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Punar
ehi
vëcas
pate
devena
manasë
saha
Vasoú
pate
ni
ramaya
mayy
evëstu
mayi
§rutam
Atharva
Veda
Sa×hitë
I.1.2 1
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Cathedram
habet
in
caelo
qui
intus
corda
docet
San Agustín,
In
epist.
Joannis
ad
Parthos.
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"Mi Señor abarca todas las cosas en Su
conocimiento,
¿acaso no recordaréis?"
Corán VI.80, tr. A. J. Arberry
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En
el siguiente artículo se seguirá, en textos indios y
platónicos, la doctrina de que lo que nosotros llamamos
"aprender" es realmente un "recordar" y de que nuestro
"conocimiento" es por participación en la Omnisciencia de un
principio espiritual inmanente. Esto corresponde, en la
misma Filosofía Perenne, a la doctrina de que lo bello es
tal por una participación en la Belleza, y todo ser una
participación en el Ser.
La omnisciencia del principio espiritual
inmanente, intellectus
vel
spiritus, es el correlativo lógico de su
omnipresencia atemporal. Solo desde este punto de vista
deviene inteligible el concepto de una Providencia (praj¿ë, ).
El Sí mismo Providencial (praj¿ëtman)
no decreta arbitrariamente nuestro "Fatum" [Destino] sino
que es el presenciador de su operación: nuestro Fatum es
meramente la extensión temporal de su acto de ser libre e
instantáneo. Nuestra confusión se debe solo a que nosotros
consideramos la Providencia como un conocimiento previo del
futuro; ¡como si
preguntáramos, "Qué estaba pensando Dios en un tiempo
antes de que el tiempo
fuera"!. En realidad, el conocimiento Providencial no lo es
más de un futuro que de un pasado, sino solamente de un
ahora. La experiencia de la
duración es incompatible con la omnisciencia, de la cual el
sí mismo empírico es por lo tanto incapaz.
Por otra parte, en la medida misma en que
somos capaces de identificarnos con el Sí mismo Providencial
„
Eso eres tú„ estamos por
encima de las secuencias del Fatum deviniendo su espectador
en vez de su víctima. La doctrina de que todo conocimiento
es por participación está así inseparablemente conectada con
la posibilidad de la Liberación (mok·a, )
de los pares de opuestos, de los que el pasado y el futuro,
aquí y allí, son los ejemplos pertinentes en el contexto
presente. Como lo ha expresado Nicolás de Cusa, la muralla
del Paraíso en el que mora Dios está construida de estos
contrarios, y la vía adentro, guardada por el más elevado
espíritu de Razón, está entre ellos. En otras palabras,
nuestra Vía pasa a través del ahora y del no-donde cuya
experiencia empírica es imposible, aunque el hecho de la
Memoria nos asegura que la Vía está abierta a los
comprehensores de la Verdad.
La Gëyatr´ (ôg
Veda
Sa×hitë III.62.10) invoca a
Savit¨ : "impele nuestras
intelecciones" (dhiyo
yo naú
pracodayët), o mejor,
"nuestras especulaciones".2
Aitareya
îraöyaka II.3.5 nos dice que
"el sí mismo que está en el habla (vëc)3
es incompleto, puesto que uno intuye (erlebt,
anubhavati)4
cuando es impelido a pensar (manase)
por el Soplo (prëöena), no
cuando es impelido por el habla"5.
El "Soplo" ha de ser comprendido aquí en su sentido más
alto, común en el Aitareya
îraöyaka, el de Brahma y
Sí mismo solar inmanente, y como en
B¨hadëraöyaka Upani·ad
II.5.19, ayam
ëtmë
brahma sarvënubhèú,
"este Sí mismo, Brahma, experiente de todo".6
Así pues, el sentido es que no es por lo que se nos dice,
sino por el Espíritu habitante dentro, como nosotros
conocemos y comprendemos la cosa a la cual las palabras solo
pueden remitirnos; y que lo que se siente audiblemente o de
cualquier otro modo no nos informa en sí mismo, sino que
meramente proporciona la ocasión y la oportunidad de
re-conocer el asunto al cual los signos externos nos han
remitido.
Aunque estos textos se nos presentan
inequívocamente con las nociones de iluminación y de
inspiración, no debemos proponernos deducir de ellos solo,
sin más soporte, una teoría de la "Recordación" (smara,
sm¨ti;
sati) plenamente
desarrollada; los citamos primero a modo de introducción a
otros textos que tratan directamente de la Memoria.
La doctrina se expone simplemente en
Chëndogya
Upani·ad VII.26.1: "La
Memoria es del Sí mismo, o Espíritu" (ëtmataú
smaraú). Puesto que "el Sí
mismo conoce todo" (sarvam
ëtmë
jën´te,
Maitri
Upani·ad VI.7), "este Gran
Ser es solo una completud de recognición" (vij¿ënaghana,
B¨hadëraöyaka
Upani·ad II.4.12), o "una
completud de precognición" (praj¿ëna-ghana,
B¨hadëraöyaka
Upani·ad IV.5.13, cf.
Mëö¶èkya
Upani·ad 5). Brahma, el Sí
mismo, es "intuitivo de todo" (sarvanubhèú,
B¨hadëraöyaka
Upani·ad II.2.19) debido a
que, como êaö kara dice, Él es el
"Sí mismo de todo" (sarvëtman);
Ciertamente, Él es "el solo
veedor, oidor, pensador, conocedor y usufructuario en
nosotros" (B¨hadëraöyaka
Upani·ad III.8.11,
IV.5.15; cf. Aitareya
îraöyaka III.2.4) y por lo
tanto, a causa de Su omnipresencia atemporal,
debe ser omnisciente. La
Memoria es una participación en la presencia de Quien él
mismo jamás "recuerda", a causa de que jamás olvida. "La
memoria „como dice Plotino„ es para aquellos que han
olvidado"7.
Chëndogya
Upani·ad VII.13.1 repite y
amplía la proposición de Aitareya
îraöyaka II.3.5 según se
ha citado arriba: "La Memoria (smara)
es más que el Espacio (ëkë§a,
el medio de la audición). Por consiguiente, aunque muchos
hombres estuvieran reunidos, si no están poseídos por la
Memoria, ninguno de ellos oirá a nadie, ni pensará (man),
ni reconocerá (vij¿ë),
pero poseídos por la Memoria, ellos oirán y pensarán y
reconocerán. Por la Memoria, ciertamente, uno reconoce (vijënëti)
a los hijos, reconoce al ganado. Reverencia a la Memoria".
La facultad del alma que recuerda es la
Mente (manas = ),8
no distraída por la operación de las facultades de
percepción y acción. "Allí, en "sueño profundo clarividente"
(svapne)9
esa divinidad intuye (anubhavati)
lo Inconmensurable. Todo lo que ha sido visto (d¨·Êam),
lo ve próximamente (anupa§yati),
todo lo que ha sido oído, lo oye próximamente (anu§ruöoti
). Todo lo que ha sido y no ha sido visto, todo
lo que ha sido y no ha sido oído, intuitivamente conocido o
no conocido (anubhètam,
ananubhètam), bueno o malo (sat,
asat),10
todo lo que ha sido directamente experimentado (pratyanubhètam)
en tierra o aire, una y otra vez él lo experimenta
directamente; él lo ve todo, él lo ve todo" (Pra§na
Upani·ad IV.5); o, como el
Comentador comprende la conclusión, "siendo él mismo el
todo, él lo ve todo", en concordancia con el principio de la
identidad de conocer y ser enunciado en el verso11,
donde el Comprehensor del Sí mismo "conociendo todo, deviene
todo". En el contexto precedente, êaö
kara interpreta, acertadamente pienso yo, "visto y no
visto" como refiriéndose a "lo que ha sido visto en este
nacimiento y lo que ha sido visto en otro nacimiento"11: el
significado de esto devendrá más claro cuando tratemos de
"jëtavedas" y "jëtissaro"
y si tenemos presente que aunque êaö
kara habla de nacimientos anteriores, el Señor es
para él "el único transmigrante"12.
El tema de la Memoria se trata en
Milinda
Pa¿ho 78-80. Primeramente se
muestra que no es por el pensamiento (citta)
sino por la Memoria (sati
= sm¨ti) como
nosotros recordamos; pues nosotros no estamos sin
inteligencia aunque lo que se hizo hace mucho tiempo haya
sido olvidado (pamuÊÊham
= pram¨·Êam).
Entonces se pregunta, "¿Surge (appajjati)
siempre la Memoria como un estado de sobre-conocimiento (sabbëƒ
abhijënantë)13
o la Memoria es provocada (kaÊumikë
= k¨timë)?", y se
responde que "La Memoria aparece como un estado de
sobre-conocimiento, y es también provocada", es decir, puede
ser bien espontánea o bien estimulada artificialmente14.
El rey replica, "Eso equivale a decir que toda Memoria es
sobre-conocimiento, nunca provocada".
Nëgasena puntualiza, "En ese caso, los artesanos no
tendrían necesidad alguna de talleres o de escuelas de arte
o de ciencia, y los maestros serían inútiles; lo cual no es
verdadero". Así pues pregunta el rey, "¿Por cuántas vías
surge la Memoria?". Nëgasena
responde, "Por dieciséis".15
Estas son en realidad sólo dos vías, bien por el
sobre-conocimiento sin medios (abhijënato),
o bien por la estimulación externa (kaÊumikë),
siendo completado el total de las dieciséis por una
subdivisión de la segunda categoría acordemente a la
naturaleza de los medios. La Memoria aparece por
sobre-conocimiento simplemente cuando aquellos como
înanda u otros, que son
"recordadores de los nacimientos" (jëtissarë)16,
recuerdan un nacimiento (jëtiµ
saranti): aparece por
provocación cuando aquellos que son naturalmente dados al
olvido (muÊÊha-ssatiko
= mr·Ê-)17
son obligados o estimulados a recordar por otra persona (o
cosa), por ejemplo, cuando uno reconoce a un pariente por el
parecido, o al ganado por sus marcas,18
o cuando lee letras o números, o consulta un libro, o
intuitivamente (anubhètato),
como cuando uno recuerda lo que ya ha sido visto u oído (sin
que eso le sea "recordado"). La memoria, en todo caso, es un
poder latente.
Así, lo que nosotros pensamos que
"aprendemos", pero que en realidad "recordamos", implica que
„en la intuición directamente y en el aprendizaje
indirectamente„ nosotros estamos extrayendo o, como los
textos más antiguos lo expresan, "mamando" una presciencia
innata (praj¿ëna = ).
En D´gha
Nikëya I.19-22 se nos dice
que los dioses caen del cielo solamente cuando su "memoria
falla y ellos son de memoria confusa" (sati
mussati,
satiyë
sammosë); aquellos cuya mente
permanece incorrupta y que no olvidan, son "estables,
inmutables, eternos, de una naturaleza que no conoce ningún
cambio y permanecerán así por siempre jamás"; y tal es,
igualmente, la presciencia (pajënanë)
o precognición del Buddha liberado (vimutto),
"de la cual, sin embargo, él no hace ningún alarde" (taµ
ca
pajënanaµ na
parëmasati)19.
En primer lugar, es significativo que lo que se dice así del
Buddha es, como acontece tan a menudo, solamente una
paráfrasis de lo que ya se ha dicho de Agni, quien "no
olvida ni la palabra anterior ni la posterior, aunque no se
vanagloria en virtud de su consejo" (na
m¨·yate
prathamaµ
nëparaµ
vacoÕsya
kratvë
sacate
aprad¨pidaú,
ôg
Veda Sa×hitë
I.145.2)20.
Y en segundo lugar, que para Platón también es precisamente
un fallo
en el
recuerdo lo que arrastra
hacia abajo desde las alturas al alma que ha caminado con
Dios (
= brahmacër´) y que
tenía alguna visión de las verdades21,
pero no puede retenerla (Fedro
248C; cf. Plotino IV.4.7 sig.)22.
No menos destacable es el hecho de que
mosë,
musë (m¨·ë),
"falso", es regularmente opuesto a
saccam (satyam),
"verdadero"; y puesto que este musë,
m¨·ë deriva de
mussati,
m¨·, "ignorar", "olvidar",
"descuidar", resulta claro que "no-verdadero" coincide con
"olvidado". De la misma manera, aunque inversamente,
es "olvido", "olvidar", y
es "verdad" o literalmente "no-olvido". Por consiguiente,
(Fed„n 109E) no es
meramente "cielo verdadero o real" sino también "cielo donde
no hay olvido", y donde, por la misma razón, los dioses
"nunca aprenden" debido a que jamás hay nada ausente de su
conocimiento (Plotino, IV.4.7); de la misma manera el
de Platón no es meramente "llanura de la verdad" sino
también la "tierra del no olvido", y lo opuesto del ,
la "tierra del olvido" de Aristófanes (Las
Ranas, 186).
Leto es asimismo de la ralea
mortal de la Discordia (Hesíodo,
TeogonÍa 227), y también para Shakespeare
significa "muerte"; de modo que la "tierra del
no-olvido" es también la
"tierra de la inmortalidad". En el sentido en que nosotros
somos lo que conocemos, y en que ser y conocer son lo mismo
( ),23
la recordación es la vida misma y el olvido un brebaje
letal.
Hasta aquí, todo esto implica claramente
que la Memoria es un tipo de conocimiento latente,24
que puede autorrevelarse o revivirse por un signo externo
apropiado, por ejemplo, cuando se nos "enseña", o más
verdaderamente cuando se nos "hace recordar". Hay una
distinción clara entre la mera percepción y la recognición,
bien sea ésta evocada o no por lo percibido. La Memoria es
una re-cuperación o re-experimentación (pratyanubhè,
Pra§na
Upani·ad IV.5), y puede
observarse que los demás poderes sobrenaturales (iddhi),
que pueden ser experimentados a voluntad por el Arhat, son
llamados similarmente "recuperaciones" (pëÊihëra,
de la raíz prati-h¨).
Entonces, evidentemente no es el sí mismo estético y
exterior, sino un poder interno e inmanente, más alto que el
de los sentidos, el que recuerda o preconoce (praj¿ë),
por un "pre" conocimiento que es más bien "anterior" con
respecto a todo medio empírico de conocimiento que meramente
"anterior" con respecto a los acontecimientos futuros „unde
non praevidentia
sed providentia
potius
dicitur (Boecio,
De
consolatione philosophiae
V.6.69, 70). Eso que recuerda, o más bien que es siempre
consciente de todas las cosas, debe ser un principio siempre
presente (anubhè) a todas
las cosas, y por lo tanto él mismo inafectado por la
duración en la cual estos acontecimientos se suceden unos a
otros.25
Somos llevados así a una Providencia (praj¿ë, )26
o Sí mismo o Espíritu Providencial (praj¿ëtman)
como la fuente última de la cual bebe toda Memoria, y con la
cual quienquiera que alcanza la misma omnisciencia
ininterrumpida debe estar identificado, como en
Pra§na
Upani·ad IV.10. |
| NOTAS |
|
* |
Este estudio se publicó por
primera vez como Supplement No. 3 del
Journal of
the American
Oriental
Society, LXIV (1944). |
|
1 |
Atharva Veda
Sa×hitë I.1.2: "Ven
nuevamente, oh Señor del Habla, con la mente divina,
instílala, oh Señor de la Dicha, en mí; sí, haga morada en
mí Tu saber". Cf. Atharva
Veda
Sa×hitë I.1.4;
sam
§rutena gamemahi,
"Podamos familiarizarnos con tu saber", donde
saµ
gam corresponde a anubhè
en otros contextos. Cf. También
Aitareya îraöyaka
II.2.7, îvir
ëvir
me edhiƒ
më
§rutam me
prasa
hës´t, "Seas tú (îtman,
Brahma), revelado a mí, que tu saber no me abandone"
(traducción de Keith).
San Agustín: "El Trono de quien enseña desde dentro del
corazón está en el cielo". Cf.
B¨hadëraöyaka Upani·ad
III.9.23, "el soporte de la Verdad está en el corazón". |
|
2 |
Maitri Upani·ad
VI.10 explica dhiyaú por
buddhayaú; el
dhirë es "contemplativo" más
bien que solamente "sabio". Con
pracodayët, cf. Maitri
Upani·ad II.6
pratibodhanëya
y
pracodayit¨. |
|
3 |
Los poderes del alma son
llamados "sí mismos" en Chëndogya
Upani·ad VIII.8.12.4 sig.
y Kau·itak´
Upani·ad IV.20. Es decir, "el
sí mismo del habla" significa el hombre considerado como un
hablador. En este sentido el hombre tiene tantos sí mismos
como poderes. |
|
4 |
Anubhè (cf. "gleichkommen"
y accognoscere) es
literalmente "venir a estar junto con", o "adaptado o
conformado a, o identificado con" el objeto del
conocimiento, bien en el sentido epistemológico o bien en el
sentido erótico (Jaimin´ya
Upani·ad
Brëhmaöa I.54.7); cf.
adaequatio
rei et
intellectus. [Cf.
anuƒ
vid en ôg
Veda
Sa×hitë IV.27.1 =
como se define en Crˆtilo
412]. Hemos intentado sugerir este contexto usando la
palabra "intuir", y a veces "experimentar" (con la
"inmediatez" implícita), reservando "conocer" para
j¿ë. |
|
5 |
Esto apenas difiere de la
versión de Keith. Sobre Manas (y Vëc),
cf. Coomaraswamy, "Sobre Ser en la Mente Recta de Uno",
1942, p. 11; y Chëndogya
Upani·ad VIII.12.5, "el
que sabe, "Piense yo esto" „ese es el Sí mismo (ëtman,
Espíritu). La Mente es su "ojo divino" (daiva
cak·us); él, ciertamente,
con ese ojo divino, la Mente, presencia estos objetos de
deseo y está contento". La Mente es el "principal" y el
"señor soberano" de los demás poderes del alma (êatapatha
Brëhmaöa X.5.3.7,
XIV.3.2.3). |
|
6 |
Sarvënubhèú afirma más bien la base que el hecho
desnudo de la omnisciencia. El Sí mismo es necesariamente
"omnisciente" debido a que Él es "el único veedor, oidor,
pensador, etc." en nosotros (B¨hadëraöyaka
Upani·ad III.4.2,
III.7.23, etc.). El sí mismo empírico es su instrumento. |
|
7 |
Enþadas IV.4.7. |
|
8 |
Cf.
Maitri Upani·ad
VI.34.6-9. |
|
9 |
Svapna aquí, como a menudo en otras partes, no es
el sueño o la ensoñación ordinarios, sino un estado de
contemplación (dhyëna). La
"divinidad" es la "Persona Recognitiva" (vij¿ënamaya
puru·a) de
B¨hadëraöyaka
Upani·ad II.1.17, 18, "de
quien se dice que está "dormido" (svapiti)
cuando controla los poderes de percepción y acción.
Re-asumiendo el poder recognitivo (vij¿ënam
ëdëya), él reposa en el
corazónƒ Cuando "duerme", estos mundos son suyosƒ
Controlando los poderes de percepción y acción, envuelve su
propia persona (liter. cuerpo) como quiere". Como en
B¨hadëraöyaka
Upani·ad V.3.7, donde esta
Persona "por así decir contempla (dhyëyat´vë),
por así decir juega, porque cuando está "dormido" (svapno
bhètvë) transciende este
mundo y las formas de la muerte".
En este sentido técnico, "sueño" y "visión en sueño" no
son el sueño de fatiga sino el acto de imaginación. Y esto
es completamente universal. Por ejemplo, "Yo derramaré mi
espíritu sobre toda carneƒ vuestros ancianos soñarán sueños,
vuestros jóvenes verán visiones" (Joel 2:28); "mis
pensamientos habían remontado alto en el cielo, mientras mis
sentidos habían sido puestos bajo restricción por el sueño
„sin embargo, no un sueño tal como el de los hombres
agobiados por la hartura de alimento o por la flaqueza
corporal„ [y] parecióme que vino a mí un Serƒ la Mente de la
Soberaníaƒ [que dijo] "Guarda en la mente todo lo que deseas
aprender y Yo te enseñaré"" (Hermes,
Lib. I.1; en I.28 hace alusión al sueño por
fatiga como "sueño irracional"); "Me bi-fel a ferlyƒ I
slumberde in a slepyngƒ benne gon I meeten a meruelous
sweuneƒ I beo-heoldƒ" (Piers
the
Plowman, Prólogo).
Mathnaw´ IV.3067 contrasta el
sueño del vulgo con el del elegido; este último "no tiene
nada en común con el sueño de la ignorancia (khwab-i-ghaflat)
en el cual la mayoría de las gentes pasan sus vidas
conscientes" (nota de Nicholson sobre
Mathnaw´ II.31; cf.
I.388-393; también Bhagavad
G´të II.69 [y
Majjhima
Nikëya I.260]). La vida es un
"despertar" de la no existencia; el "sueño espiritual" es un
despertar de la vida.
¿De
quþ me
sirve
a mÍ
dormir
y
despertar?
Si
durmiendo no
dormido
se ve
la
vÍa,
¡Ah,
entonces
yo lo
veo
valioso
para
mÍ!.
Tayumënavar (P. Arunachalam,
"Sueño Luminoso",
reimpreso de la Westminster
Review, Colombo, 1903). |
|
10 |
Literalmente "algo y nada",
y aquí "bueno y malo" en vez de "real e irreal"; cf.
puöyaµ
ca
pëpaµ ca en
B¨hadëraöyaka
Upani·ad IV.3.5 y
sadasat en
Maitri
Upani·ad III.1. |
|
11 |
"Dios saborea eternamente la
contingencia de las cosas... Pues el conocedor es eso que es
conocido" (Maestro Eckhart, ed. Evans I, 391, 394). "La
mente del Sabio en reposo deviene el espejo del universo" (Chuang-tzè,
p. 158). |
|
12 |
Ver Coomaraswamy, "Sobre el
Único y Solo Transmigrante". |
|
13 |
Abhi
en
abhij¿ë intensifica j¿ë,
"conocer" ( ,
kennen, "agudeza"):
recordar es algo más que simplemente percibir; cf. la frase
del Maestro Eckhart "yo puedo ver una rosa en invierno
cuando no hay ninguna rosa". De aquí que, aunque
abhij¿ë puede significar solo
"recordar" o "comprender" (Pëö ini
III.2.112, abhijënësi =
smarasi,
budhyase;
Milinda
Pa¿ho 77,
abhijënësi, "¿recuerdas
alguna vez?"), en el budismo pëli
predomina generalmente el sentido de lo maravilloso, y así
abhi¿¿ë =
abhijënanë es usualmente el
conocimiento sobrenatural o la omnisciencia de un Buddha, un
"poder" (iddhi) adquirido
por la disciplina contemplativa y que él u otros Arhats
pueden "intuir" (anubhè) a
voluntad. En este sentido abhi¿¿ë
incluye los seis poderes de levitación (moción a voluntad a
través del aire), clariaudiencia, lectura del pensamiento,
conocimiento de los propios nacimientos anteriores y de los
de las demás gentes, y la certeza de que la Liberación ha
sido obtenida (D´gha
Nikëya III.281, basado sobre
muchos otros contextos, PTS Dictionary, s.v.). Es notable
que el "sobre-conocimiento" y la "Liberación" coinciden, lo
cual le recuerda a uno las palabras del Maestro Eckhart
"Hasta que el alma no conoce todo lo que ha de ser conocido
no puede pasar al bien inconocido".
Abhij¿ë no aparece en
las Upani· ads; en la
Bhagavad
G´të se usa siempre solo del
"conocimiento" de Krishna „ciertamente un
"sobre-conocimiento" y no una experiencia empírica.
[Alternativamente, uno "recuerda" a Krishna,
Bhagavad
G´të VIII.5]. |
|
14 |
Las categorías de
Milindapa¿ha no son
enteramente las mismas que las de los textos previamente
citados, en los cuales abhij¿ë
no aparece. Pero se hace muy claro que todo aprender es
realmente re-cognición, es
decir, re-cordación. |
|
15 |
Es decir, una
abhijënato y el resto
kaÊumikë. Esto debe tener
algo que ver con la doctrina bien conocida de las "dieciséis
partes" de las cuales el "Sí mismo" es la decimosexta (B¨hadëraöyaka
Upani·ad I.5.15) y esa
parte "con la cual vosotros comprendéis (anubhavasi)
ahora los Vedas" (Chëndogya
Upani·ad VI.7.6) [Cf.
The
Gospel of
Sri
Ramakrishna, tr. Swami Nikhilananda, Nueva York,
1942, p. 367]. Sobre el número "16", cf. E.J.H. MacKay,
Chanhu-Daro
Excavations (1935-36), pp.
240-241 (American
Oriental
Series, Vol. 20, 1943). |
|
16 |
Esto se refiere a la
facultad supranormal de recordar las "habitaciones" pasadas,
en tanto que poseídas por un Buddha u otro Arhat, y ha de
distinguirse de la memoria de una habitación anterior por un
hermano ordinario, cuya memoria del pasado está incluida en
la lista de los recuerdos provocados debido a que se emplean
medios para evocarla. Este poder supranormal es ejercido a
voluntad por un Buddha y se extiende a la recordación de
cualquier nacimiento, por remoto que sea; el hermano que no
es todavía un Arhat sólo puede, por un procedimiento de paso
a paso, recuperar la memoria de uno o más nacimientos, pero
no más (Visuddhi
Magga 411): en el primer caso
la visión omnividente es, por así decir, desde el centro de
un círculo, desde donde todos los "momentos" dentro o sobre
la circunferencia pueden ser vistos de una mirada; el
segundo caso es el de un ser cuyo alcance está naturalmente
confinado a la moción sobre la circunferencia misma (es
decir, al tiempo, en lo que concierne a la memoria), que no
puede "ver" hacia adelante
o hacia atrás inmediatamente sino que solamente puede
predecir por inferencia o recuperar el pasado por pasos
sucesivos „puede mirar hacia adentro por analogía, pero no
tiene pre-visión ni post-visión ni visión-interior, a no ser
supraracionalmente y por inspiración. El Buddha tiene
"conocimiento antes del último comienzo (aga¿¿amƒ
pajënëmi), y más que eso"
(D´gha
Nikëya III.28); su alcance es
infinito (anantagocaram,
Dhammapada 179); pero es
como el Buddha, el Despertado, y no como este hombre Gotama,
ora despierto y ora durmiendo, como él es así omnisciente (sabba¿¿u
= sarvaj¿ë), y
similarmente en el caso de otros. Esto equivale a decir que
Buddha = Paramëtman. |
|
17 |
Taittir´ya Sa×hitë
VII.6.10.4, madya, es
glosado por vism¨tyonmatta,
"olvidador", "en un estado de amnesia".
Sutta-Nipëta 815,
mussati, es explicado por
nassati, "perece" (Sutta-Nipëta
Atthakathë 536); y
parimussati es
paribëhiro
hoti, es decir, "olvidar
completamente" es estar "alienado" (Visuddhi
Magga 44). Infiero que la
amnesia era una enfermedad conocida, y además que "todo"
olvido se consideraba como una locura del mismo tipo,
estando solamente el Buddha y otros Arhats perfectamente
sanos. |
|
18 |
Cf.
Chëndogya Upani·ad
VII.13.1, "reconoce el ganado", citado arriba. Sobre las
marcas del ganado ver Pohath-Kehelpannala en
Ceylon
National
Review, I (1907), 334, y John
Abbott, The
Keys
of Power (Nueva
York, 1932), p. 140, y figuras 19-21 y 52. |
|
19 |
Es decir,
na
parëm¨§ati, y traducido por Rhys Davids, "él no
está ensoberbecido"; en un contexto similar,
D´gha
Nikëya III.28, na
paramësëni (cf.
Majjhima
Nikëya I.433 para esta
palabra) se traduce por "yo no lo pervierto" „"yo no estoy
atado a ello" podría ser mejor. Que estas son las
connotaciones correctas parece seguirse de los paralelos
védicos citados arriba. Se debe a que su presciencia es
"mucho más que eso" (tato
ca
uttarataritaram pajënëmi,
Majjhima
Nikëya I.433 y
D´gha
Nikëya III.28), más que a que tal conocimiento no
es esencial a la Liberación (Majjhima
Nikëya I.277), por lo que
no se sobrevalora; hay otras posibilidades además de las
cósmicas.
Sobre las distinciones de la gnosis entre los dioses en
los mundos de Brahma, cf. Aöguttara
Nikëya IV.74 sig.: algunos
están contentos con sus beatitudes, otros son prescientes (pajënanti)
de una liberación absoluta. |
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20 |
Lo que sugiere el epíteto de
Agni satya-vëc, "cuya
palabra es verdad", ôg
Veda
Sa×hitë III.26.9, VII.2.3; cf.
Pëli
sacca-vëcë, sacca-vëdin.
"La flor y el fruto del habla es la verdad" (Aitareya
îraöyaka II.2.6 [o el
"significado", Nirukta
I.10]). Prathamaµ
nëparam puede significar
"eterno" en vez de "anterior y posterior"; cf.
B¨hadëraöyaka
Upani·ad II.5.19,
apèrvam
anaparam =
Paradiso, XXIX.20,
nú
prima nú
poscia.
Agni, krˆtvëƒ
ˆprad¨pitaú, contrasta con el
Indra de B¨hëd
Devatë 7.54
svena
v´ryena darpitaú,
hasta que es re-despertado por
Saptagu-B¨ haspati = Agni y vuelve en sí mismo de
nuevo. El Sacerdotium no se intoxica con el conocimiento,
pero el Regnum puede intoxicarse con el poder. |
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21 |
Pocos retienen una memoria
adecuada de ellas (Fedro
250A). |
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22 |
Los dioses a veces no
olvidan y a veces recuerdan „"tal memoria es para aquellos
que la han perdido". La omnisciencia de Zeus no depende de
la observación, sino de la gnosis innata de su propia vida
ilimitada. Cf. Ibn
ÔAÊ ë, "Abierto el ojo del
corazón mira-Le entonces, y desecha el recuerdo, como un
fardo difícil de cargar", citado por Abè
Bakr, Kitëb
al
TaÔarruf, cap. 47 [cf. "Paradiso"
XXIX.79 sig.]. También para Aristóteles la Mente Divina "no
recuerda", como lo hace la mente perecedera, que recuerda
por sus percepciones sensoriales (De
anima 3.5). "En el corazón
uno conoce la verdad, sólo en el corazón, ciertamente, está
establecida la verdad" (B¨hadëraöyaka
Upani·ad III.9.23); la
recognición del alma de las visiones almacenadas en ella es
el proceso del "recuerdo" (Enþadas
IV.7.10,12). Cuando todo ha sido recordado, de una vez por
todas, entonces no hay más "recuerdo" como un proceso, sino
solo un conocimiento inmemorial. Así pues, no ha de
interpretarse mal el desdén de la memoria; uno podría decir
que, como la "consciencia" en la parábola budista de la
Balsa, el recuerdo es "bueno para cruzar, pero no una
actividad para cargar con ella". Recordar es una virtud en
aquellos que han olvidado, pero el perfecto nunca pierde su
visión de la verdad y no tiene ninguna necesidad de
recordarla (Fedro 249CD,
cf. Proclo según se trata en la nota 25).
La hermana M. P. Garvey, St.
Augustine,
Christian
or
Neo-Platonist (Milwaukee, Wis., 1939, p. 107),
confunde la memoria con el recuerdo, como uno podría hacerlo
con el ser y el devenir. La Memoria, tomada absolutamente,
coincide con la omnisciencia y no es un procedimiento; pero
recordar es aprender y sería una contradicción en uno cuya
memoria nunca falla. Esta es, de hecho, la distinción de
Filón entre memoria ( )
y recordación ( ),
siendo esta última un medio
de escape ( ),
pero evidentemente innecesaria como tal para aquel cuya
memoria jamás ha fallado (Legum
allegoriae III.91-93).
Esta distinción, si no estoy equivocado, es también la de
"smara" y "smaraöa",
donde el primer término denota tanto amor como memoria, y el
segundo el acto de recordar, el cual implica un desear o
buscar más bien que un amar. |
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23 |
Hermann Diels, ed.,
Die
Fragmente der
Vorsokratiker (Berlín,
1903), fr. 18B 5. Cf. Maitri
Upani·ad VI.34.3,
yac
cittas tanmayo
bhavati, "Lo que es el
pensamiento de uno, eso él deviene", y San Agustín,
Confesiones XIII.11, "esse,
nosse, velleƒ in his tribusƒ et una vita mens et una
essentia". |
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24 |
"Un fondo de omnisciencia
existe eternamente en nuestro corazón" (Mahëvairocanë-bhisaµbodhi),
citado por R. Tajima del Taisho
(Tripitaka, XVIII, 38C.20). Este "fondo" corresponde a la
îlayavij¿ëna (la "Completud
de Discernimiento"), que ha de ser distinguida de todos los
discernimientos (singulares) específicos, e identificada con
la "Providencia Compendiosa" (vij¿ëna-ghana,
praj¿ëna-ghana) de las
Upani· ads, y con la forma del
conocimiento de Dios en la teología cristiana, donde su
conocimiento de sí mismo es su conocimiento de todas las
cosas. [Cf. Enþadas,
IV.7.10,12, sobre la "ciencia eterna" latente dentro de ti]. |
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25 |
"Él conoce, pero no es por
medio de nada otro que sí mismo como él conoce",
B¨hadëraöyaka
Upani·ad IV.5.15, etc. Esta
es esencialmente también la doctrina cristiana sobre la
manera de conocer divina, cf. Santo Tomás,
Summa
Theologica I.14 [nota Eurípides,
Elena, 1015-1017].
Cf. Fedro 247E sig.,
"Conocimiento, pero no tal conocimiento como el que tiene un
comienzo y varía cuando está asociado con (
= anubhavati) las
cosas que nosotros ahora llamamos realidades, sino que tiene
su ser en la realidad que es".
El alma que puede tener siempre esta visión permanece
inviolable; pero incluso de aquellos que la han visto,
"pocos están poseídos de una memoria constante".
"Todo Dios tiene un conocimiento indiviso de las cosas
divididas y un conocimiento atemporal de las cosas
temporales; conoce lo contingente sin contingencia, lo
mutable inmutablemente y en general todas las cosas en un
modo más alto que el que pertenece a su estación" (Proclo,
Elementos
de
TeologÍa 124, cf. E. R. Dodds, ed., Oxford
[reimpreso 1963], p. 226). Los dioses de Proclo son, por
supuesto, los ángeles de Dionisio el Areopagita y de la
teología cristiana en general. |
| 26 |
Para emplear la palabra "Providencia"
correctamente, debe recordarse siempre que el Principio
pre-conociente es el que da el ser, y sólo indirectamente
una manera de ser. Es más bien el "Fatum" (la operación de
las causas mediatas, el "karma")
el que "dota" o "proporciona" el ser de las cosas
como ellas son, que la
Providencia, que es el testigo
atemporal de esta operación. El preconocimiento divino, como
tal, no es un acto transitivo, sino el acto de ser, anterior
a todos los devenires, a los cuales conoce a causa de que él
es el único sujeto real en todos ellos.
Así en la tr. de Proclo por Dodds,
Elements
of
Theology, p. 126, "por el cual ella (la
Providencia) provee" debería leerse "del cual ella es
providente". El "Fatum" es inherente al tiempo, la
Providencia es ex
tempore, y éstos han de ser
distinguidos como lo son las causas mediatas de una causa
primera [Cicerón, De
natura
Deorum II.XXIX, ¡confunde
prudencia y providencia!. Santo Tomás,
Summa
Theologica I.23.2: "La providencia no es nada en
las cosas provistas; sino un tipo en la mente del
providenciador" „por lo tanto, no es "fatum" (destino)]. |
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