirmación de falsos principios» (R. Guénon). Añade Guénon que todos estos «simulacros y caricaturas» son tan hábilmente presentados que la inmensa mayoría de los hombres se dejan engañar, y que «no podemos asombrarnos al ver cómo supercherías de las más groseras se están imponiendo al vulgo, y cómo es difícil desengañarlo», como ejemplo del caso extremo de la parodia, en la cual llega a lo grotesco la sustitución de lo auténticamente espiritual por productos subalternos, nuestro autor hace notar la extensión que han tomado en todas partes los «pseudo rituales cívicos y laicos, y que dan a la masa un sustituto puramente humano de los verdaderos ritos religiosos». (El Reino de la Cantidad y los Signos de los Tiempos). «La Edad Moderna ha fortalecido las desviaciones antropocéntricas del Renacimiento y de la Reforma protestante y su mentalidad, sin estar subordinada a una base tradicional, ha generado una civilización intrínsecamente anómala, antitradicional, y en nuestro siglo que se desliza hacia su final, contratradicional, puesto que nuestra sociedad desnaturalizada no sólo se ha apartado de los principios espirituales, sino que imagina recursos y crea instituciones que imitan formalmente a lo tradicional para combatirlo (el marxismo y el psicoanálisis serían dos ejemplos correctos de lo expresado). Arribamos así a una época de completa materialización, signada por el aspecto ínfimo que la materia puede manifestar, el cuantitativo» (F. García Bazán, René Guénon y el Ocaso de la Metafísica) Corazón. Ver Hridaya. Centro del ser, «lugar» de actualización de las manifestaciones incesantes de lo Absoluto; todo corazón divinizado toma la forma perfecta adecuada para reflejar fielmente la actividad de lo Real. Sede de la Intuición Intelectiva o Consciencia y no sede de las emociones y sentimientos como se viene considerando actualmente al confundir lo emocional y sentimental con lo espiritual, consecuencia de confundir el alma con el espíritu. «Lo mismo que el sol da a los planetas su luz, igualmente el corazón –sede del intelecto– ilumina todas las facultades» (Titus Burckhardt). «Se sabe que en las tradiciones gnosticas de la India (sâmkya, vedanta, jñâna-yoga), el corazón (hrid o hridaya) no está asociado al sentimiento sino al conocimiento; de ninguna manera es la sede de las sensaciones, emociones o pasiones sino la sede del intelecto, en el sentido guenoniano del término, de esa pura intuición intelectual (buddhi o mati) que ve directamente las cosas en su luz verdadera sin pasar por la intermediación del mental (manas). Es más, según los más antiguos upanishads, el corazón es considerado como el centro del "alma viviente" individual (jivâtman), idéntica en su esencia al Principio supremo del universo (Paramâtman o Brahman). Nuestra individualidad humana es a la vez somática y síquica o, en términos hindúes, grosera y sutil. Es de todo este compuesto –y no solamente del cuerpo material– del que el corazón (la "caverna" o el "santuario") es el centro.» (Pierre Feuga) Cosa. «Realidad» transitoriamente llevada a la existencia por la Voluntad determinativa del Ser y la Omnipotencia de su divino Mandato. «En verdad, Nuestro decir a una Cosa, cuando Nosotros lo queremos, es que Nosotros le decimos: «¡Se!» de manera que ella es.» (Corán XVI.40) Cosmología. La cosmología deriva de la metafísica, al explicitar su reflejo en el ámbito de la manifestación universal, ámbito determinado por el espacio, el tiempo y la cantidad. O sea, la cosmología es una consecuencia de los principios metafísicos aplicados al mundo formal e informal. Traduce en el espacio y en el tiempo, aspectos formales de las leyes naturales, los principios metafísicos de los que depende. Ella es, en palabras de Guenon, «una aplicación al orden físico, y las verdaderas leyes naturales no son sino consecuencia, en un dominio relativo y contingente, de los principios universales y necesarios» (La Metafísica Oriental). Cualificación. «Es una cierta aptitud o disposición natural sin la que todo esfuerzo sería vano, ya que, evidentemente, el individuo no puede desarrollar sino las posibilidades que lleva en sí mismo desde su origen. Esta aptitud que hace lo que algunos llaman el "iniciable", constituye propiamente la "manifestación" requerida por todas las tradiciones iniciáticas» (René Guénon, Autoridad Espiritual y Poder Temporal) Chit. Consciencia total, consciencia pura, consciencia consciente de si misma cuyo único objeto es Ananda, la Beatitud. Chitta. Consciencia empírica (consciencia de algo) por oposición a Chit. Pensamiento formal y asociativo, por naturaleza inestable, una de las cuatro partes del antahkarana (el órgano mental). Cuando es empleada junto a manas, indica el conjunto de las tendencias en estado latente (samskara) que aparecerán como actos en nuestra vida presente o tendrán su fruto en nuestros ciclos de manifestación futuros.
Darshan. El hecho de contemplar a un sabio, un dios, un lugar sacro, y de recibir una bendición de él. Darshana. La palabra sánscrita Darshana significa propiamente "vista" o "punto de vista". Los Darshanas son pues los puntos de vista de la doctrina, y no son, como se lo imaginan la mayoría de los occidentales "sistemas filosóficos" que se hacen competencia y se oponen unos a otros; en toda la medida en que estas "vistas" son estrictamente ortodoxas, no podrían naturalmente entrar en conflicto o en contradicción. Deidad. Se aplica este termino a la trascendencia de Dios como principio supremo entificado llegando a "lo Divino" (Gottheit) innombrable, el silencio. El aspecto infinito y no-dual de Dios más allá del aspecto creador. En la teología ortodoxa oriental se hablaría de la Esencia por encima de las Energías Divinas increadas. En muchos de sus escritos tanto Eckhart como Pseudo-Dionisio emplean este lenguaje o expresiones análogas. Deisis. Palabra griega que significa «súplica»; icono representando a Cristo entre la Virgen y San Juan Bautista. Dependencia. Estado de necesidad de lo relativo frente a lo Absoluto, incompatible con cualquier pretensión de autonomía o de suficiencia. Dharana, Dhyâna, y Samadhi. Son en la terminología hindú los tres últimos grados del ascenso a lo Absoluto. Son los equivalentes a la Consideratio, Contemplatio y Raptus formulados por San Bernardo dentro de la espiritualidad cristiana. Dharma. «Como lo muestra el sentido de la raíz verbal "dhri" de la cual deriva, esta palabra, en su significación más general, no designa sino una "manera de ser"; es, si se quiere, la naturaleza esencial de un ser, comprendiendo todo el conjunto de sus propiedades o cualidades características, y determinando, por las tendencias o disposiciones que implica, el modo como este ser se comporta, de modo total o en relación con una circunstancia particular. La misma noción puede ser aplicada no ya a un ser único, sino a una colectividad organizada, a una especie, al conjunto de seres de un ciclo cósmico o de un estado de existencia, o incluso al orden total del Universo» (René Guénon, Introducción General al Estudio de las Doctrinas Hindúes) Ver el documento «Dharma» de René Guénon. Dharma. 1.- La Ley universal, la Norma que sostiene la realidad material y moral. 2.- La ley interna del individuo, la vocación en relación con la naturaleza profunda de cada uno. La ley sagrada. La ley universal. La ley moral. Lo que armoniza al individuo con el todo. Principio de conservación y de estabilidad de los seres manifestados; conformidad al orden del mundo (uno de los cuatro "sentidos" de la vida junto al placer sensual, la riqueza, y la liberación), ley, norma, a veces "virtud". Término que tiene sentidos diversos: Ley, verdad, naturaleza propia de un ser. Dharma. La palabra Dharma, en su significado más general, no designa más que una "manera de ser"; es, si se quiere, la naturaleza esencial de un ser, comprendiendo todo el conjunto de sus cualidades o propiedades características, y determinando, por las tendencias o las disposiciones que ella implica, la manera de comportarse de este ser, sea en totalidad, sea con relación a cada circunstancia particular. La misma noción se puede aplicar, no ya sólo a un ser único sino a una colectividad organizada, a una especie, a todo el conjunto de los seres de un ciclo cósmico o de un estado de existencia, o hasta al orden total del universo. Dharma puede, en un sentido, oponerse a Karma, que no es más que la acción por la cual esta disposición se manifestará exteriormente. En estas condiciones lo que es Adharma no es el "pecado" en el sentido teológico, como tampoco el "mal" en el sentido moral, nociones que son totalmente extrañas al espíritu hindú; es simplemente la "no-conformidad" con la naturaleza de los seres, el desequilibrio, la ruptura de la armonía. Dhyâna. Forma sánscrita original del chino ch´an y del japonés zen. Se ha cogido la costumbre de traducir Dhyâna por "meditación" cuando en realidad sería mas apropiado traducirla por "contemplación". En el yoga clásico, se refiere a un recogimiento profundo como consecuencia del retraimiento de los sentidos (pratyahara) y de la concentración del espíritu en un solo punto (dharana). Su objetivo es el samâdhi. Una de las fases del yoga intelectual. Contemplación. Dialéctica. «Es una forma especial de razonar que significó un descenso en la comprensión de la verdad, lo cual provocó que los griegos hayan caído en interminables discursos para demostrar cualquier hipótesis, como se puede apreciar leyendo los Diálogos de Platón. En efecto, quien ha llegado al nivel del conocimiento puro sabe que cuando son necesarias las argucias dialécticas para convencerse de algo, es porque ya no se lo capta intelectualmente.» (V. A. Biolcati, La Edad Crepuscular) Dionisíaco. Que tiene relación con la obra de San Dionisio el Areopagita. Dionisiano. Califica la doctrina mística de San Dionisio el Areopagita. Dionisio. O Dionisio el Areopagita. Esta palabra designa a tres personajes: - «San Dionisio el Areopagita», convertido de san Pablo en el Areópago (Actos XVII, 34). Fue sin duda el primer obispo de Atenas, pero no se sabe nada de él. - «San Dionisio de París», el primer obispo de París hacia el 250. Según san Gregorio de Tours, fue martirizado con sus compañeros sobre el emplazamiento de la actual basílica de San Dionisio. - El «Pseudo-Dionisio el Areopagita», autor desconocido de cuatro célebres tratados de teología mística: los Nombres Divinos, la Teología Mística, la Jerarquía Celeste, la Jerarquía Eclesiástica. Estos tres personajes han sido confundidos en uno durante mucho tiempo, pero si los «especialistas» se niegan a hacer retroceder el corpus dionysiacum más allá del siglo V, nada nos impide admitir que la tradición dionisiana se liga directamente a San Pablo. Discernimiento. (Viveka en el hinduismo). Capacidad metafísica de diferenciar lo verdadero de lo falso, lo real de lo irreal. Facultad que da la evidencia de las cosas por captación de su norma creadora. Esta facultad se ejerce por y en la luz imaginativa de manera que la realidad (de estas cosas) se afirma mientras que nace el asombro con relación a su Creador. «El profeta dice que el creyente es aquel que posee el discernimiento. El conoce la realidad de las cosas; él no está engañado por su apariencia» (Sultan Valad). «Apasionarse por la Sabiduría, es la perfección del discernimiento» (Sabiduría VI, 15) Discriminación. Acto mental por el cual se pasa del discernimiento a la distinción separativa. Se trata de un grado ulterior a la pura captación intelectiva, implicando un juicio o una interpretación. «El conocimiento discriminativo viene con la aurora y pone al Poder mental en disposición de conocer perfectamente y de separar la luz de la oscuridad, la verdad del error, lo que es derecho de lo que es tortuoso» (Sri Aurobindo) Divergencia. La tendencia al desacuerdo y a la desaprobación implica el alejamiento y la separación progresivas a partir del «eje de mantenimiento» pero esta divergencia no implica la separatividad. «El Profeta dice: aquellos que se reconocen se asocian juntos y los que no se reconocen divergen» (Djalâl-ud-Dîn Rûmî) Doctrina tradicional. En su forma pura una doctrina tradicional está constituida exclusivamente por elementos intelectuales o sea metafísicos en el verdadero sentido del término, lo cual equivale a decir espirituales en su significado absoluto. Hay que puntualizar que intelecto y espíritu se equivalen en el campo de la metafísica. Cuando estos elementos intelectuales no se presentan como tales, sino mezclados con expresiones morales, sentimentales y otras, la tradición adopta una forma religiosa. Esto sucedió con el judeo-cristianismo, única tradición que tiene una exteriorización religiosa en el verdadero sentido de la palabra, aun cuando se encuentra en él un núcleo metafísico que en la religión cristiana se manifestó especialmente en la Edad Media. En su vertiente oriental, la tradición se expresó casi exclusivamente en forma metafísica, debido a la naturaleza específica de los pueblos comprendidos por ella. En cambio en Occidente la tradición se manifestó más bien en forma religiosa. Doctrina. Termino que viene del latín «docere», significando «enseñar», y de su forma «doctus» significando sabio porque enseñado, es la expresión de aquello que es necesario comprender para alcanzar el conocimiento del Principio. Se podría decir que la doctrina está en el ámbito del ser mientras que el dogma está en el ámbito del hacer. Se ve como la doctrina se mantiene más en la metafísica que en el juicio de los hombres y que ella es así «autentica» como conteniendo en ella misma su propia autoridad. Se ve igualmente como el dogma está más en el ámbito de la mentalidad de una civilización dada y que pueden existir varios dogmas coherentes con una misma doctrina. La doctrina es intemporal, mientras que los dogmas pueden variar según las necesidades de los hombres y su inteligencia del momento. Dogma. Es la expresión de los preceptos que se juzga necesarios para un buen acercamiento a las exigencias de la doctrina, o también, la expresión de las prescripciones relativas a los comportamientos coherentes con la doctrina. Se podría decir que la doctrina está en el ámbito del ser mientras que el dogma está en el ámbito del hacer. Se ve como la doctrina se mantiene más en la metafísica que en el juicio de los hombres y que ella es así «autentica» como conteniendo en ella misma su propia autoridad. Se ve igualmente como el dogma está más en el ámbito de la mentalidad de una civilización dada y que pueden existir varios dogmas coherentes con una misma doctrina. La doctrina es intemporal, mientras que los dogmas pueden variar según las necesidades de los hombres y su inteligencia del momento. «La palabra dogma se aplica apropiadamente a una doctrina religiosa. Podemos decir por el momento, sin investigar más cuáles sean las características especiales de una tal doctrina y pese a que evidentemente sea intelectual en lo que tiene de más profundo, que no es, sin embargo, de un orden puramente intelectual. Por otra parte, si así fuera, ya no sería religiosa sino metafísica» (René Guénon, Introducción General al Estudio de las Doctrinas Hindúes) Dualismo. «El dualismo tiene por carácter distintivo el limitarse a una oposición entre dos términos más o menos particulares, oposición que, sin duda, es real desde un cierto punto de vista, y en ello reside la parte de verdad que encierra el dualismo; pero al declarar esta oposición como irreductible y absoluta cuando ella no es sino relativa y contingente, se prohibe el ir más allá de los dos términos que ha enfrentado el uno al otro y, de este modo, se encuentra limitado por aquello que constituye su carácter de sistema» (René Guénon, I.G.E.D.H.) Duda. La duda se opone a la certeza y revela una carencia grave de Fe debida a la ignorancia del estatus particular del hombre en el seno de la creación y al desconocimiento de la Misericordia divina. «Los profetas han venido como una piedra de toque para distinguir la certeza de la duda» (Sultan Valad)
Edad Media. El acrecentamiento del declive espiritual que significó el fin del mundo greco-latino, quedó momentáneamente detenido con el advenimiento del cristianismo, el cual encauzó una verdadera vuelta a la tradición, que se cumplió efectivamente durante la Edad Media. Ésta, considera Guénon, se extiende desde el reinado de Carlomagno hasta principios del sigo XIV. En el transcurso de este último, agrega, se produjo la verdadera disolución de lo que se entiende por «Cristiandad» como principio superior y rector, principio espiritual que constituyo desde el comienzo de nuestra era la auténtica soberanía intelectual del mundo occidental. Este momento límite lo define como crucial y dice que fue la circunstancia básica que hizo expandir las tinieblas que ocultaron la claridad de la sabiduría tradicional. efectivamente, en esa época se integraron las nacionalidades. Éstas significaron el inicio de las formas políticas y temporales que sustituyeron a la autoridad espiritual del cristianismo. Así comenzó un retroceso que no se detendría más. Agrega que el Medioevo terminó entonces y no dos siglos más tarde como se acostumbra a enseñar, y que con el apagarse de su luz comienza el período más negro de la Edad Sombría. Sin embargo considera que la ruptura completa con la tradición coincidió con los tratados de Westfalia, los cuales en 1648 finiquitaron la guerra de los "Treinta Años". «Fue, en realidad, Felipe IV el Hermoso de Francia, quien con su encarnizada persecución de los templarios y la disolución final de la Orden, señala en pleno siglo XIV la subversión del orden establecido. Por primera vez en la historia de la Cristiandad, el poder real pone al papado a su servicio y se apoya en la burguesía para llevar a cabo sus designios. Con él nace la subversión en el marco de la jerarquía social y por su ambición se robustece la fragmentación del Sacro Imperio en unidades nacionales clausuradas. La consecuencia última de este desafuero político será la búsqueda de la fuerza por parte del poder temporal, no ya en las armas y ni siquiera en la burguesía, sino en la masa popular, llegándose a hablar del "gobierno del pueblo", como ha sucedido con el bolcheviquismo» (F. García Bazán, René Guénon y el Ocaso de la Metafísica) Ver el documento «Para acabar con la Edad Media» en la página Amnesia. Ver también «Edad Media» en la página Cristiandad. Eckhart. (Maestro Eckhart), teólogo dominico (hacia 1260-1327) del que se poseen las obras latinas y alemanas. Veintiocho proposiciones extraídas de sus obras fueron condenadas en 1329 por la bula In agro Domini de Juan XXII; a pesar de esta condena que uno se explica mal hoy en día, esta obra a tenido una gran influencia sobre la escuela espiritual llamada de los «especulativos renanos». Hoy en día que se conoce mejor la obra de Eckhart y que se la sitúa en su contexto, la influencia del maestro del advaita cristiano es mayor que nunca. Algunos escritos y sermones en Eckhart Economía. Plan divino concerniente a la salvación de los hombres; parte de la teología que trata de este plan. Educación. «Otra expresión de declive acentuado y que florece en el ambiente mental dirigido a sobrevalorar la ciencia y la técnica, es la tendencia de la educación actual; ella se refleja en las formas de instrucción, las cuales colocan la memoria y la imaginación en el lugar de la inteligencia. En efecto, se trata de evitar todo conocimiento profundo y real, y en cambio atesorar saberes fragmentarios, siendo la erudición la máxima aspiración acumulativa pseudo-intelectual. No interesa transmitir conceptos sino prepara individuos enserie y mediocres, por el hecho de que cuanto más mediocres e ininteligentes son, responden con mayor eficacia a los estímulos y sugestiones del medio en el que actúan. El ideal de la educación de masas parece ser sustituir el intelecto superior por meras cajas de resonancia, autómatas útiles, técnicos aptos para sostener la civilización industrial y sirvientes de los interese más inferiores se trata de hacer creer a la mayoría que actúa en su propio beneficio, cuando no hace más que sostener el aparato tecnocrático al que sirve mecánicamente.» (V. A. Biolcati, La Edad Crepuscular) Los mejores elementos con alta capacidad espiritual son echados a perder en un sistema nivelante y mediocrizante en el que no interesa que esos elementos prosperen y sobresalgan, y que, aun en el remoto caso de sobresalir, no tienen más remedio que permanecer marginados. Así, para la mayoría de las personas el modelo más alto ya no está en el sabio (espiritual) o en el santo sino que está encarnado en el ingeniero o en el científico, cuando no –en todavía un descenso más hacia el nivel puramente físico– en el deportista de "elite", en el pseudo-cantante o en el pseudo-artísta famoso. «El humanitarismo filosófico subestima el alma inmortal por el propio hecho de que sobrestima el animal humano; obliga un poco a oscurecer a los santos para mejor poder blanquear a los criminales, pues lo uno parece tener que ir necesariamente acompañado de lo otro. De ello resulta la opresión de los contemplativos desde su tierna infancia: en nombre del igualitarismo humanitario, la escuela en particular y la mundanidad oficial en general, machacan vocaciones y dilapidan genios; todo elemento espiritual es desterrado de la vida profesional y pública (...) en cambio, y por compensación, la vida profesional toma aires cada vez más "religiosos", en el sentido de que reivindica al hombre por entero –tanto su tiempo como su alma–, como si la razón suficiente de la condición humana fuese determinada empresa económica, y no la inmortalidad» (F. Schuon, Castas y Razas) Todo ser humano posee unas características que le son propias y que lo distinguen esencialmente de cualquier otro, lo que lleva a que tenga unas cualidades intrínsecas y unas funciones sociales diferentes. Es así como en las sociedades tradicionales, cada hombre y mujer ocupa el lugar que le conviene normalmente en razón de su propia naturaleza. «Desde el momento en que el acceso a cualquier función no está ya sometido a ninguna regla legítima, de ello resulta inevitablemente que cada uno se encontrará llevado a hacer cualquier cosa, a menudo aquello para lo que está menos cualificado» (R. Guénon, La Crisis del Mundo Moderno). En nombre de una pseudo-igualdad se pretende dar a todos la misma enseñanza, «como si todos fuera igualmente aptos para comprender las mismas cosas, y como si, para hacérselas comprender, convinieran a todos indistintamente los mismos métodos. Se puede por otra parte preguntar si no se trata más bien de "aprender" que de "comprender" verdaderamente, es decir, si la inteligencia no es sustituida por la memoria en la concepción verbal y "libresca" de la enseñanza actual, en la que no se contempla más que la acumulación de nociones rudimentarias y heteróclitas, y en la que la cualiddad es sacrificada enteramente a la cantidad» (R. Guénon, La Crisis del Mundo Moderno) Egoísmo. Estado particular de contracción interior obstaculizando la actualización del Amor. «El egoísmo y el interés personal son el punto focal de lo falso» (Nisargadatta Maharâj) Elite. «Las aptitudes que contemplamos cuando hablamos de elite, siendo del orden de la intelectualidad pura, no pueden ser determinadas por ningún criterio exterior, y son cosas que nada tienen que ver con la instrucción "profana": en ciertos países de Oriente hay gentes que, no sabiendo leer ni escribir, no por ello llegan menos a alcanzar un grado muy elevado en la elite intelectual»(René Guénon, Oriente y Occidente) Emanación. «La idea de "emanación" es, probablemente, la de una "salida", pero de ningún modo debe contemplarse así a la manifestación, ya que, realmente, nada puede salir del Principio: si algo pudiera hacerlo, limitado por el hecho mismo de la manifestación. La verdad es que, fuera del Principio, no hay y no puede haber sino la nada (le néant). (René Guénon, Etudes Traditionelles oct. 1927) Encantamiento. En el contexto tradicional esta palabra no tiene nada que ver con las resonancias "mágicas" que se le da actualmente. Encantamiento es la invocación de la influencia o intervención divina por medio de la palabra o el gesto ritual legitimado tradicionalmente. Epíclesis. Plegaria de la liturgia eucarística solicitando la acción del Espíritu Santo sobre las oblaciones. Epifanía. De epus: verso, palabra; y de phainein: brillar. Manifestación, aparición luminosa, iluminación, es decir, irradiación o reflexión de un principio. Error. La no-captación de lo real y de lo verídico conduciendo a aquellos que mal-creen hacia los bajos grados de la injusticia y de la insinceridad. «La Verdad ha venido, el error ha desaparecido, el error seguramente era inconsistente» (Corán XVII. 18) Erudición. «No queremos hacer obra de erudición, y el punto de vista en el que entendemos colocarnos es mucho más profundo que aquél. No siendo la verdad para nosotros un hecho histórico, en el fondo nos importaría bastante poco determinar la proveniencia de tal o cual idea que, en suma, no nos interesa sino porque, habiéndola comprendido, sabemos que es verdadera» (René Guénon, Introducción al Estudio de las Doctrina Hindúes) «Se ha abusado de la erudición para cerrar estrechamente el horizonte de los hombres en lo intelectual, e impedir así que se vean claramente ciertas cosas; ello permite perfectamente comprender por qué los métodos que hacen de la erudición un fin en sí mismos, son rigurosamente impuestos por las autoridades universitarias» (R Guénon, el Error Espirita) Escatología. Rama de la teología que trata del fin último individual y del retorno de Cristo (fin del mundo, juicio, etc.). Escatológico. Relativo a los últimos días, al fin de los tiempos. Esclavitud. Estado de quien se somete a las exigencias del mundo y se une a los deseos de este tanto como a sus tormentos.«El egocentrismo es la atadura a los límites individuales del ego en la esclavitud de la pasión» (Titus Burckhardt) Eseidad. Carácter de Eso, que designa el Si (Si-mismo) y se expresa en sánscrito por el pronombre tat (correspondiente al ingles that). Esencia. Lo que funda el ser de una cosa; aquello por lo que una cosa es lo que es (id quo res est id quod est) «La Esencia y la Substancia fueron designadas por los escolásticos «forma» y «materia» respectivamente, que equivalen a las expresiones sánscritas «nâma» y «rûpa» cuando se trata de seres particulares o «purusha» y «prakriti» si lo es del Ser universal. Todos estos conceptos tiene mucha más universalidad que los de "espíritu" y "materia" actuales. Aquellos que Aristóteles llamaba "acto" y "potencia" también equivalen sucesivamente a la esencia y la sustancia, las cuales coinciden significativamente con el Cielo (Tien) y la Tierra (Ti) de la tradición extremo-oriental, derivados de la indistinción del principio común o Tai-Ki». (V. A. Biolcati, La Edad Crepuscular) Sobre Nama y Rupa véase el documento «Nama-Rupa» de René Guénon. Esotérico. Palabra griega que significa «interior», «escondido», «secreto». Una enseñanza esotérica no es una enseñanza destinada a todos, sino reservada a un pequeño número y hace referencia a la vivencia intima, interior por oposición a las formas exteriores que, por otra parte, son necesarias y la complementan. En el contexto tradicional la palabra esotérico equivale a metafísico. No tiene por lo tanto este término el significado que se le da actualmente relacionado con la Magia, la Parapsicología o la Nueva Era, asuntos estos que, además de ser totalmente antiespirituales, no deberían en propiedad llevar el nombre de esoterismo sino de ocultismo. Una vez más esta palabra no designa el uso actual que se hace de ella (el mal uso diríamos mejor). Esotérico equivale a espiritual, y es el aspecto interno, metafísico y no formal de una tradición religiosa, complementándose con Exotérico que sería el conjunto de prácticas y formas externas. Aclarado esto no se pueden llamar esotéricas a las prácticas adivinatorias, parapsicológicas etc. a las que más propiamente se les debería designar como Magia u Ocultismo, pero nunca Esoterismo, y desde luego no se puede pretender que tales practicas sean de carácter Espiritual, siendo esta confusión entre lo parapsiquico y lo espiritual uno de los mayores errores y una de las mayores aberraciones de la confusa pseudo-espiritualidad contemporánea, especialmente dentro del los movimientos de la llamada "Nueva Era". «El esoterismo es esencialmente distinto de la religión, y no la parte "interior" de una religión como tal, incluso si toma su base y su punto de apoyo en ésta, como ocurre en ciertas formas tradicionales»(René Guénon, Puntos de vista sobre la Iniciación). «Es posible que en la Edad Media occidental, hubiera complementos a lo que era enseñado exteriormente, y que esos complementos para exclusivo uso de medios muy cerrados, nunca hubieran sido formulados en ningún texto escrito, de modo que, a este respecto, no quepa encontrar sino alusiones simbólicas, por lo demás bastante claras para quien sabe de qué se trata, pero perfectamente ininteligibles para el resto. Conocemos bien que actualmente hay, en muchos medios religiosos, una tendencia muy clara a negar todo "esoterismo". (René Guénon, Oriente y Occidente) «El esoterismo, con sus tres dimensiones de discernimiento metafísico, concentración mística y conformidad moral, implica en última instancia las únicas cosas que el Cielo exige de forma absoluta, pues todas las demás exigencias son relativas y por tanto más o menos condicionales. La prueba de ello es que un hombre al que ya no le quedasen más que unos instantes de vida ya no podría hacer otra cosa que, primero: mirar hacia Dios con la inteligencia; segundo: llamar a Dios con la voluntad; y tercero: amar a Dios con toda el alma, y realizar, amándolo, toda virtud posible» (F. Schuon, Aproximaciones al Fenómeno Religioso) «Lo que es verdaderamente esotérico es "secreto", por la única y simple razón de que el lenguaje no puede expresarlo, o porque cualquier cosa esotérica que pueda expresarse de algún modo es simplemente ininteligible para los que no están preparados para recibirla.(...) La mentalidad estrictamente religiosa (exotérica) sospecha necesariamente de las «pretensiones» metafísicas, porque parecen sugerir la existencia de un círculo exclusivo de «elegidos» esotéricos, más allá de la vida y de la disciplina normal de la Iglesia en cuestión. Los que a sí mismos se llaman "illuminati" han existido con bastante frecuencia dentro de la Iglesia y se han caracterizado sobre todo por su arrogante orgullo espiritual. Acaso el signo más notorio de ese orgullo sea la misma pretensión de estar libres de él. Pero la esencia de la comprensión metafísica es la de serle absolutamente extraña toda idea de pretender algo. Sencillamente, no se puede decir «yo he comprendido la Suprema Identidad» sin expresar una completa contradicción pues es el Si-mismo y no el ego quien comprende, y el Si no es propiedad de nadie. Debe repetirse de nuevo que mientras el ego existe de alguna manera, debe adorar. La razón, el sentimiento y la sensibilidad deben relacionarse siempre con el Si como con Dios, venerándolo como al algo diferente e infinitamente superior. Jesús, Dios encarnado, iba en soledad al templo a rendir culto, y no simplemente para dar un buen ejemplo a sus discípulos. Hasta los budistas a quienes se supone –erróneamente por otra parte– «impíos» tienen su culto, que de ningún modo se limita a las masas no iniciadas y exotéricas. La persona para quien la Suprema Identidad excluye el culto como algo innecesario e ilógico es un mero monista, pues la No-dualidad, el infinito, el Si-mismo, es lo que es precisamente porque puede aceptar e incluir la dualidad. » (Alan W. Watts, La Suprema Identidad) Ver el documento «Esoterismo y exoterismo» de René Guénon. Espiritismo. «Cuando un individuo muere sin haber conseguido lo que, utilizando el lenguaje religioso, se llama «salvación» su alma se descompone tal y como lo ha hecho previamente su cuerpo. Son estos residuos psíquicos los que, en ocasiones, pueden aparecer en una sesión de espiritismo, pero se trata simplemente de eso, de deshechos y no de personas. Los fenómenos que se producen en las sesiones espiritistas pueden tener diversas causas; en ocasiones son producidas por el subconsciente del medium o de los asistentes. Cuando hablamos de subconsciente nos referimos al aspecto sutil que, junto al grosero, conforman la individualidad, concretamente a la parte inferior de éste y que es mucho más amplio que el contemplado por la psicología moderna. Las posibilidades de este estado sutil son enormemente amplias y engloban fenómenos como telepatía, materializaciones, bilocaciones, etc. que tanto impresionan al hombre moderno pero que no presentan ningún interés para aquello interesados en la realización espiritual. El estado sutil también está poblado por una multitud de seres que pueden irrumpir en las sesiones, sobe todo los de naturaleza más baja. Esto nos llevaría también a hablar de otro tipos de movimientos modernos como el Channeling, los contactados ovni y los abducidos etc. En la Edad Media se les conocía como íncubos y súcubos, y conocían mejor que nosotros cuál era su verdadera naturaleza. Una característica de todas las formas tradicionales es su completo rechazo a este tipo de prácticas.» (Letra y Espíritu, nº5) El espiritismo nacido a comienzos del siglo XX es fruto de una época en donde las creencias tradicionales se batían en retirada por el avance de una ciencia imperialista y triunfante, se ofrece entonces una pseudo espiritualidad para llenar las almas vacías de aquellos que todavía anhelaban algo del espíritu que ni la ciencia, ni por otra parte una cristiandad ya casi vacía de contenido espiritual, podía darles. Ver el documento «Explicación de los fenómenos espiritistas». Espíritu. Ver Atman. Ver Intelecto. La «fina punta del alma». Aquello que está más allá del cuerpo y del alma (mente) integrándolos a ambos. Aquello que en el hombre está unido a Dios. «Intelecto, synteresis, consciencia, Agathos Daimon. La parte mejor y más divina del hombre, en sí mismo incapaz de errar, y nuestro único medio de participación en la vida y el perfección que es Dios mismo» (A.K. Coomaraswamy). Cuando buscamos en la religión alguna luz sobre la naturaleza del Espíritu encontramos que la doctrina católica, por ejemplo, evita virtualmente la cuestión. Se considera que el hombre es una dicotomía de cuerpo y alma, definiéndose ésta como substancia intelectual, no compuesta y simple en su naturaleza, y que carece de todas las cualidades corporales como tamaño, color y forma. En la práctica se identifica al alma con el espíritu como si se tratara de la misma cosa. No sabemos que es lo que ha ocurrido con el espíritu en el desarrollo de la teología católica. Parecería que se lo ha confundido con el alma o que se lo ha dejado fuera de consideración. Todo ello a pesar de la distinción tan clara que se hace entre alma y espíritu en el Nuevo Testamento por ejemplo en Hebreos, IV, 12; en Corintios XV, 44-45; en Corintios, II, 14-15 y otros lugares. Debe considerarse este hecho dentro de la decadencia del ciclo sobre todo a partir del Renacimiento donde el concepto queda ya totalmente confuso incluso por personalidades de la talla de Santo Tomas de Aquino. Eternidad. El eterno presente, más allá de toda relatividad temporal, captado en la instantaneidad de lo Real. «La Eternidad es el "instante" intemporal y sin duración, el verdadero presente en el que ninguna experiencia temporal es posible» (René Guénon, Estudios sobre el Hinduismo) Eternidad es el «no-tiempo», un concepto metafísico que el Occidente actual confunde con la perpetuidad, que no es nada más que un tiempo indefinido. La mentalidad occidental, habiendo agravado su estado sub-intelectual con la desviación moderna, está dirigida casi exclusivamente al mundo sensible, y por lo tanto cae en una constante confusión entre lo que significa concebir y lo que significa imaginar. La pérdida de la verdadera intelectualidad en el mundo moderno, hace creer a la mayoría como impensable aquello que no tiene representación sensible. Evolucionismo. Hipótesis, hoy en día sin demostración científica, en la que se afirma que las formas cambian sustancialmente en un proceso gradual y continuo de adaptación. Se postula que todo ser complejo, y más particularmente todo ser viviente, de la planta hasta el hombre, procede de una organización progresiva de la materia orgánica, a partir de sus componentes más simples para desembocar, con el transcurso del tiempo, en el compuesto más complicado que es el hombre. Uniendo la hipótesis evolucionista a la hipótesis progresista se llegará a plantear que las formas se transforman "mejorando" de un "menos" hacia un "mas". El evolucionismo espiritual teoría o hipótesis totalmente discutida y rechazada en todas las tradiciones afirma la aproximación gradual a lo Absoluto conforme avanzan los tiempos y se suceden las generaciones. Esta idea que podríamos considerar herética coloca solamente a los últimos hombres, los de la última generación, en presencia total del Espíritu, quedando todos los demás excluidos y siendo meros "peones" sufrientes para la deificación de los últimos. Como fácilmente se comprenderá este planteamiento es totalmente contrario a la Omnipresencia divina así como a su Misericordia y por ello es totalmente rechazado en todas las tradiciones. Se pueden ver varios documentos sobre este tema en «Los Tattvas del Despliegue Universal» de la página Kali Yuga. Varios documentos también el la página Amnesia. Evolucionismo espiritual. Teoría o hipótesis planteada principalmente en Occidente por Teillhard de Chardin (y más modernamente por Ken Wilber) y en Oriente por Sri Aurobindo, en la que se plantea un acercamiento gradual hacia la divinidad en la línea del tiempo y en la sucesión de las generaciones que de esa manera irían "mejorando" espiritualmente generación tras generación y estando cada vez más cerca de Dios. Totalmente rechazada esta teoría tanto por la ortodoxia cristiana como por la ortodoxia hindú. Es necesario ver con claridad que las doctrinas verdaderamente tradicionales o sea metafísicas son, por su misma esencia, inmutables. Por lo tanto es un sin sentido que se nutre de una incurable ceguera mental, considerar como a veces se pretende, la posibilidad de evolución y de progreso en ellas. En efecto, surgen del absoluto y persisten fuera del tiempo. Exoterismo. Enseñanza «exterior» dada a todos; se opone a «esoterismo». «En una doctrina cualquiera, el esoterismo es la concepción y el exoterismo la expresión, siendo interior la primera y exterior la segunda» (R. Guénon, Introducción al Estudio de las Doctrinas Hindúes) «El termino exoterismo designa tres órdenes diferentes, a saber: primero, un sistema de símbolos y medios; segundo, una vía, y tercero, una mentalidad. La primera categoría engloba los dogmas, los ritos, las prescripciones legales, morales y demás, y la liturgia en el sentido más amplio; la segunda engloba las prácticas religiosas generales, las que se imponen a todos, y la tercera categoría implica el psiquismo propio de determinada atmósfera religiosa, luego todas las manifestaciones de la sentimentalidad y de la imaginación determinadas por cierta religión, cierta piedad y ciertas convenciones sociales.»(F. Schuon, Aproximaciones al Fenómeno Religioso) «Si en el mundo se comprueba la existencia de tradiciones esotéricas y exotéricas, esto no es el resultado del arbitrio mental, ni tampoco de un curso mecánico de la historia. El universo debe considerarse ontológicamente como el nivel de manifestación psicofísico en devenir perdurable del mundo arquetípico, el orbe inmanifiesto y siempre persistente de los principios cósmicos, y que simultáneamente es la expresión germinal del No-Ser o lo Inmanifiesto y en sí mismo Inmanifestable» (F. García Bazán, René Guénon y el Ocaso de la Metafísica) Ver el documento «Esoterismo y exoterismo» de René Guénon. Experiencia mística. La Experiencia Mística, la única conocida en Occidente que tiene analogías con la realización metafísica, no se traspasa el ámbito puramente religioso e individual. En cambio la realización metafísica tiene, por el hecho de ser una vivencia de totalidad, por así decirlo, un carácter universal e ilimitado, o sea supraindividual. La experiencia mística tiene frecuentemente características sentimentales y muchas veces no traspasa el plano de lo puramente sicológico. A este respecto recordemos que Occidente ha confundido en los tiempos modernos lo síquico y lo espiritual. La experiencia mística puede estar sujeta a ilusiones por la interferencia de los elementos sentimentales antedichos generalmente no presupone una gran preparación teórica; los místicos que tienen preparación teológica, la cual, como sabemos, conlleva conocimientos metafísicos, pueden sin embargo controlar su imaginación y sentimentalidad, cosa que ocurrió muchas veces durante la alta espiritualidad del misticismo medieval. «Mientras la religión moderna presta poca atención a la experiencia mística, perdiéndose en las analogías éticas y simbólicas de intuiciones que se vienen descuidando desde hace mucho tiempo, aún el conocimiento místico, tal como se lo entiende en Occidente, no es siempre el tipo de conocimiento inmediato y universal al que nos referimos. El conocimiento místico está muy a menudo coloreado por la afectividad; nada hay de malo en ello, si se recuerda que los sentimientos acerca de la Realidad última son tanto analogías como ideas racionales (...) Los estados de conciencia definidos como éxtasis corresponden con más propiedad al misticismo que a la metafísica, porque son primariamente estados de la afectividad y, como tales, excluyen otros estados de la afectividad de la misma manera que el dolor excluye la alegría. En otras palabras, el éxtasis místico es simplemente una analogía del conocimiento intelectual en términos de la afectividad, y de ningún modo es esencial para la comprensión metafísica. (...) ¿Es posible entonces tener un conocimiento inmediato, no analógico, de lo universal y eterno? La respuesta moderna, sea filosófica, científica o religiosa, es unánimemente «No», mientras que algunos de nuestros antecesores medievales hubieran respondido, con ciertas reservas, «Sí». Las tradiciones espirituales de India y China darían la misma respuesta afirmativa con menos reservas» (A. W. Watts, La Suprema Identidad) Fe. «Hay que decir que la Fe no es una mera creencia, como se entiende habitualmente, sino la facultad puramente intelectual por la que podemos conocer; en un grado o en otro según nuestras capacidades, lo que corresponde al dominio espiritual; para entender esto hay que ser consciente que la razón (la facultad por la que conocemos las cosas particulares e individuales, por la que pensamos en forma discursiva y analítica, por la que separamos y distinguimos la multiplicidad) no puede abarcar lo universal, la unidad, que la supera e incluye; éste que es el ámbito ontológico, más allá del cual sólo impera la pura metafísica, no puede ser cognoscible, para la generalidad de las personas, más que por la Fe revelada por Dios mismo a través de sus «enviados» y que, por eso mismo, no puede ser más que verdadera» (Letra y Espíritu nº1) «La Fe no es creencia, la Fe ya es una operación intelectual, un asentimiento íntimo de la Verdad que conlleva certidumbre no duda, "creer" (en el sentido actual de la palabra) es pensar que es posible, tener Fe es saber que es verdad, aunque no se acabe de comprender. Consecuencia de ello es un pensamiento de tipo analógico, que implica, por un lado, un conocimiento simbólico, es decir, una "consideración" de las cosas como manifestaciones e realidades superiores y esto especialmente en los acontecimientos de la propia vida y por otro se trata de "pensar al revés", "pensamiento inverso" lo llama el hinduismo, ver las causas que provocan los acontecimientos no sus consecuencias» (Letra y Espíritu nº 6) Filosofía. La Filosofía, como la palabra lo indica, implicaba originariamente un amor a la sabiduría, una actitud requerida para llegar al verdadero conocimiento. Con el tiempo se fue olvidando esta finalidad, y quedó únicamente el instrumento preparatorio, que es el medio empleado, por otro lado contingente, o sea la estructura discursiva, racional e individual, que puede ser oral o escrita. No se comprendió más cual era la meta, o sea el verdadero saber, este último suprarracional, no discursivo y supra individual o sea universal. Es claro que para llegar a esta meta se requiere una formación espiritual previa, la cual supone la actitud filosófica antes nombrada y no una mera información dialéctica, teórica o erudita. Así la filosofía, especialmente en la época moderna, se fue como vaciando de su espíritu, el «logos» o «verbo», transmisible oralmente de maestro a discípulo, y se transformó en un conjunto de sistemas racionales. Cuando se posee el conocimiento real, se llega a comprender que el puente para llegar a él se torna descartable. Le tocó al Cristianismo asumir el papel que había perdido la filosofía, al significar una nueva realización del «logos» en la persona de Cristo. Esta última luz también se ha perdido con el mundo moderno, el cual es la más absoluta expresión del anticristianismo. El plano intelectual puro, propio de la metafísica, fue negado implícitamente por la filosofía moderna, debido a su incapacidad para llegar a él. Esto ocurre debido a que el ámbito de discusión de esta última se desenvuelve en el campo de la manifestación universal, en cambio la metafísica señala la no-manifestación. La filosofía en el sentido originario del término, traducía el verdadero conocimiento en el plano mental, y era un estadio discursivo preparatorio para llegar a la verdadera sabiduría, o sea al nivel informal. De éste se podía pasar al estadio metafísico puro perteneciente a la no-manifestación (realización metafísica). En sus comienzos la filosofía constituía el requisito formal para acceder al conocimiento. Constituía simplemente una actitud individual, preparatoria a la verdadera sabiduría. Lo expresa el sentido etimológico de la palabra: inclinación, tendencia o amor, hacia el saber. Pero insensiblemente fue cayendo de su sitial hasta legarse a la situación actual, en que prácticamente la filosofía es una teoría de las ciencias. Dice acertadamente Guénon que «multitud de problemas y pseudoproblemas en filosofía son equívocos creados ex profeso y aparecen desprovistos de importancia y significado; son nada más que confusiones con puntos de vista individuales y arbitrarios (...) a veces, precisando bien un enunciado, éste se desvanecería, pero los pensadores actuales tienen el mayor interés en conservar esa imprecisión para poder discutir indefinidamente de cosas sin mayor consistencia y ocultando dificultades verbales, ya que la filosofía vive especialmente de equívocos (...) la falta de precisión característica del pensamiento occidental moderno, tanto en la concepción como en la expresión, permite discutir indefinidamente sin discernimiento y sin resolver nada» (R.G. Introducción General al Estudio de las Doctrinas Hindúes) El esoterismo se fue perdiendo con la especulación filosófica y especialmente con el naufragio intelectual que oscureció progresivamente a Occidente. Recordaremos que Descartes, el pensador a quien se atribuye el inicio teórico de la modernidad en su dimensión filosófica, comienza el famoso Discurso del Método diciendo que «el buen sentido (o sea la razón, como especifica poco después) es la cosa mejor repartida del mundo». Tal opinión supone la nivelación de todas las inteligencias en base a dicha razón, o sea a los estratos inferiores del intelecto. Con tales premisas surge la filosofía moderna como puramente exotérica, y no puede tener un nivel profundo por el hecho de ser únicamente racional y discursiva. Además, el esoterismo implica preparación teórica y la existencia de una elite intelectual que sea fiel depositaria de la doctrina originaria; pero el punto de vista democrático y cuantitativo que prevalece en el mundo moderno, como consecuencia del decadente y fantasioso concepto de igualdad, hacen prácticamente imposible toda realización superior. La Filosofía ha ido limitando progresivamente su campo de visión de la realidad, ya que al concebir una metafísica, la fue reduciendo al dominio del Ser puro como primer principio de la totalidad, y así edificó una ontología y no una verdadera metafísica. Esta última, al desenvolverse en el campo del infinito, engloba al Ser y al No-Ser. A su vez el No-Ser, principio no-manifestado, contiene al Ser puro, el cual es el origen de la manifestación universal. Esta limitación de la Metafísica tiene origen en Aristóteles, quien al definir la metafísica como «el conocimiento del ente en tanto que ente» la identificó así con una parte del Todo. «No debe confundirse esta «Philosophia Perennis», que en verdad es una metafísica, con la "filosofía" empírica y sistemática que se enseña ahora en nuestras universidades, ni con las "filosofías" de "pensadores" individuales.» (A. K. Coomaraswamy) Forma. Principio determinativo de un ser. La forma determina, actúa, «informa» a la materia: es el principio de inteligibilidad, ya que es por su forma que un ser es conocible. Formas exteriores. «El papel de las formas exteriores está en relación con el doble sentido de la palabra "revelación", ya que, al mismo tiempo, manifiestan y velan la doctrina esencial. La verdad una, como, además, la palabra lo hace inevitablemente con el pensamiento que manifiesta. Y lo que a este respecto es verdad para la palabra, lo es también para cualquier otra expresión formal. (René Guénon, Puntos de vista sobre la Iniciación) Formas tradicionales. «Las formas tradicionales pueden ser comparadas a caminos que conducen a un mismo fin, pero que, en su calidad de caminos , no por ello dejan de ser diferentes. Es evidente que no se pueden seguir varios caminos a la vez y que, cuando uno se ha adentrado en uno de ellos, conviene que lo siga hasta el final sin apartarse de él, ya que, en realidad, el mejor medio de no avanzar y hasta de perderse completamente, será el querer pasar de uno a otro» (René Guénon, Puntos de Vista sobre la Iniciación) Función de la elite. «Es esencialmente el retorno de Occidente a una civilización tradicional, en sus principios y en todo el conjunto de sus instituciones. Este retorno deberá efectuarse por orden, yendo desde los principios hasta las consecuencias y descendiendo por grados hasta las aplicaciones más contingentes» (René Guénon, Oriente y Occidente) «Puede haber en una tradición completa dos aspectos complementarios y superpuestos (el metafísico y el religioso) que de ningún modo sabrán contradecirse o entrar en conflicto, ya que se refieren a dominios esencialmente distintos; por otro lado, el aspecto intelectual puro no concierne directamente sino a la elite que, forzosamente, es la única que debe ser consciente de la comunicación que establece entre ambos dominios para asegurar la unidad total de la doctrina tradicional» (René Guénon, Oriente y Occidente)
Geosofía. Ciencia simbólica de la locación y del espacio, que se ocupa de los aspectos cualitativos de los distintos puntos del planeta y de la asociación de los diferentes lugares terrestres con funciones tradicionales, que van desde la ubicación de los santuarios, los sitios de enterramiento y los lugares de culto, a los emplazamientos adecuados para la construcción de jardines o la plantación de árboles, como en esa especial forma de arte sagrado que es el jardín japonés y el jardín persa, o todas las variaciones que van de los jardines de España a los jardines de la India mogola. La ciencia de la geografía sagrada abarca desde las prácticas populares y a menudo folclóricas de la geomancia en China hasta la más profunda sensibilidad a la gracia de la Presencia divina que se manifiesta en ciertas formas y lugares naturales. Mas información en la página GEOSOFIA. Genialidad. Genialitas. «¿Quién es "genial" hoy en día? Un tipo prevalecientemente individualista, rico en salidas originales, antojadizo. Como un límite, se tiene al "genio" en el campo artístico. El culto fetichista tributado al mismo en la civilización humanista y burguesa es muy notorio, de modo tal que el "genio", más que el héroe, el asceta o el aristócrata, ha sido muchas veces considerado en tal civilización, como el tipo humano más alto. El término latino "genialis" alude en vez a algo muy poco individualista y "humanista". El mismo deriva de la palabra "genius", la cual originariamente designó a la fuerza formativa y generativa interna, espiritual y mística de un determinado pueblo y de una determinada sangre. No es pues azaroso afirmar que las cualidades "geniales" en el sentido antiguo tuvieron una cierta relación con las que en la acepción más alta se pueden decir respecto de la "raza". En oposición al significado moderno, el elemento "genial" se distingue del individualista y arbitrario; se vincula a una raíz profunda, obedece a una necesidad interior de una adhesión a las fuerzas suprapersonales de una sangre y de un pueblo, a aquellas fuerzas a las cuales en cada estirpe gentilicia se vinculaba, como es sabido, también una tradición sagrada.» (Julius Evola, El Arco y la Clava) Gentil. Gentilis, gentilitas. «Hoy todos piensan en la persona cortés, afable, de buenos modales. El término antiguo se refería en vez al concepto de "gens", de estirpe, raza, casta o lenguaje. Era "gentil" en sentido romano quien tenía las cualidades que derivan de un linaje y de una sangre diferenciada, las cuales solo por reflejo pueden determinar eventualmente una conducta de destacada cortesía, cosa diferente de las "maneras" que también el "parvenu" (recién llegado) puede hacerse propias estudiándose libros de urbanidad, y diferente también de la vaga noción moderna de la "gentileza". Es así como hoy son muy pocos los que pueden comprender el sentido pleno y más profundo de expresiones tales como "espíritu gentil" y semejantes, que han permanecido como aisladas expresiones en escritores de otros tiempos». (Julius Evola, El Arco y la Clava) Gnosis. Término de origen griego por el que es preciso entender el conocimiento interior y salvador de Dios, diferenciándose de gnosticismo. Termino empleado por primera vez por San Pablo quién es también el primer denunciante del gnosticismo, es decir, de la «pseudognosis» (I Tim 6,20). No es San Pablo la única autoridad, aun siendo la mayor, a la que podemos invocar; San Ireneo de Lyon, en Adversus haereses, no denuncia la gnosis, sino, tal como lo expresa el título original de su obra, título que ha sido conservado por Eusebio de Cesarea, San Juan Damasceno y otros, «la gnosis de falso nombre» (Elenkos kai anatropè tès pseudonymou gnôseôs). También Clemente de Alejandría, por su parte, si bien combate el gnosticismo, se propone enseñarnos la «gnosis verdadera», la que viene de Cristo por la tradición apostólica, y que el estudio de la Escritura y la vida sacramental actualizan en nosotros. Asimismo, el gran Orígenes nos habla de esa «gnosis de Dios» que pocos hombres poseen y por la cual Moisés penetro en la tiniebla divina (Contra Celsum, VI, 17). Son estas razones históricas suficientes para hablar de una gnosis cristiana. «La "gnosis" de la compresión metafísica no es la "gnosis" orgullosa que en sus primeros siglos rechazó justamente la Iglesia. Desde entonces la Iglesia latina en particular ha sido hostil a todo gnosticismo, y según la posición tomista todo conocimiento humano es conocimiento analógico de los sentidos. No se puede objetar esta posición si la definición del ser humano se limita al ego, pero como el tomismo confunde el ego (el alma) con el Yo (el espíritu), el alma con el espíritu, equivale en la práctica a un rechazo de la gnosis. Esto da vierta verdad a la observación de Berdiaef de que "la teología oficial ha preferido el positivismo científico y una teoría mecanicista de la naturaleza a cualquier forma de gnosis cosmológica. Es mejor un mundo sin Dios que uno considerado divino... en nuestro días la mentalidad de la Iglesia está perdiendo cada vez más su naturaleza cósmica. Se empieza a considerar a la Iglesia como una comunidad de creyentes, como una institución; se interpretan los dogmas desde el punto de vista de la moral y se acentúa el aspecto sicológico de los sacramentos a expensas de su significación cósmica"(Freedom and the Sprit). En otras palabras, si falta la gnosis la Iglesia pierde la comprensión de que constituye una analogía de los principios universales. La cosmología es el reconocimiento de que el universo como cosmos, orden de involución y evolución, es la expresión finita del "logos", de la voluntad creadora del infinito, y que por consiguiente su orden básico corresponde analógicamente al orden de la religión. Absorbida por el historicismo y el moralismo, la religión, lo mismo que la ciencia y la filosofía modernas, rechaza el conocimiento y la certeza metafísicos. En tales circunstancias, todos los intentos de rectificar el orden social, de "aplicar" la religión a los problemas políticos y económicos del mundo, no serán a la larga más que inútiles gastos de energía. No solamente el orden social es incomprensible separado del orden cosmológico, sino que sin el conocimiento metafísico la religión es una rueda que gira sólo por inercia y que ahora marcha con una lentitud peligrosa. Para cumplir la aspiración de traer la cordura al mundo, la religión debe ordenarse no sólo con respecto a lo que está por debajo, sino también con respecto a lo que está por encima de ella. La rueda debe ser conectada con la fuente de poder. (Alan W. Watts, La Suprema Identidad) «El verdadero carácter del esoterismo cristiano es difícil de determinar. Se podría decir que una de sus características principales es la de haber sabido velarse de tal modo que, históricamente, no suele distinguirse su existencia organizada, contrariamente a lo que ocurre, por ejemplo, con el Sufismo en el Islam. De hecho en el seno de la Iglesia, al menos actualmente, ni se acepta el término esoterismo (confundido con ocultismo) ni mucho menos el de gnosis (asociado a las numerosas sectas gnósticas que sur |