CHARBONNEAU-LASSAY
Y EL ESOTERISMO CATOLICO EN EL SIGLO XX
 

 

 

 

 

Desde hace siglos los estudiosos del esoterismo vienen repitiéndose insistentemente una pregunta: "¿existió en algún momento una doctrina esotérica en el interior del catolicismo?" y si la respuesta resultase afirmativa la cuestión siguiente pasaba a ser: "¿existen organizaciones iniciáticas secretas que difundan el esoterismo católico y que hayan prolongado su vida hasta nuestros días?". A estas dos preguntas debió responder afirmativamente, en el primer tercio del siglo XX, Louis Charbonneau-Lassay, un hombre notable. Charbonneau fue algo más que el erudito compilador de "El Bestiario de Cristo" y el estudioso incansable de los restos medievales de su región, Loudun. Fue la persona que compartió y completó los trabajos de René Guenon, desde el punto de vista católico.

BIOGRAFIA APRESURADA DE UN ERUDITO

Louis Charboneau-Lassay, nació en Loudun 1871, en el Poitou, una de las regiones de Francia en las que han permanecido más vivos los recuerdos de la herencia celta y de la Francia medieval. Hijo de Louis Charbonneau y Helene Chaveneau, su familia era, a pesar de su modestia, una de las más viejas de la región. El primer Charboneau aparece en Loudun a poco de iniciado el segundo milenio, en 1087.

El ejército hugonote arrasó la casa de los Charbonneau en 1568. Empobrecidos, debieron renunciar al uso del blasón, sin embargo todos los que conocieron a Louis Charbonneau, ya en el siglo XX, reconocen que "esta nobleza ancestral marcará su carácter con una impronta profunda".

Buen estudiante, se matriculó en la escuela primaria de los Hermanos de San Gabriel, situada en el antiguo convento de los carmelitas de Martray. Todo inducía a pensar que encaminaría sus pasos hacia la vida religiosa. De hecho, entró como novicio en la casa madre de la misma congregación en la que había estudiado. Allí, en San Laurent sur Sèvre, en plena Vandea, iniciará estudios de patrología.

Tras un año de noviciado fue admitido en la Congregación con el nombre de René, y en tanto que miembro de la misma dió clases en Poitiers y Moncautant. Un sabio local, Moreau de la Ronde, le inició en el estudio de la arqueología, terreno en el que pronto alcanzará notoriedad ingresando como miembro de honor en varias asociaciones arqueológicas de Francia. En la Exposición de 1900, Charbonneau presentará una colección de piezas arqueológicas y utensilios de sílex del neolítico. Con su amigo Geoffroy de la Villebiot, estudiaron varios menhires de la zona, y entre otros, uno situado en la propiedad de los Charbonneau. Descubrieron por primera vez que los menhires tenían una función sacrificial mas que sepulcral.

En 1904, a causa de la "Ley de separación entre la Iglesia y el Estado", se disuelve la congregación de los Hermanos de San Gabriel. Charbonneau, que había realizado votos temporales renovados cada año, vuelve al estado laico, cuando ya ha alcanzado fama de erudito. Entra por cooptación en la Orden Romana de los Abogados de San Pedro y se le concede la medalla de honor de la Sociedad Francesa de Arqueología en el Congreso de Arqueología de Poitiers. Galardones y reconocimientos que proseguirán a lo largo de toda su dilatada trayectoria como estudioso del folklore, las leyendas, la prehistoria, la historia, la arqueología y la numismática. Con su obra "Histoire des Châteaux de Loudun", escrita mientras truenan los cañones de la Primera Guerra Mundial, penetra por vez primera en el simbolismo esotérico. Será en ese punto donde empezará a sospechar la supervivencia de un esoterismo católica subterráneo.

EL SIMBOLISMO CATOLICO TRADICIONAL

Su domicilio en el 2 rue du Faubourg Saint Lazare de Loudun había sido comandería de los hospitalarios y conservaba casi intacta su estructura originaria: un amplio salón decorado con una chimenea con la cruz de Malta, el jardín de tipo claustral y las ventanas góticas, hacían de la mansión un lugar fuera del tiempo.

Charbonneau recogió durante toda su vida documentación sobre los hospitalarios, pero el libro que pretendía escribir sobre la orden se quedó solo en proyecto. Investigador de las tradiciones gremiales, escribió sobre las marcas artesanales de los castillos y casas de la región.

El nombre de Charbonneau quedará unido a la búsqueda del simbolismo cristiano y del esoterismo de los grupos secretos de la Edad Media. Fue publicando periódicamente sus conclusiones en distintas revistas de inspiración tradicional como "Regnabit", "Le Rayonnement Intellectuel" (de carácter católico), "Le Voile d'Isis" y "Etudes Traditionnelles" (inspiradas por René Guenon), "Atlantis" (inspirada por Paul le Cour). A petición del Cardenal Dubois, tardará 15 años en recopilar "El Bestiario de Cristo", obra monumental sobre la emblemática católica.

La idea del "Bestiario" se remonta a la alta Edad Media, inspirada por los primeros autores cristianos a los que se añaden Isidoro de Sevilla, San Gerónimo, Vincente de Beauvais y el Fisiólogo, se asiste a la progresión de los Bestiarios medievales. Los bestiarios describen el mundo animal, especie de tejido simbólicoa que enseña al hombre su destino y la grandeza de Dios. Durante años y hasta que se imprimieron nuevas ediciones, los ejemplares del Bestiario de Cristo fueron muy buscados entre los coleccionistas.

En esa época empieza a interesarse por el hermetismo y la emblemática hermética. Había interrumpido sus clases a raíz de una grave infección en la laringe que le impidió pronunciar a partir de entonces largos discursos. Esta dolencia fue providencial para aumentar la calidad y cantidad de sus ensayos y artículos. Es la época en la que escribe la mencionada "Historia de los Castillos de Loudun", completando el material recogido por su maestro entre 1858 y 1870. En esa época empezará su actividad de grabador, acompañando y completando todos sus artículos con dibujos y grabados. Considerará que las imágenes son "maravillosos alimentos de la vida espiritual". Dibujará ex-libris, enseñas heráldicas, imágenes sagradas, símbolos geométricos, descripciones de objetos, paisajes, etc. Realizará el proyecto de vitral de la capilla de Notre Dame de Recouvrance de la iglesia del Martray en Loudun.

A partir de 1928 se ocupará de clasificar y restaurar numerosos edificios y monumentos de su región. En 1945 cede su colección arqueológica al Ayuntamiento, origen del pequeño museo de su ciudad natal.

Casado con Hélène Ribière en 1933, Charbonneau enviudará diez años después. Por esas fechas ya había estallado la Segunda Guerra Mundial. Francia había sido ocupada por los alemanes y la mansión de los Charbonneau se convirtió en residencia de oficiales. Sus nuevos huéspedes se sorprendieron por la autoridad del sabio cuya colección trataron con respeto. Una inscripción en la puerta de entrada decía "Benedictio Dei Maneat Super Ingredientes Et Bonitas Eius Protega Egrediente".

Hacia el final de su vida sufrió una incurable enfermedad glandular. Consagró su energía a completar su obra, pero sus más ambiciosos estudios quedaron incompletos en forma de fichas: el "Floraire", el "Lapidaire", el "Vulneraire", escritos locales sobre las corporaciones de oficio y las calles de Loudun, una serie de leyendas sobre santa Redegonde, etc.

LOS SORPRENDENTES VISITANTES DE CHARBONNEAU

Entre los que fueron a su morada de Loudum figuran: el Padre Félix Anizan, Olivier de Fremond, Georges Auguste Thomas (a)"Tamos", Marcel Clavelle (a) "Jean Reyor", Luc Benoist, así como Sai Taki Movi, definido por Charbonneau, como "docto asiático", personaje misterioso. Le dió explicaciones sobre la svástika "guardadas en algunos cenáculos muy cerrados de Mongolia y de las regiones vecinas".

La presencia de este mongol podría sugerir una relación con la sociedad iniciática "Teshu-Maru", sociedad iniciática oriental de origen mongol que llegó a Europa entre 1913-14 de la mano de Swami Narad Mani. Indio shij, de nombre Hiran Singh, en la época colaboraba con la revista católica "La France Antimaçonnique"; enemigo de la masonería y de las sectas teosóficas; Hiran Singh facilitará a Guenon parte del material utilizado por éste en su polémica contra la Sociedad Teosófica. Hiran Singh presenta a Guenon al esoterista y pintor alemán Bo Yin Râ como el único iniciado europeo del Teshu-Maru. No es imposible que la visita de Sai Taki Movi, aunque posterior en algunos años, se sitúe en el intento de tomar contactos en Occidente por parte de organizaciones iniciáticas orientales como el Teshu-Maru, preocupadas por la adulteración de la espiritualidad oriental realizada por la Sociedad Teosófica.

LOS MEDIOS CATOLICO-TRADICIONALISTAS

De 1921 a 1929 en "Regnabit", de 1919 a 1939 en "Le Rayonnement Intellectuel" y al mismo tiempo por algún estudio en "Atlantis", "Le Voile d'Isis" y "Etudes Traditionnelles", Charbonneau se concentrará en estudios sobre la emblemática crística, que no serán completados hasta la publicación del Bestiario de Cristo. Solo en "Regnabit" publicó setenta artículos sobre éste tema.

"Regnabit", subtitulada "Revista universelle du Sacré-Coeur", inicia su andadura intelectual en junio de 1921 a iniciativa del padre Félix Anizan, oblato de María Inmaculada, "apóstol de la devoción y de la doctrina del Sagrado Corazón", autor de innumerables tratados sobre el tema, persuadido de que el "Sagrado Corazón no tiene en la vida cristiana, en el pensamiento católico, el lugar que le corresponde". Juzgó necesario fundar una revista científica que tratase los temas desde todos los puntos de vista, dogmático, moral, ascético, místico, litúrgico, artístico e histórico.

El padre Anizan realiza su proyecto en colaboración con el centro de devoción al Sagrado Corazón de Paray-le-Monial. Entre los primeros colaboradores se sitúan el jesuita Hamon, el benedictino Demaret, el oblato Hoffet, Gabriel de Noaillat, secretario del Centro y el futuro monseñor Leon Cristiani. Hoffet, como se sabe, estuvo relacionado con el ambiente rosacruciano de Josephin Peladan, al tiempo que pertenecía a "La Sapiniere", "El Abetal", sociedad secreta católica que constituía a principios de siglo una sigilosa red de información al servicio de los sectores más tradicionalistas del Vaticano. Hoffet fue quien intentó descifrar los manuscritos encontrados por el Padre Berenger Saunière en su pequeña iglesia de Rennes-le-Château, dando origen a toda la leyenda sobre el tesoro de este pequeño pueblo pirenáico.

La revista aparece bajo los auspicios de un comité dé patronato compuesto por el cardenal Dubois, arzobispo de París y 15 prelados de todos los continentes, entre ellos dom Gariador, el abad de Montecasino. La aprobación eclesial de la revista se confirma el 10 de marzo de 1924 por una especial bendición apostólica enviada a la redacción por el Secretario de Estado de su Santidad, Pietro Gasparri.

La colaboración de Charbonneau con "Regnabit" empieza en enero de 1922, tras haber conocido a Felix Anizan y al equipo del Congreso Eucarístico Nacional de junio de 1921 celebrado en Paray-le-Monial. El primer artículo entregado trataba del Sagrado Corazón del Baluarte de Chinon, atribuido a los templarios.

El 22 de enero de 1925, bajo los auspicios de Madame Kirch, el padre Anizan, Charbonneau y otros colaboradores fundan la asociación "Societé du Rayonnement Intellectuel du Sacré-Coeur". El manifiesto se dirigía a escritores y artista: "pensamos que la Revelación del Sagrado Corazón es la totalidad de la idea cristiana manifestada en su punto esencial. El símbolo es esencialmente una ayuda para el pensamiento, lo fija y compromete, es el pensamiento que se dirige a Cristo mostrándose en un símbolo real que, incluso en los pueblos antiguos, apareció como una fuente de inspiración, como un foco de luz".

En esta sociedad se asimilaron elementos o doctrinas que no eran concordantes más que en apariencia, como René Guenon, por entonces en fase de conversión al Islam.

RENE GUENON Y CHARBONNEAU-LASSAY,

UNA GRAN AMISTAD

Guenon colabora entre 1925 y 1927 con "Regnabit". Durante su enigmática actividad de colaborador de "La France Anti-Maçonnique", Guenon conoció a Olivier de Fremond, miembro de la "Sociedad de Anticuarios del Oeste", el cual le presentó a Charbonneau sobre la base del común interés por el simbolismo. Gracias a Charbonneau, Guenon se hace colaborador de "Regnabit".

Charboneau se convertirá en referencia de Guenon en lo que concierne al simbolismo cristiano y al esoterismo. Charbonneau opinaba que "sería pueril contestar la existencia y el papel importante de la hermética cristiana de la edad media". Sin embargo, no todos estaban de acuerdo; algunos medios neo-escolásticos pidieron el alejamiento de Guenon, a pesar de la cual los dos hombres continuaron colaborando.

Se ha dicho que Charbonneau estaba subordinado a Guenon y que la obra de aquel no tenía más que el valor de una confirmación que la de éste. No es del todo cierto; la obra de Charbonneau es autónoma de la Guenon (y otro tanto puede decirse de la de éste en relación a Charbonneau). Igualmente es falso que Charbonneau tuviera una doble vida: vulgarizador, en público, de las tesis de Guenon en la esfera de los medios católicos retrógrados de la época y, al mismo tiempo, llevando una vida iniciática muy reservada no solo en las organizaciones guenonianas, sino también en otros más alejados aun de la ortodoxia católica. Si hay algo que puede concederse a Charbonneau es la coherencia de su vida con sus principios: Charbonneau es un católico inclinado por la investigación de la componente esotérica en el seno de su religión secular.

Las polémicas en torno a la compatibilidad de esoterismo y cristianismo se prolongaron hasta provocar el cese de la revista en 1929. La continuación lógica de la iniciativa sería otra publicación emanada por la "Societé du Rayonnement Intelectuel", de la que Charboneau su convierte presidente -sustituyendo a Paul Thomas- y director de la revista "Le Rayonnement Intellectuel" que aparecerá por primera vez en el segundo semestre de 1929.

LA HERMANDAD DEL DIVINO PARACLITO

Charbonneau dió referencias en su diario del 5 al 12 de septiembre de 1938, de la visita que dos redactores de "Etudes Traditionelles" -Marcel Clavelle (a) "Jean Reyor" y George Thomas (a) "Tamos"- realizaron a Loudun: "Por la tarde todo estaba preparado; restablecimos fuera del grupo secreto donde se ha perpetuado, la vieja Fraternidad del Paráclito fundada o transformada en orden de caballería entre 1500 y 1510 por Pierre Amelot, sacerdote de París, ayudado por el mariscal de Gié, Pierre de Rohan, la hermana Anne de Gourdon-Genouillac, de Jacques Nyverd maestro impresor en París y de Guillaume Briçonnet, obispo de Meaux. El depósito de esta Fraternidad me ha sido entregado por el canónico Barbot, en enero de 1926". Charbonneau habría tenido en las manos documentos cedidos por Barbot cuya localización actual se ignora. Estos documentos indicarían el depósito doctrinal, simbólico y ritual.

En la anotación del diario de Charbonneau aparecen una serie de nombres, lo suficientemente importantes como para que dejaran huellas en la historia, como de hecho, así fue. Pierre de Rohan, por ejemplo, es un personaje muy conocido; llamado "Mariscal de Gié", fue mariscal de Francia y uno de los cuatro regentes del reino durante la grave enfermedad de Luis XI. Luego, fue encargado por el Rey de la educación del conde de Angulema, futuro Francisco I. Por su parte Guillaume Briçonnet, fue encargado de asuntos religiosos de Francia bajo Carlos VIII, y luego con Luis XII. También fue el principal animador del concilio galicano de Pisa contra las ambiciones de Julio II.

De Rohan viajó varias veces a Italia y el obispo de Meaux mantuvo a lo largo de su vida muchos lazos con Roma. Como muy bien ha podido establecerse el punto de contacto entre los fundadores históricos de la "Hermandad del Paráclito", se articula en dos polos: "Italia y el humanismo católico pre-tridentino del que Italia es un centro privilegiado". En la Italia renacentista, en efecto, se produjo la aparición de nuevas formas de religiosidad que daban máxima importancia a la acción caritativa y a la catequización, rescatando algunos aspectos neoplatónicos y de trabajo interior olvidados en el período medieval más tardío.

Existían muchos grupos iniciáticos en la Italia de aquel tiempo. Una mística francesa, nacida en el Hainaut, Marguetire Porete, era seguida por un misterioso grupo de "espirituales" que tenían como centro la abadía de Montecasino. Esta comunidad estaba ligada a Santa Catalina de Génova y a los círculos laicos del Divino Amor. Existía una red de conexiones entre todos estos grupos místicos italianos, a modo de una tupida malla que recorría las abadías y parroquias del norte al sur de Italia propugnando una doctrina, no heterodoxa, pero si mística y esotérica.

Dom Tommaso Leccisotti, el bibliotecario de Monte Casino, reveló "la presencia en la abadía de un grupo misterioso de monjes, ligados por una vasta red de relaciones con los centros más vivos de la espiritualidad italiana de las primeras décadas del siglo XVI y reune una serie de textos desaparecidos tales como cartas, pequeños tratados, poesías, breves anotaciones, citas bíblicas: todas de carácter netamente esotérico; todas de muy alta mística especulativa; todos consagrados a lazos de diversas formas a un "usillus grex" de "espirituales" esparcidos por Italia más secreta de estos años de crisis extraordinariamente ricas de fermentos místicos".

Guillaume Briçonnet, en el curso de sus viajes a Italia, mantuvo relaciones con la "Hermandad de la Sabiduría Eterna", conocido también como "Oratorio de la Eterna Sabiduría", que se reunía en la iglesia del monasterio agustino de Santa Marta cuya abadesa, la Madre Arcangela Panigarola, era inspiradora del círculo. El Oratorio se había fundado hacia el 1500 en Rávena bajo el impulso, de Giovanni Antonio Belloni. Belloni vivió casi toda su vida en Francia y murió en Milán en 1528 en olor de santidad. Se trata de un grupo que tuvo relación particular con las actividades del dominico Barrista da Crema y durante el cual formaron parte algunos personales ilustes de la época, además de los obispos Denis y Guillaume Briçonnet.

A este importante cenáculo ascético, pertenecieron los futuros papas Leon X, Pío IV y San Pío V. En 1530 entró a formar parte del círculo Antonio María Zaccaria, fundadora, así mismo, de distintas hermandades apostólicas: los "barnabitas", "Clérigos Regulares de San Pablo Decapitado", de los "Angélicos de San Pablo Convertido" (los "Angélicos") y de las "Esposas de San Pablo" (Maritati). Eran comunidades laicas, en relación estrecha entre ellas, que practicaban obras piadosas y, especialmente, la asistencia a los enfermos. Su ascesis, muy austera, se inspiraba en la patrística de la vieja iglesia. Los "barnabitas" apreciaban particularmente las obras de San Basilio, San Juan Crisóstomo, el seudo-Dionisio, San Bernardo, San Buenaventura y Santa Catalina de Siena.

El "Oratorio de la Eterna Sabiduría" penetró en Francia a través de Grenoble, gracias a la tarea de Jean Antoine Bellot, comendador de la "Orden de San Antonio". Bellot contó con el apoyo inestimable de la hermana de Carlos VIII, san Juan de Valois, esposa de Louis d'Orleans, reina de Francia hasta la anulación de su casamiento en 1498 y duquesa de Berry desde 1499. En 1514, la monja conoció a un discípulo de Jerónimo Savonarola, el franciscano Giorgio Benigno Salviati, divulgador de un libro profético descubierto en 1502, "Apocalypsis nova", del franciscano Amadeus de Portugal (Joao Menendez da Silva). El libro anunciaba el advenimiento del Pastor Angélico portador de la paz. Este libro estrechó los lazos entre los hermanos Briçonnet, Bellot, Salviani y Panigarola y constituyó un núcleo que difundió el mensaje del Pastor Angélico. Guillaume Briçonnet terminó rompiendo con el grupo a causa de las exageraciones proféticas.

Briçonnet encontró al "Oratorio del Divino Amor", fundado en Génova en 1497 una de cuyas ramas se constituyó en Roma bajo el pontificado de Leon X. La regla de este grupo obligaba a guardar secreto sobre los estatutos y la adhesión.

Los datos sobre todos estos personajes y asociaciones contribuyen a dar credibilidad a la relación de fundadores de la Hermandad del Paráclito dada por Charbonneau-Lassay, asociación que, con toda probabilidad, derivaba de estas asociaciones italianas del Renacimiento. Los personajes que cita Charbonneau pudieron estar en relación entre sí, solo que en sus biografías no se cita ninguna pertenencia a la asociación. Pero el propio Charbonneau -que, en buena medida, ignoraba las filiaciones que acabamos de mencionar- insiste mucho en la importancia del mantenimiento del secreto entre los miembros de la Hermandad, lo que contribuiría a explicar el vacío biográfico.

EL DESPERTAR DE LA HERMANDAD DEL PARACLITO

En 1513, moría el Mariscal de Gié del que Charbonneau precisa en su diario que fue el primer Caballero Maestre del Paráclito. Desde entonces apenas nada se sabía sobre la asociación. Hasta que a principios de siglo Charbonneau escribía en su diario: "Singulares circunstancias que me han permitido tener sobre varios grupos místicos de la Edad Media, y sobre sus doctrinas y prácticas simbólicas, una fuente de información que no revela habitualmente la bibliografía y que es, por lo menos, tan seguro". Cada vez con mayor frecuente aludió -especialmente a partir de 1929- a estos hechos generando un interés notable por parte del círculo interior de seguidores de René Guenon: Clavelle-"Reyor", Thomas-"Tamos" y Luc Benoist que alcanzaría gran notoriedad como conservador de los museos de Francia.

Las alusiones de Charbonneau son poco numerosas pero significativas; en una de ellas se refiere a otra organización secreta católica, "L'Estoile Internelle": "El caso de la Estoile Internelle -escribía- que no ha contado jamás con más de doce miembros y que existe aun con los manuscritos originales del siglo XV, de sus escritos constitutivos y de doctrina mística (...) "a esta Estoile Internelle se incorporará más tarde la Fraternidad de los Caballeros del Divino Paráclito".

En carta a René Nelli, investigador del catarismo y fundador del Centro de Estudios Cátaros de Carcasona, Charbonneau le decía: "Hace una docena de años publiqué en una pequeña revista religiosa de muy débil difusión, la imagen del símbolo de un grupo de origen medieval ciertamente ignorado del todo, l'Estoile Internelle. Este símbolo del que no he dado una explicación comporta una copa en la cual reposa una piedra roja. Resume pues, reunidos pero separados, las dos figuras tradicionales del Santo Grial, la copa de Maps y de Chretien de Troyes y el lapsit exillis de Wolfram. L'Estoile Internelle, existe aun; la he citado en numerosos capítulos de una gran obra, el Bestiario de Cristo, publicado en 1940 por la firma franco-belga "Desclée de Brouwer". La edición fue quemada en sus 4/5 partes poco antes de la partida de los alemanes.

Este grupo absolutamente católico ortodoxo, era estrictamente secreto y sus miembros totalmente inabordables" (...) "Para favorecer mis investigaciones de cara al Bestiario de Cristo que el antepenúltimo "Mayor" de l'Estoile Internelle obtuvo de sus once cofrades la autorización para revelarme la existencia de este grupo y publicar numerosos documentos representados sobre un cuaderno manuscrito de fines del siglo XV o principios del XVI que están en su posesión".

Y en su diario correspondiente a 1938 Charbonneau-Lassay, realiza la siguiente anotación el 5 de septiembre: "M. Clavelle, su madre su mujer llevan, a través de Tours, en tren de 18 a 20 h.". Al día siguiente: "Martes. Visitamos Loudum todos juntos. Clavelle y yo empezamos a trabajar". La misteriosa alusión al "trabajo" prosigue en días sucesivos, como única mención importante: "7,8,9 septiembre. Paseos en torno a la ciudad, proseguimos el trabajo". El día 10 llega Tamos. "Sábado. Vamos por la mañana a buscar a la estación a nuestro común amigo Tamos. Por la tarde, todo está preparado, restablecemos fuera del grupo secreto donde se ha perpetuado, la vieja Hermandad del Paráclito". El día siguiente es el día clave: "11 de septiembre. Domingo. Asistimos todos juntos a misa, y por la tarde celebramos el primer capítulo del Paráclito".

El interés de Clavelle por la hermandad se remontaba quince años antes, según cuenta él mismo en una carta hecha pública hace pocos años: "Hacia 1922 me sorprendieron las alusiones hechas por Charbonneau Lasay en varios de sus artículos a organizaciones cristianas cerradas cuya enseñanza le había permitido comprender mejor el significado de algunos símbolos cristianos". Pero, inicialmente, Charbonneau mantuvo la reserva sobre varios aspectos que juzgó prematuro revelar a Clavelle: "Lassay me habló inicialmente de una sola organización la Etoile Internelle de la que había visto documentos que se remontaban al siglo XV. Esta organización, al menos en esa época, no había tenido más que 12 miembros que se reclutaban por cooptación, es decir que se trataba de una organización en relación a la cual no se podía hacer postulado de admisión. Cada miembro elegía a su sucesor, que tomaba su lugar a su muerte. Charbonneau no afirmaba ser miembro de esta organización, sino que solo se le había autorizado a compulsar sus archivos. (...) Tenía la impresión de que Charbonneau mantenía algunas cosas en reserva". Y no se equivocaba. No será sino dieciséis años después cuando Charbonneau, que había dudado durante casi veinte años en intentar la revitalización de la hermandad, decidió por fin ser más explícito con su amigo: "Nuestras relaciones se convirtieron a la larga en más íntimas y como yo volvía una y otra vez a la cuestión de la imposibilidad para los cristianos de encontrar una iniciación en su propia tradición, terminó por revelarme que había, en efecto, algo más". Ese "algo más" era la Hermandad del Paráclito: "Desde el siglo XV igualmente, existían documentos sobre una organización llamada Hermandad de los Caballeros del Divino Paráclito", cuyo número no era limitado. El depósito de esta Fraternidad me ha sido dado, por acto, por el canónico Barbot, en enero de 1926. Barbot era caballero-maestre por su título de Mayor e l'Estoile Internelle, que florecía particularmente en la Isla de Francia, el Beauce, el Maine, Anjou y el Poitou, se encontraba reducida a un pequeño número de miembros que, por razones que nos son desconocidas, no deseaban hacer nuevos iniciados".

Desde aquel tiempo, el Caballero Maestre de la Hermandad del Paráclito era, al mismo tiempo, uno de los 12 miembros de l'Estoile Internelle. Se decidió que la Hermandad del Paráclito sería puesta en letargo, y sus archivos confiados a l'Estoile Internelle. "Para asegurar la continuidad de la transmisión de esta forma de iniciación -proseguía Clavelle- se convino que a cada generación, varios miembros de la Estoile Internelle recibirían la investidura de la Caballería del Paráclito, a fin de que pudiera, con el correr del tiempo y si se juzgaba oportuno, despertar este colectivo". Transcurrieron dos siglos en esta situación hasta que la Revolución Francesa amenazó con extinguir la cadena iniciática. La mayor parte de los miembros de la Estoile fueron ejecutados en la guillotina, asesinados o muertos en las guerras veandeanas. La transmisión logró mantenerse gracias a un solo superviviente de más de 80 años, que, antes de morir, logró asegurar la transmisión de las dos organizaciones realizando algunas iniciaciones.

En la segunda mitad del siglo XIX, los jefes de la "Estoile Internelle" intentaron en diversas ocasiones despertar la Fraternidad del Paráclito, pero se enfrentaron, en cada ocasión, a los escrúpulos de los católicos que temían situarse en una posición fronteriza con la herejía y temían que su actividad fuera condenada por las autoridades eclesiásticas.

No fue sino hasta 1925, cuando el viejo arcipreste de la catedral de Poitiers, que Charbonneau-Lassay conocía desde hacía años, le reveló la existencia de las dos organizaciones de las que entonces era el Gran Maestre y propuso a Charbonneau transmitirle la iniciación del Paráclito, bajo el compromiso de reconstituir esta organización en cuanto tuviera la posibilidad. "En el momento en que Charbonneau me comentó esto -prosigue Clavelle- no había hecho aun nada en ese sentido". Al parecer solo había planteado el tema a uno de sus amigos, el Conde Palud du Bellay, pero la muerte de este había detenido todo en 1929.

En esa época, Charboneau seguía dubitativo. Clavelle para vencer los escrúpulos de su amigo pidió consejo a René Guenon, a quien Charbonneau tenía en alta estima. Los medios guenonianos franceses se debatían en la búsqueda de una vía iniciática occidental que evitara a los europeos seguir la "opción islámica" que el propio Guenon y luego otros miembros de su círculo interno -Fritjhof Schuon, Michel Vâlsan, y el propio Clavelle- seguían, ante la duda de que existiera una vía esotérica específicamente cristiana. "Charbonneau me preguntó entonces -prosigue Clavelle- si conocía personas seguras que pudieran estar interesadas en la reconstrucción de esta hermandad. Le dije que era mi caso y el de mis amigos. Fue así como en septiembre de 1938, recibí la investidura del Paráclito y presenté a Charbonneau-Lassay a quien debía de convertirse en su sucesor. He recibido igualmente de Charbonneau-Lassay el poder de transmitir la iniciación, y nosotros hicimos algunas iniciaciones en el curso de 1939".

René Guenon, el maestro espiritual de esta corriente, era puntualmente informado y consultado, por el propio Clavelle, sobre todas estas orientaciones. Guenon dió su aprobación y confirmó la "ortodoxia" de la Hermandad del Paráclito. Pero el propio Clavelle, disipado el entusiasmo original, debió constatar que, "en el estado de cosas presentado por Lassay, había graves lagunas en el sentido de que no se encontraban huellas de un método y que era evidente, según se dejaba traslucir por los mismos documentos, que algunos elementos se habían perdido por el camino. En conclusión, tras el examen, aparecía que la supervivencia de esta organización presentaba menos interés de lo que hubiera podido pensarse al principio".

Clavelle, ante esta situación, y siguiendo el consejo de Guenon, decidió, recibir la Barakah islámica en 1943, "teniendo la impresión de haber hecho todo lo que se podía hacer del lado cristiano".

Unos meses antes de la muerte de Charbonneau, éste transmitió a su sucesor al frente de la Hermandad del Paráclito, un complemento de las enseñanzas que Clavelle encontró incompletas. Clavelle, que tuvo acceso a esos nuevos documentos, reconoció que "si bien no constituyen un método detallado y completo, es al menos un elemento de método muy apreciable. Precisamente por que no se trata mas que de un elemento de método, habría sido posible proceder a un desarrollo por analogía con ciertos métodos islámicos y mi pertenencia a las dos formas habría podido aparecer como una circunstancia providencial a este respecto. Pero debí enfrentarme a la susceptibilidad del sucesor de Charbonneau-Lassay y de su adjunto".

Las cosas habían cambiado, sobre todo con la muerte de Charbonneau (1948). Guenon no fue informado de las últimas novedades. Los nuevos maestres de la Hermandad del Paráclito eran de un talante muy distinto a Charbonneau, Clavelle y Guenon; se habían formado la conciencia de pertenecer a una élite superior a cualquier otra y que, por tanto, no admitía ninguna autoridad, ni siquiera moral, superior a la propia. Esto no impidió que, por lo que nos cuenta Clavelle en su carta, la organización periclitara y, seguramente, desapareciera a lo largo de los años 60 o principios de los 70, acaso para siempre: "En la hora actual -mediados de los años cincuenta- incluso para personas que viven en Francia, el acceso a la organización es muy difícil y los contactos extremadamente raros. La razón es el estado de salud del Caballero-Maestre que le impide cualquier actividad, mientras que la actividad de su adjunto es extremadamente reducida por sus condiciones materiales de existencia y su situación familiar. Dado que no se quiere reclutar nuevos postulantes y abandonarlos a sí mismos, falto de tener tiempo para ocuparse, se ha preferido suspender el reclutamiento casi por completo".

La importante carta de Clavelle concluye con una posibilidad que nada impide pensar que lejos de concretarse, quedó solo en el capítulo de buenas intenciones: "No se excluye absolutamente que esta situación se modifique con el tiempo y algunos miembros de la organización desearan que yo la tomara en mis manos (Guenon no estima incompatible el ejercicio de funciones en varias iniciaciones diferentes) pero esto es aun muy vago". Desde hace más de treinta años no existe ningún signo de actividad de la Hermandad del Paráclito. La última organización esotérica cristiana de la que se tiene noticia, parece haber desaparecido. Otras órdenes y organizaciones surgidas después -a lo largo de los años setenta e incluso de los noventa- no reconocen ninguna filiación con la Hermandad del Paráclito y menos aun con L'Estoile Internelle. Esto no impide pensar que la búsqueda del esoterismo cristiano prosiga como en sus mejores momentos en otras estructuras no por modernas, menos interesantes.

_________________________________________________________________

Datos extraídos del coloquio internacional La experiencia de Louis Charbonneau -Lassay", celebrado en Roma (10-12 de mayo de 1995) organizado por:

- Universidad de Roma. La Sapienza. Departament of Sociology.

- CESNUR Center for Studies on New Religions, Torino, Italia.

- Varieties of Prayer - Alla ricerca del divino.
 

INDICE PRINCIP.