| Hemos
visto ya que hay un tal Sí mismo omnisciente, la fuente de
la Memoria (Chëndogya
Upani·ad VII.26.1,
Maitri
Upani·ad VI.7; cf. I
Corintios 2:11), y se afirma repetidamente que este Sí mismo
solar, pre-conociente, espiritual e inmortal de todos los
seres, cuya presencia es indivisa en las cosas divididas (Bhagavad
G´të XIII.15, 16)27,
es nuestro Sí mismo real, a ser distinguido del Ego
contingente, un agregado aparentemente unánime (excepto en
los casos de esquizofrenia) de los poderes de percepción y
de acción, los cuales son "solamente los nombres de
Sus actos" (B¨hadëraöyaka
Upani·ad I.4.7,
Maitri
Upani·ad II.6d, etc.). El
Principio providencial, en otras palabras, es el Espíritu
inmanente, el Conocedor del campo, prescindiendo del Cual,
por una parte, ningún nacimiento podría tener lugar (Bhagavad
G´të XIII, etc.), y
prescindiendo del Cual, como único veedor, oidor, pensador,
etc., en nosotros (B¨hadëraöyaka
Upani·ad III.7.23, etc.),
ni la experiencia ni la memoria podrían ser concebidas28.
Vemos también que la "verificación" de las palabras, "Eso
eres tú", debe implicar al mismo tiempo la liberación y la
omnisciencia.
Es significativa la conexión de la
omnisciencia con el nacimiento implícita arriba.
Jëtissaro, citado arriba de
Milindapa¿ha 78, sugiere
de hecho, inmediatamente, el antiguo epíteto
Jëtavedas, epíteto de Agni,
debido a que "él conoce todos los nacimientos" (visvë
veda
janimë,
ôg
Veda Sa×hitë
VI.15.13; jëtënëµ
veda,
Aitareya Brëhmaöa
II.39), y también el término
jëtavidyë, conocimiento de los nacimientos, o de
la genealogía29.
Se debe a que Tanè-napët (Agni-Prajëpati)
deviene los Soplos inmanentes o Poderes del Alma (cf.
êatapatha
Brëhmaöa I.8.3.2;
Taittir´ya
Sa×hitë II.1.1.3, 4;
Jaimin´ya
Upani·ad
Brëhmaöa IV.2.6;
Maitri
Upani·ad II.6a, b, etc.) y de
que es así "el presenciador de sus hijos" (prajënëm
upadra·Êë; cf.
Jaimin´ya
Brëhmaöa III.261,
agnir
jaj¿eƒ aupadra·Êryëya)
como los dioses a través de él "conocen la mente del hombre"
(êatapatha
Brëhmaöa III.4.2.5-7)30.
¿Cómo, El "que está de cara a todas las vías" (vi§vatomukha,
ôg
Veda Sa×hitë
I.97.6) y es "de muchos nacimientos" (bhèri-janmë,
ôg
Veda Sa×hitë
X.5.1), el que es la "vida universal" (vi§vëyu,
ôg
Veda Sa×hitë
I.27.3, y passim) o
"movedor de la vida universal" (ôg
Veda
Sa×hitë VIII.43.25), y que
asume todas las formas (vi§varèpa,
ôg
Veda Sa×hitë
III.38.4), no va a ser también el "Omniconocedor" (vi§vavit,
ôg
Veda Sa×hitë
III.29.7; vi§vavedës,
ôg
Veda Sa×hitë
III.20.4, y passim)? Agni,
Jëtavedës, es el Soplo (Aitareya
Brëhmaöa II.39,
êatapatha
Brëhmaöa II.2.2.15):
"aquellos de cuyos nacimientos tiene conocimiento, esos
ciertamente vienen al ser (bhavanti),
pero aquellos de cuyos nacimientos no tiene conocimiento,
¿cómo podrían existir?" (Aitareya
Brëhmaöa II.39); "en tanto
que él es el Soplo que monta (vivifica) el semen emitido y
lo conoce, por eso mismo Él conoce todo lo que nace" (êatapatha
Brëhmaöa IX.5.1.68).
Siendo omniprogenitivo, el Espíritu es omnipresente; y
siendo omnipresente, es necesariamente omnisciente.
Este Soplo (o "Vida") inmanente es
también Vëmadeva (Aitareya
îraöyaka II.2.1), que dice
de sí mismo, "Estando ahora31
en la matriz (garbhe
nu san)
he conocido todos los nacimientos de los dioses" (ôg
Veda
Sa×hitë IV.27.1;
Aitareya
îraöyaka II.5); "así habló
Vëmadeva, yacente en la matriz" (garbheƒ
sayënaú;
Aitareya
îraöyaka II.5)32.
En tanto que Agni, etc., engendrado en todas las cosas en
moción o en reposo (garbha§
ca
sthëtëµ garbha§
carathëm), el Único
Transmigrante33
conoce las operaciones de los dioses y los nacimientos de
los hombres, y se le suplica que proteja (ni
pëhi) sus nacimientos (ôg
Veda
Sa×hitë I.70.1-3); en tanto
que Gandharva34
guardián del Soma "él protege (pëti
) las generaciones de los dioses" (ôg
Veda
Sa×hitë IX.83.4); y en tanto
que el Omniveedor (vi§vam
abhi
ca·Êe,
ôg
Veda Sa×hitë
VII.61.1), el Sí mismo de todo lo que está en moción o en
reposo (ôg
Veda
Sa×hitë I.115.1) y nuestro verdadero Padre (Jaimin´ya
Upani·ad
Brëhmaöa III.10.4), él es,
como se ha dicho ya, el "Conocedor de los nacimientos" (ôg
Veda
Sa×hitë I.50.1). En tanto que
Krishna, "el Sí mismo que mora en todos los seres" (aham
ëtmëƒ
sarva-bhètë§aya-sthitaú,
Bhagavad
G´të X.20; cf. Hebreos 4:12,
13) él conoce todos sus nacimientos (janmëniƒ
tëny
ahaµ
veda sarvëöi,
Bhagavad
G´të IV.5).
Este no es un conocimiento de
acontecimientos sucesivos, sino de todos a la vez ¿"Dove
sÍappunta ogni ubi ed ogni quandoƒ chè nè prima nè poscia
procedette" (Paradiso
XXIX.11, 20; êvetë§vatara
Upani·ad I.2). La Persona
de quien todas las cosas nacen, el Señor de la Inmortalidad
(am¨tatvasye§ënaú),
"cuando sube sobre el alimento"35
(yad
annenëti
rohati) deviene "todo esto, a
la vez lo que ha sido y lo que será" (ôg
Veda
Sa×hitë X.90.2, cf.
I.25.10-12; êvetë§vatara
Upani·ad III.15)36.
"Ese Dios (el îtman y Brahma de
los versos precedentes) llena, ciertamente, todos los
cuadrantes del Cielo, nació antes del tiempo, y está dentro
de la matriz. Solo Él ha nacido y nacerá. Él está del lado
de los hombres, de cara a todas las vías" (êvetë§vatara
Upani·ad II.16). "Otro que
el pasado y el futuro... Señor de lo que ha sido y será,
sólo Él es hoy y mañana" (KaÊha
Upani·ad I.14, IV.13). Ese
Gran Ser es Omniconocedor, justamente a causa de que Todas
las cosas se originan en Él (êaö
karëcërya sobre Brahma
Sètra
Bhë·ya I.1.3,
B¨hadëraöyaka
Upani·ad II.4.10).
In
divinis, Brahma es el destello iluminador, que
revela todas las cosas instantáneamente; y dentro de
vosotros, "eso que viene a la mente y por lo cual ella
recuerda instantáneamente" (upasmaraty
abh´k·nam,
Jaimin´ya
Upani·ad
Brëhmaöa IV.21.4, 5 =
Kena
Upani·ad IV.4.5). [Cf. Platón,
EpÍstola VIII, 341D, "a veces
este conocimiento deslumbra con un destello instantáneoƒ"]
Se ha establecido así claramente, en las
fuentes indias, una conexión lógica de la Omniciencia, una
Memoria intacta de todas las cosas, con la omnipresencia
temporal y espacial37.
Solo desde este punto de vista puede hacerse inteligible la
noción de una "Providencia", pues la Vida divina es
inaconteciente, no en el sentido de que ella no conoce nada
de lo que nosotros llamamos acontecimientos, sino en tanto
que todos los acontecimientos de lo que son para nosotros
tiempos pasados y futuros son presente para ella
ahora y no en una sucesión.
Es justamente en este punto cuando podemos volver a
considerar más ventajosamente la doctrina Platónica similar
de "que nosotros no aprendemos, y eso que llamamos aprender
es recordación" ( , ),
y de que "no hay enseñanza alguna, sino solamente
recordación" ( 
Men¿n 81E, 82A; cf.
Fedro 278A)38.
Dando por establecida la repetida distinción de Platón de
las "almas" mortal e inmortal que moran juntas en nosotros39,
y asumiendo además que el alma inmortal no es un individuo
sino un Principio universal "participado" por el individuo,
no como una cosa repartida sino como un Principio que
nosotros podemos conocer ¿y ser¿ según la medida de nuestra
capacidad para "conocernos a nosotros mismos"40,
procedemos a citar el texto principal, el de "Men¿n"
81CD.
"Viendo, entonces, que el Alma [
de Leyes 897B] es inmortal
y ha nacido muchas veces, y ha contemplado todas las cosas
tanto en este mundo como en el Hades, ella ha aprendido
todas las cosas, sin excepción; de modo que no hay que
maravillarse de que sea capaz de recodar todo cuanto conoció
antes41
acerca de la virtud y las demás cosas. Y puesto que toda la
Naturaleza es congenérica, no hay razón alguna por la cual
nosotros no debiéramos, no recordando sino una cosa única42
¿que es lo que nosotros llamamos "aprender"¿ descubrir todas
las otras, si somos bravos y no flaqueamos en la indagación;
pues parece que indagar y aprender son enteramente una
cuestión de recuerdo"43.
La misma doctrina se trata en Fed¿n
72E sig., y 75E, donde "nosotros debemos haber aprendido
necesariamente en algún tiempo anterior lo que ahora
recordamos. Pero esto es imposible si el Alma en nosotros no
hubiera existido en alguna parte antes de nacer en esta
naturaleza humana; y así, por esta consideración, aparece de
nuevo que el Alma es inmortal"; como en
Men¿n 86AB, "si en nosotros
la verdad de todas las cosas es el Alma, entonces el Alma
debe ser "inmortal" pues ella conoce cosas de las cuales
nosotros no podríamos haber adquirido conocimiento en esta
vida y "debe haber tenido esta enseñanza desde siempre" ( )"44
[cf.
Timeo 36E]. Siguiendo a
Men¿n 81, Sócrates continua
dando una demostración práctica más bien por deducción que
por comunicación a un discípulo, del conocimiento que él no
parecía poseer; y esto parece mostrar que toda educación
verdadera es más bien una destrucción de la ignorancia45
que el don de un conocimiento, un punto de vista que está en
estrecho acuerdo con lo que se llama en la India la
naturaleza de la "auto-manifestación" (sva-prakë§atva)
del principio intelectual.
El Alma Inmortal de Platón, "la parte más
divina y señorial de nosotros" (Timeo
90AB), solo puede ser el Daimon inmanente, "ese compañero
vulgar que no cuida de nada sino la verdad" (Hipias
mayor 286D). Es el "Alma
del alma" de Filón; el Spiritus Sanctus en tanto que
distinguido del "alma" (mortal) (Hebreos 4:12) y la "fuente
de todo lo que es verdadero, por quienquiera que haya sido
dicho" (San Ambrosio sobre I Corintios 12:3, citado por
Santo Tomás de Aquino, Summa
Theologica I-II.109.1), el
"Speculum Aeternum"46
y la Sindéresis47
escolásticos, el Amor de Dante (Purgatorio
XXIX.52-54), y nuestra propia "consciencia" (I.A. "inwyt")
en el sentido original y más pleno de la palabra; y el Sí
mismo Inmortal, la fuente de la Memoria, del
Vedënta.
Encontramos también la doctrina de la
recordación en contextos Hebreos. En el Talmud (Nidda
30B) y en el Zohar (Wayyiqra,
Aharei
Mot ), se nos dice que todas
las almas humanas tienen un conocimiento pleno de la Torah,
etc. (ver nota 32) y retienen todo su conocimiento hasta que
descienden a la tierra y nacen. Manasseh ben Israel (siglo
XVII) vio aquí el equivalente de la doctrina de la
Recordación de Platón, pues puede deducirse que todo cuanto
se aprende después del nacimiento solo puede equivaler a una
recuperación de este conocimiento, y así Elimelech de
Lizensk (siglo XVIII) dice, "Al reaprender la Torah más
tarde por amor de ella, él (el niño) logra aprehender la
verdad como ella fue implantada originalmente en él"48.
La eternidad implícita de "la Torah que creó todos los
mundos y es el medio por el que estos se sostienen" (Zohar,
Beha
ÔAlotheka) es como la del
Veda, de cuyo origen nada más puede decirse sino que "el
Señor" (ç§vara = Kyrios,
Demiurgos), al comienzo de cada mundo-eón, le "recuerda" (smrtvë)
y promulga, y no hay fundamento alguno para suponer que
fuera compuesto con ningún otro modelo (îpadeva)49.
La doctrina de la Recordación es explícita también en el
Maestro Eckhart, que dice: "Si yo conociera mi Sí mismo tan
íntimamente como debería, yo tendría conocimiento perfecto
de todas las criaturas", pues "el alma es capaz de conocer
todas las cosas en su facultad más elevada", a saber, "como
un espejo claro ve todas las cosas en una única imagen", y
así "hasta que no conoce todo lo que ha de ser conocido ella
(el alma) no pasa al Bien Inconocido"50.
La misma doctrina sobrevive en las palabras de Blake "¿Es el
Espíritu Santo otro que un manantial intelectual?".
No necesitamos intentar seguir la
historia de la doctrina con un mayor detalle. Nuestro objeto
principal ha sido llamar la atención a la vez sobre la
importancia y la universalidad de la doctrina de la
Recordación, y exponer que ella es solamente uno de los
muchos rasgos consistentes de una "filosofía" que es
esencialmente la misma en Platón y en el
Vedënta51.
Traducción: Pedro
Rodea
|
| NOTAS |
|
27 |
Como en Dionisio, "De
divinibus
nominibus", XII.11. |
|
28 |
Cf. Hebreos 4:13. El hombre
recordado y regenerado es "renovado
en
el conocimiento
según la imagen de Aquel que le creó" (Colosenses 3:10). |
|
29 |
Para el Conocedor de los
Nacimientos in
divinis esto significará la
"genealogía" de todas las cosas siempre; en el caso del
sacerdote humano, su análogo mortal, que
vadati
jëtavidyëm (ôg
Veda
Sa×hitë X.71.11), la
genealogía tendrá que ver con una línea de descenso
particular (santëna). |
|
30 |
El Sol omnividente y las
miríadas de los "rayos" u "ojos" solares [pies o manos] que
devienen el Soplo inmanente y los Soplos, nuestros poderes
interiores cuyos instrumentos son los órganos de los
sentidos (Jaimin´ya
Upani·ad
Brëhmaöa I.28;
Maitri
Upani·ad VI.8, etc.) son
precisamente "die göttlicher Späher, die der Menschen Thaten
erschauen" (Grassmann), ôg
Veda
Sa×hitë
passim. |
|
31 |
El védico
nu, como
sak¨t, "una vez por todas",
"ahora-siempre". Similarmente el pretérito perfecto, "he
conocido". |
|
32 |
Como en
B¨hadëraöyaka
Upani·ad II.5.18,
puri§aya; siendo
pura, como en Platón
"cuerpo", y §aya o
§ayëna etimológicamente
civis, "ciudadano". Paul
Deussen ha señalado que la doctrina de un conocimiento
dentro de la matriz que se pierde al nacer, enunciada en
Garbha
Upani·ad 3.4, corresponde a
la doctrina platónica de que todo "aprender" es realmente
recordación. |
|
33 |
Ver Coomaraswamy, "Sobre el
Único y Solo Transmigrante". |
|
34 |
La deidad solar progenitiva,
como en Majjhima
Nikëya I.265, 266,
gandhabbo, prescindiendo de
la cual la unión de los padres humanos es estéril. |
|
35 |
Cuando "viene comiendo y
bebiendo" (San Lucas 7:34). "Esa Persona de Oro en el Solƒ
es también El que mora dentro del loto del corazón y come el
alimento" (Maitri
Upani·ad VI.1). "Alimento" en
este contexto no es, por supuesto, solamente el "alimento
sólido", sino todo combustible que alimenta los fuegos de la
vida, bien sea físico o mental. |
|
36 |
Hay una doctrina
significativa del pasado (bhètam)
y del futuro (bhavyam). El
pasado es al futuro lo que el Cielo, el Día, el Sol, el
Sacerdotium (brahma), la
Realidad (satyam) y la
Certeza son a la Tierra, la Noche, la Luna, el Regnum (k·atra),
la Irrealidad (an¨tam) y
la Incertidumbre (Atharva
Veda
Sa×hitë II.15;
êatapatha
Brëhmaöa II.3.1.25). Estos
son pares progenitivos, respectivamente masculino y
femenino, diferenciados aquí pero coincidentes
in
divinis. El hombre es generado (prajëyate)
y hecho crecer a partir del encuentro o conyugación (maithunam)
de lo real y lo irreal (Aitareya
îraöyaka II.3.6); o como
nosotros podríamos decirlo, el hombre es el hijo del pasado
y el futuro. Es nuestra génesis ininterrumpida la que separa
estos contrarios; teniendo lugar su reunión solamente a
condición de nuestro cesar de devenir, de modo que nosotros
seamos lo que nosotros somos ("Eso eres tú"), ahora,
sub
specie aeternitatis. |
|
37 |
Es, por supuesto, "solo como
si fuera con una parte de sí misma" (Bhagavad
G´të XV.7) como La Suprema
Identidad del Ser y No Ser puede ser concebida como
Omnipresente, Omniforme, Omnisciente. Pues la Omnisciencia
solo puede serlo de las posibilidades y actualidad de la
manifestación: de lo que queda (ucchi·Êam,
Atharva
Veda
Sa×hitë XI.7, etc.) no puede haber ni ciencia ni
omnisciencia, y es desde este punto de vista que, como lo
hace notar justamente Erígena, "Dios no sabe
lo que
él es, debido a que él no es ningún qué" (cf. el budista
ëkiµca¿¿ë). Son solamente sus
posibilidades de manifestación las que devienen "qués", de
los cuales puede haber ciencia u omnisciencia. |
|
38 |
Es en concordancia con esta
doctrina como Platón da por establecido que la función de
las obras de arte es recordarnos
las realidades eternas (Fed¿n
74 sig., Fedro 278A); cf.
Maitri
Upani·ad VI.34,
fin., donde para aquellos que
no sacrifican, ni conocen, ni contemplan, "el
recuerdo (smaraöë,
[docta
ignorantia]) de la morada
celestial de Brahma (es decir, el
brahmaloka) está obstruido". "Es lo inconocido
¿pienso¿ lo que tú deberías recordar" (atha
nu
m´mëµsyam eva
te
manye Õviditam,
Jaimin´ya
Upani·ad
Brëhmaöa IV.19.1). En la
iconografía de êiva, el demonio
sobre quien él se erige se llama "la persona de la amnesia"
(apasmëra
puru·a). |
|
39 |
Timeo
69D, 90AC, Repìblica 430,
604B; siendo el Alma Inmortal el "Sí mismo real" de
Leyes 959B. Que esta Alma
jamás ha devenido alguien se ve claramente en
Men¿n 81B, donde se cita la
doctrina hierática de que "el Alma del Hombre es inmortal, y
en un mismo tiempo alcanza un fin, que se llama "morir", y
"nace nuevamente", pero nunca es matada". Esto es casi
idéntico con B¨hadëraöyaka
Upani·ad IV.4.5,6,
Bhagavad
G´të II.13 y 17-26,
correspondiendo el
de Platón a na
hanyate
hayamëne
§ar´re y el
a nityam
vë
m¨tam. De la misma manera "Fed¿n"
83BC, "el Sí mismo de (todos) los seres" ( )
y el "Alma de todo hombre" (
versión de Fowler, preferible a "toda alma de hombre" de
Jowett), corresponde al "Sí mismo de todos los seres" (sarve·aµ
bhètënëm
ëtmë,
B¨hadëraöyaka Upani·ad
I.4.16) de las Upani· ads. Cf.
Fedro 246B,
y 249E; y Hermes, Lib.
X.7,
También puede llamarse particularmente la atención sobre
Fed¿n 77A, donde se nos dice,
no que "nuestras almas existieran antes de que naciéramos",
sino que "el alma de nosotros ( )
existía antes de que naciéramos" Hay un paralelo en el
Vinaya budista, I.23 (es
decir, Mahëvagga I.14, cf.
Visuddhi
Magga 393), donde el Buddha
pregunta a un grupo de jóvenes que están buscando a una
mujer perdida, "¿Qué sería lo mejor para vosotros, seguir
buscando a la mujer o buscar el Sí mismo?"; él no dice
"vuestros sí mismos". En ambos casos la referencia es al
principio único de muchos individuos. [Cf. Boehme,
Signatura
rerum IX.65]. |
|
40 |
"La Filosofíaƒ amonestando
al alma a recogerse y juntarse en su Sí mismo, y a no
arrojarse en nada sino su Sí mismo, a fin de que ella misma
conozca su Sí mismo, el Sí mismo de (todos) los seres" (Fed¿n
83B). Cf. Coomaraswamy, "La "E" de Delfos", e
Hinduism
and
Buddhism, 1943, pp. 15-18, 58. |
|
41 |
La doctrina de la
Recordación aparece repetidamente en el Corán (VI.80), e
impregna el Mathnaw´ de
Rèm´ (ver Anamnesis en el índice
de temas de Nicholson). Mathnaw´
IV.3632-3635 dice, "¿De qué extrañarse, entonces, si el
espíritu no recuerda sus antiguas moradas, que han sido su
lugar de residencia y su patria antes del tiempo, desde que
este mundo, como el sueño, le cubre como las nubes cubren
las estrellas? Especialmente cuando ha caminado por tantas
ciudades, y el polvo todavía no ha sido barrido de su
facultad perceptiva, ni ha hecho ardientes esfuerzos para
que su corazón devenga puro y contemple el pasado; para que
su corazón saque su cabeza por la abertura del misterio y
vea el comienzo y el fin con el ojo abierto" La redacción
sugiere una derivación más bien india que platónica. La
doctrina conexa de que Dios es el agente real y el hombre
solamente su instrumento, según se expresa, por ejemplo, en
el ManÊiqu-Ê-éair,
"Todo lo que tú has sido, y visto, y hecho, y pensado,
No tì, sino
Yo, he sido, y visto, y
trabajado"
es igualmente india (Jaimin´ya
Upani·ad
Brëhmaöa I.5.2,
Maitri
Upani·ad III.2,
Bhagavad
G´të III.27, etc.) y
neoplatónica (Filón, De
opificio
mundi 78, etc.). |
|
42 |
Cf. "Timeo"
50AB, y Chëndogya
Upani·ad VI.1.4, "Esa
enseñanza (ëde§am) por la
cual lo que no ha sido oído deviene oído, lo que no ha sido
pensado deviene pensado, lo que no ha sido conocido deviene
conocido... Lo mismo que por una pieza de arcilla toda cosa
hecha de arcilla puede ser conocida, pues la modificación es
solamente una cuestión de nombre y la realidad (satyam)
solo arcilla". Cf. B¨hadëraöyaka
Upani·ad IV.5.6. [Sócrates
pretende conocer todo siempre por medio de su alma,
Eutidemo 295 sig.]. |
|
43 |
La "Virtud" ( )
es el tema bajo discusión. El Diálogo no decide lo que la
"virtud" es; no es ni natural ni enseñada, ni es prudencia ( ),
sino una cosa "que viene a nosotros por una dispensación
divina" (Men¿n 98E, 99E
sig.). Es una cosa que ha de ser
recordada, cuya recordación se llama propiamente
"aprender" (
cf.
discípulo = §rëvaka): de
donde se sigue que la ignorancia, o más bien la "falta de
aprendizaje" ( ,
cf. pëli
assutavë putthujanë
= los
profanos), la ignorancia que es tan oprobiosa (ApologÍa
29B, Fedro 277E), es
realmente "olvido"; cf. el sánscrito
a§ruta, "inenseñado", y
a§ruti, "olvido". Para Hermes, "el vicio del alma
es la ignorancia ( )
y su virtud ( )
la gnosis" (Lib. X.8.9,
cf. 13.7B); y eso, pienso yo, es justamente lo que Sócrates
quiere decir, a saber, que la virtud es una función del
conocimiento de sí mismo (sánscrito
ëtmaj¿ëna), y que solamente puede ser de quienes
"se conocen a sí mismos".
La "ignorancia" tradicional no tiene nada que ver, por
supuesto, con lo que nosotros llamamos "ser iletrado". El
valor exagerado que nosotros damos a la "literatura" como
tal, habría sido para Platón, ciertamente, una evidencia de
"ignorancia" (Fedro 275,
278); [cf. Leyes 689,
"solo deberían gobernar aquellos que son dueños de sí
mismos, no aquellos que son meramente letrados o expertos de
todo otro tipo"]. La ignorancia es "sujeción al placer", o
lo que equivale a lo mismo, "sujeción a uno mismo" ( ,
Protˆgoras 357E, 358C; cf.
Repìblica 430E sig.); la
ignorancia es de lo que es justo y lo que es injusto (Fedro
277E); nada es peor que pensar que uno sabe lo que uno no
sabe (ApologÍa 29B). Es el
Sí mismo lo que debe ser conocido ( ):
pues cuando el Sí mismo es visto, oído, concebido y
conocido, este Todo es conocido (B¨hadëraöyaka
Upani·ad IV.5.6). Mientras
que poner nuestra confianza en los caracteres escritos, que
no son una parte de nuestro Sí mismo, es un obstáculo a esa
recordación que está en el Sí mismo y que es del Sí mismo (Fedro
275A). |
|
44 |
Aquí nuevamente "alma" en
singular, "nosotros" en plural. Pero en otras partes
encontramos "almas" (inmortales) en plural (Fed¿n
76). Ambos usos son conformes con el punto de vista de que
todas las almas son facetas de un Alma única, lo cual,
pienso yo, era la creencia de Platón, como era ciertamente
la creencia de Plotino y Hermes. |
|
45 |
No que la ignorancia sea
"real" (en cuyo caso no podría ser "destruida"), sino como
la obscuridad (privación de luz) que es desalojada por la
iluminación. Los textos de pëli
emplean a menudo esta ilustración: cuando el Buddha ha
aclarado algún problema con
su argumento, "ello es justamente como si una lámpara fuera
introducida en una habitación obscura". |
|
46 |
"Donde aquellos que miran
contemplan todas las cosas, y mejor que en ninguna otra
parte" (San Buenaventura, I
Sent. d.35, a unic., q. 1,
fund. 3, "sicut dicit Augustinus"); "como un claro espejo ve
todas las cosas en una única imagen" (Maestro Eckhart, ed.
Evans, I, 253). |
|
47 |
Cf. O. Renz, "Die Synteresis
nach dem Hl. Thomas von Aquin", en
Beitrÿge zur
Geschichte
der
Philosophie des
Mittelalters, X (Münster,
1911). |
|
48 |
Para un tratamiento más
completo de este material ver J. Finkel, "A Psychoanalytic
Prefiguration in Hasidic Literature",
Eidenu, Nueva York, 1942.
Finkel observa justamente que el "Inconsciente" de Elimelech
no es psicológico sino transcendental. Cf. nota 33. [Eleazar
de Worms (d. 1223-1232) sostiene que un ángel guardián causa
el olvido al nacer debido a que si se recordara, la
contradicción del curso del mundo con su nacimiento
conduciría a la locura (G. G. Scholem, "Major
Trends
in
Jewish Mysticism",
Jerusalén 1941 ¿Nueva York, 1954¿ p. 92)]. |
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49 |
M´maµsë Nyëya
Prakë§a 6; posterior, pero
una reafirmación de la antiquísima doctrina del
Pèrva
Mimëµsë; [Cf. Pèrva
M´mëµsë
Sètras I.1.5 y
Brahma
Sètra
Bhë·ya I.3.28]. La doctrina similar de que el
Corán es "increado" es fundamental en el islam.
No haber estudiado (adh´
) o comprendido (vij¿ë
) el Veda es la ignorancia extrema (êëökhëyana
îraöyaka XIV). Puesto que
los significados de adh´
(literalmente "ir") son "estudiar" o "recordar" y de
sm¨, "recordar" o "enseñar",
todo esto equivale a decir que aprender es recordar.
Estrechamente conexo con esto están los bien conocidos
principios pedagógicos indios de la instrucción oral y del
aprendizaje de memoria, los cuales, nuevamente, están en
concordancia con Platón (Fedro
275A, 278A). Haber "ojeado" un texto implica que aunque
nosotros hayamos recordado una vez, de nuevo hemos vuelto a
olvidar, y que no somos menos ignorantes que antes. Nosotros
solo conocemos realmente
aquello que podemos citar siempre. De aquí la preferencia
por la instrucción oral, la cual debe
ser recordada si nosotros hemos de poseerla. Bajo estas
condiciones, como también en muchas civilizaciones
"primitivas", la cultura es independiente de la
escolarización, a la que Platón llamaba "una invención para
olvidar". Cf. Coomaraswamy, "La Plaga de la
Escolarización".
El argumento adicional de la Pèrva
M´mëµsë, de que las
palabras participan en la eternidad a causa de que tienen un
significado, es enteramente comprensible desde la doctrina
platónica, aristotélica y escolástica de que el conocimiento
solo puede serlo de lo inmutable, y no de las cosas en
flujo, singulares o accidentales, que nunca retienen su
identidad de un momento a otro. En otras palabras,
percepción y conocimiento, hechos y realidades, son cosas
muy diferentes. |
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50 |
Ed. Evans I, 324, 253, 359,
385. |
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51 |
La identidad virtual de la
filosofía india y socrático-platónica es de una
significación mucho mayor que el problema tal como se trata
a menudo en conexión con Plotino. Estamos tratando no de
"influencias" sino ¿justamente como en el caso de las raíces
e idiomas de las lenguas griega y sánscrita mismas ¿de
doctrinas y mitos emparentados, muchos de los cuales son en
igual medida sumerios que griegos o indios. La Filosofía
Perenne es anterior en fecha a todo el período histórico
dentro del cual pueden predicarse las "influencias".
Por ejemplo, no es por una apropiación sino solamente por
una remota herencia, como podemos explicar la aparición de
las formas "caña cortante" y "roca chocante" de la "puerta
activa" (Janua Coeli) por una parte en Grecia y por otra en
las mitologías navajo y esquimal, mexicana y sudamericana, y
china e india. Cf. R. Guénon,
Introducci¿n General
al
Estudio de
las
Doctrinas Hindìes.
Toda mitología implica una filosofía correspondiente; y si
hay solamente una única mitología, como hay solo una única
"Filosofía Perenne", entonces que "el mito no es mío propio,
[pues] lo obtuve de mi madre" (Eurípides) apunta a una
unidad espiritual de la raza humana ya predeterminada mucho
antes del descubrimiento de los metales. Puede ser
ciertamente verdad que, como Alfred Jeremías dijo, las
diferentes culturas de la humanidad no son más que los
dialectos de uno y el mismo
lenguaje espiritual. Para este punto de vista, como ahora lo
sostiene una amplia escuela de antropólogos, para quienes el
concepto de un único "Dios Altísimo" es anterior en fecha
incluso al desarrollo del animismo, cf. Padre Wilhelm
Schmidt, Der
Ursprung
der
Gottesidee (Münster, 1912-1939);
The
Origin and
Growth
of
Religion, tr. H. J. Rose (Nueva York, 1931); y
High
Gods in
North
America (Oxford, 1933). [Fundamentalmente, se
sostiene en común que la filosofÍa
es a la vez un modo de vida y un medio de escape de la
rueda, con cuya ayuda el alma retorna a sí misma]. |
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