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Desde hace siglos los
estudiosos del esoterismo vienen repitiéndose insistentemente una
pregunta: "¿existió en algún momento una doctrina esotérica en el
interior del catolicismo?" y si la respuesta resultase afirmativa la
cuestión siguiente pasaba a ser: "¿existen organizaciones
iniciáticas secretas que difundan el esoterismo católico y que hayan
prolongado su vida hasta nuestros días?". A estas dos preguntas
debió responder afirmativamente, en el primer tercio del siglo XX,
Louis Charbonneau-Lassay, un hombre notable. Charbonneau fue algo
más que el erudito compilador de "El Bestiario de Cristo" y el
estudioso incansable de los restos medievales de su región, Loudun.
Fue la persona que compartió y completó los trabajos de René Guenon,
desde el punto de vista católico.
BIOGRAFIA APRESURADA DE UN ERUDITO
Louis Charboneau-Lassay, nació en Loudun 1871, en el Poitou, una de
las regiones de Francia en las que han permanecido más vivos los
recuerdos de la herencia celta y de la Francia medieval. Hijo de
Louis Charbonneau y Helene Chaveneau, su familia era, a pesar de su
modestia, una de las más viejas de la región. El primer Charboneau
aparece en Loudun a poco de iniciado el segundo milenio, en 1087.
El ejército hugonote arrasó la casa de los Charbonneau en 1568.
Empobrecidos, debieron renunciar al uso del blasón, sin embargo
todos los que conocieron a Louis Charbonneau, ya en el siglo XX,
reconocen que "esta nobleza ancestral marcará su carácter con una
impronta profunda".
Buen estudiante, se matriculó en la escuela primaria de los Hermanos
de San Gabriel, situada en el antiguo convento de los carmelitas de
Martray. Todo inducía a pensar que encaminaría sus pasos hacia la
vida religiosa. De hecho, entró como novicio en la casa madre de la
misma congregación en la que había estudiado. Allí, en San Laurent
sur Sèvre, en plena Vandea, iniciará estudios de patrología.
Tras un año de noviciado fue admitido en la Congregación con el
nombre de René, y en tanto que miembro de la misma dió clases en
Poitiers y Moncautant. Un sabio local, Moreau de la Ronde, le inició
en el estudio de la arqueología, terreno en el que pronto alcanzará
notoriedad ingresando como miembro de honor en varias asociaciones
arqueológicas de Francia. En la Exposición de 1900, Charbonneau
presentará una colección de piezas arqueológicas y utensilios de
sílex del neolítico. Con su amigo Geoffroy de la Villebiot,
estudiaron varios menhires de la zona, y entre otros, uno situado en
la propiedad de los Charbonneau. Descubrieron por primera vez que
los menhires tenían una función sacrificial mas que sepulcral.
En 1904, a causa de la "Ley de separación entre la Iglesia y el
Estado", se disuelve la congregación de los Hermanos de San Gabriel.
Charbonneau, que había realizado votos temporales renovados cada año,
vuelve al estado laico, cuando ya ha alcanzado fama de erudito.
Entra por cooptación en la Orden Romana de los Abogados de San Pedro
y se le concede la medalla de honor de la Sociedad Francesa de
Arqueología en el Congreso de Arqueología de Poitiers. Galardones y
reconocimientos que proseguirán a lo largo de toda su dilatada
trayectoria como estudioso del folklore, las leyendas, la
prehistoria, la historia, la arqueología y la numismática. Con su
obra "Histoire des Châteaux de Loudun", escrita mientras truenan los
cañones de la Primera Guerra Mundial, penetra por vez primera en el
simbolismo esotérico. Será en ese punto donde empezará a sospechar
la supervivencia de un esoterismo católica subterráneo.
EL SIMBOLISMO CATOLICO TRADICIONAL
Su domicilio en el 2 rue du Faubourg Saint Lazare de Loudun había
sido comandería de los hospitalarios y conservaba casi intacta su
estructura originaria: un amplio salón decorado con una chimenea con
la cruz de Malta, el jardín de tipo claustral y las ventanas góticas,
hacían de la mansión un lugar fuera del tiempo.
Charbonneau recogió durante toda su vida documentación sobre los
hospitalarios, pero el libro que pretendía escribir sobre la orden
se quedó solo en proyecto. Investigador de las tradiciones gremiales,
escribió sobre las marcas artesanales de los castillos y casas de la
región.
El nombre de Charbonneau quedará unido a la búsqueda del simbolismo
cristiano y del esoterismo de los grupos secretos de la Edad Media.
Fue publicando periódicamente sus conclusiones en distintas revistas
de inspiración tradicional como "Regnabit", "Le Rayonnement
Intellectuel" (de carácter católico), "Le Voile d'Isis" y "Etudes
Traditionnelles" (inspiradas por René Guenon), "Atlantis" (inspirada
por Paul le Cour). A petición del Cardenal Dubois, tardará 15 años
en recopilar "El Bestiario de Cristo", obra monumental sobre la
emblemática católica.
La idea del "Bestiario" se remonta a la alta Edad Media, inspirada
por los primeros autores cristianos a los que se añaden Isidoro de
Sevilla, San Gerónimo, Vincente de Beauvais y el Fisiólogo, se
asiste a la progresión de los Bestiarios medievales. Los bestiarios
describen el mundo animal, especie de tejido simbólicoa que enseña
al hombre su destino y la grandeza de Dios. Durante años y hasta que
se imprimieron nuevas ediciones, los ejemplares del Bestiario de
Cristo fueron muy buscados entre los coleccionistas.
En esa época empieza a interesarse por el hermetismo y la
emblemática hermética. Había interrumpido sus clases a raíz de una
grave infección en la laringe que le impidió pronunciar a partir de
entonces largos discursos. Esta dolencia fue providencial para
aumentar la calidad y cantidad de sus ensayos y artículos. Es la
época en la que escribe la mencionada "Historia de los Castillos de
Loudun", completando el material recogido por su maestro entre 1858
y 1870. En esa época empezará su actividad de grabador, acompañando
y completando todos sus artículos con dibujos y grabados.
Considerará que las imágenes son "maravillosos alimentos de la vida
espiritual". Dibujará ex-libris, enseñas heráldicas, imágenes
sagradas, símbolos geométricos, descripciones de objetos, paisajes,
etc. Realizará el proyecto de vitral de la capilla de Notre Dame de
Recouvrance de la iglesia del Martray en Loudun.
A partir de 1928 se ocupará de clasificar y restaurar numerosos
edificios y monumentos de su región. En 1945 cede su colección
arqueológica al Ayuntamiento, origen del pequeño museo de su ciudad
natal.
Casado con Hélène Ribière en 1933, Charbonneau enviudará diez años
después. Por esas fechas ya había estallado la Segunda Guerra
Mundial. Francia había sido ocupada por los alemanes y la mansión de
los Charbonneau se convirtió en residencia de oficiales. Sus nuevos
huéspedes se sorprendieron por la autoridad del sabio cuya colección
trataron con respeto. Una inscripción en la puerta de entrada decía
"Benedictio Dei Maneat Super Ingredientes Et Bonitas Eius Protega
Egrediente".
Hacia el final de su vida sufrió una incurable enfermedad glandular.
Consagró su energía a completar su obra, pero sus más ambiciosos
estudios quedaron incompletos en forma de fichas: el "Floraire", el
"Lapidaire", el "Vulneraire", escritos locales sobre las
corporaciones de oficio y las calles de Loudun, una serie de
leyendas sobre santa Redegonde, etc.
LOS SORPRENDENTES VISITANTES DE CHARBONNEAU
Entre los que fueron a su morada de Loudum figuran: el Padre Félix
Anizan, Olivier de Fremond, Georges Auguste Thomas (a)"Tamos",
Marcel Clavelle (a) "Jean Reyor", Luc Benoist, así como Sai Taki
Movi, definido por Charbonneau, como "docto asiático", personaje
misterioso. Le dió explicaciones sobre la svástika "guardadas en
algunos cenáculos muy cerrados de Mongolia y de las regiones vecinas".
La presencia de este mongol podría sugerir una relación con la
sociedad iniciática "Teshu-Maru", sociedad iniciática oriental de
origen mongol que llegó a Europa entre 1913-14 de la mano de Swami
Narad Mani. Indio shij, de nombre Hiran Singh, en la época
colaboraba con la revista católica "La France Antimaçonnique";
enemigo de la masonería y de las sectas teosóficas; Hiran Singh
facilitará a Guenon parte del material utilizado por éste en su
polémica contra la Sociedad Teosófica. Hiran Singh presenta a Guenon
al esoterista y pintor alemán Bo Yin Râ como el único iniciado
europeo del Teshu-Maru. No es imposible que la visita de Sai Taki
Movi, aunque posterior en algunos años, se sitúe en el intento de
tomar contactos en Occidente por parte de organizaciones iniciáticas
orientales como el Teshu-Maru, preocupadas por la adulteración de la
espiritualidad oriental realizada por la Sociedad Teosófica.
LOS MEDIOS CATOLICO-TRADICIONALISTAS
De 1921 a 1929 en "Regnabit", de 1919 a 1939 en "Le Rayonnement
Intellectuel" y al mismo tiempo por algún estudio en "Atlantis", "Le
Voile d'Isis" y "Etudes Traditionnelles", Charbonneau se concentrará
en estudios sobre la emblemática crística, que no serán completados
hasta la publicación del Bestiario de Cristo. Solo en "Regnabit"
publicó setenta artículos sobre éste tema.
"Regnabit", subtitulada "Revista universelle du Sacré-Coeur", inicia
su andadura intelectual en junio de 1921 a iniciativa del padre
Félix Anizan, oblato de María Inmaculada, "apóstol de la devoción y
de la doctrina del Sagrado Corazón", autor de innumerables tratados
sobre el tema, persuadido de que el "Sagrado Corazón no tiene en la
vida cristiana, en el pensamiento católico, el lugar que le
corresponde". Juzgó necesario fundar una revista científica que
tratase los temas desde todos los puntos de vista, dogmático, moral,
ascético, místico, litúrgico, artístico e histórico.
El padre Anizan realiza su proyecto en colaboración con el centro de
devoción al Sagrado Corazón de Paray-le-Monial. Entre los primeros
colaboradores se sitúan el jesuita Hamon, el benedictino Demaret, el
oblato Hoffet, Gabriel de Noaillat, secretario del Centro y el
futuro monseñor Leon Cristiani. Hoffet, como se sabe, estuvo
relacionado con el ambiente rosacruciano de Josephin Peladan, al
tiempo que pertenecía a "La Sapiniere", "El Abetal", sociedad
secreta católica que constituía a principios de siglo una sigilosa
red de información al servicio de los sectores más tradicionalistas
del Vaticano. Hoffet fue quien intentó descifrar los manuscritos
encontrados por el Padre Berenger Saunière en su pequeña iglesia de
Rennes-le-Château, dando origen a toda la leyenda sobre el tesoro de
este pequeño pueblo pirenáico.
La revista aparece bajo los auspicios de un comité dé patronato
compuesto por el cardenal Dubois, arzobispo de París y 15 prelados
de todos los continentes, entre ellos dom Gariador, el abad de
Montecasino. La aprobación eclesial de la revista se confirma el 10
de marzo de 1924 por una especial bendición apostólica enviada a la
redacción por el Secretario de Estado de su Santidad, Pietro
Gasparri.
La colaboración de Charbonneau con "Regnabit" empieza en enero de
1922, tras haber conocido a Felix Anizan y al equipo del Congreso
Eucarístico Nacional de junio de 1921 celebrado en Paray-le-Monial.
El primer artículo entregado trataba del Sagrado Corazón del
Baluarte de Chinon, atribuido a los templarios.
El 22 de enero de 1925, bajo los auspicios de Madame Kirch, el padre
Anizan, Charbonneau y otros colaboradores fundan la asociación "Societé
du Rayonnement Intellectuel du Sacré-Coeur". El manifiesto se
dirigía a escritores y artista: "pensamos que la Revelación del
Sagrado Corazón es la totalidad de la idea cristiana manifestada en
su punto esencial. El símbolo es esencialmente una ayuda para el
pensamiento, lo fija y compromete, es el pensamiento que se dirige a
Cristo mostrándose en un símbolo real que, incluso en los pueblos
antiguos, apareció como una fuente de inspiración, como un foco de
luz".
En esta sociedad se asimilaron elementos o doctrinas que no eran
concordantes más que en apariencia, como René Guenon, por entonces
en fase de conversión al Islam.
RENE GUENON Y CHARBONNEAU-LASSAY,
UNA GRAN AMISTAD
Guenon colabora entre 1925 y 1927 con "Regnabit". Durante su
enigmática actividad de colaborador de "La France Anti-Maçonnique",
Guenon conoció a Olivier de Fremond, miembro de la "Sociedad de
Anticuarios del Oeste", el cual le presentó a Charbonneau sobre la
base del común interés por el simbolismo. Gracias a Charbonneau,
Guenon se hace colaborador de "Regnabit".
Charboneau se convertirá en referencia de Guenon en lo que concierne
al simbolismo cristiano y al esoterismo. Charbonneau opinaba que "sería
pueril contestar la existencia y el papel importante de la hermética
cristiana de la edad media". Sin embargo, no todos estaban de
acuerdo; algunos medios neo-escolásticos pidieron el alejamiento de
Guenon, a pesar de la cual los dos hombres continuaron colaborando.
Se ha dicho que Charbonneau estaba subordinado a Guenon y que la
obra de aquel no tenía más que el valor de una confirmación que la
de éste. No es del todo cierto; la obra de Charbonneau es autónoma
de la Guenon (y otro tanto puede decirse de la de éste en relación a
Charbonneau). Igualmente es falso que Charbonneau tuviera una doble
vida: vulgarizador, en público, de las tesis de Guenon en la esfera
de los medios católicos retrógrados de la época y, al mismo tiempo,
llevando una vida iniciática muy reservada no solo en las
organizaciones guenonianas, sino también en otros más alejados aun
de la ortodoxia católica. Si hay algo que puede concederse a
Charbonneau es la coherencia de su vida con sus principios:
Charbonneau es un católico inclinado por la investigación de la
componente esotérica en el seno de su religión secular.
Las polémicas en torno a la compatibilidad de esoterismo y
cristianismo se prolongaron hasta provocar el cese de la revista en
1929. La continuación lógica de la iniciativa sería otra publicación
emanada por la "Societé du Rayonnement Intelectuel", de la que
Charboneau su convierte presidente -sustituyendo a Paul Thomas- y
director de la revista "Le Rayonnement Intellectuel" que aparecerá
por primera vez en el segundo semestre de 1929.
LA HERMANDAD DEL DIVINO PARACLITO
Charbonneau dió referencias en su diario del 5 al 12 de septiembre
de 1938, de la visita que dos redactores de "Etudes Traditionelles"
-Marcel Clavelle (a) "Jean Reyor" y George Thomas (a) "Tamos"-
realizaron a Loudun: "Por la tarde todo estaba preparado;
restablecimos fuera del grupo secreto donde se ha perpetuado, la
vieja Fraternidad del Paráclito fundada o transformada en orden de
caballería entre 1500 y 1510 por Pierre Amelot, sacerdote de París,
ayudado por el mariscal de Gié, Pierre de Rohan, la hermana Anne de
Gourdon-Genouillac, de Jacques Nyverd maestro impresor en París y de
Guillaume Briçonnet, obispo de Meaux. El depósito de esta
Fraternidad me ha sido entregado por el canónico Barbot, en enero de
1926". Charbonneau habría tenido en las manos documentos cedidos por
Barbot cuya localización actual se ignora. Estos documentos
indicarían el depósito doctrinal, simbólico y ritual.
En la anotación del diario de Charbonneau aparecen una serie de
nombres, lo suficientemente importantes como para que dejaran
huellas en la historia, como de hecho, así fue. Pierre de Rohan, por
ejemplo, es un personaje muy conocido; llamado "Mariscal de Gié",
fue mariscal de Francia y uno de los cuatro regentes del reino
durante la grave enfermedad de Luis XI. Luego, fue encargado por el
Rey de la educación del conde de Angulema, futuro Francisco I. Por
su parte Guillaume Briçonnet, fue encargado de asuntos religiosos de
Francia bajo Carlos VIII, y luego con Luis XII. También fue el
principal animador del concilio galicano de Pisa contra las
ambiciones de Julio II.
De Rohan viajó varias veces a Italia y el obispo de Meaux mantuvo a
lo largo de su vida muchos lazos con Roma. Como muy bien ha podido
establecerse el punto de contacto entre los fundadores históricos de
la "Hermandad del Paráclito", se articula en dos polos: "Italia y el
humanismo católico pre-tridentino del que Italia es un centro
privilegiado". En la Italia renacentista, en efecto, se produjo la
aparición de nuevas formas de religiosidad que daban máxima
importancia a la acción caritativa y a la catequización, rescatando
algunos aspectos neoplatónicos y de trabajo interior olvidados en el
período medieval más tardío.
Existían muchos grupos iniciáticos en la Italia de aquel tiempo. Una
mística francesa, nacida en el Hainaut, Marguetire Porete, era
seguida por un misterioso grupo de "espirituales" que tenían como
centro la abadía de Montecasino. Esta comunidad estaba ligada a
Santa Catalina de Génova y a los círculos laicos del Divino Amor.
Existía una red de conexiones entre todos estos grupos místicos
italianos, a modo de una tupida malla que recorría las abadías y
parroquias del norte al sur de Italia propugnando una doctrina, no
heterodoxa, pero si mística y esotérica.
Dom Tommaso Leccisotti, el bibliotecario de Monte Casino, reveló "la
presencia en la abadía de un grupo misterioso de monjes, ligados por
una vasta red de relaciones con los centros más vivos de la
espiritualidad italiana de las primeras décadas del siglo XVI y
reune una serie de textos desaparecidos tales como cartas, pequeños
tratados, poesías, breves anotaciones, citas bíblicas: todas de
carácter netamente esotérico; todas de muy alta mística
especulativa; todos consagrados a lazos de diversas formas a un
"usillus grex" de "espirituales" esparcidos por Italia más secreta
de estos años de crisis extraordinariamente ricas de fermentos
místicos".
Guillaume Briçonnet, en el curso de sus viajes a Italia, mantuvo
relaciones con la "Hermandad de la Sabiduría Eterna", conocido
también como "Oratorio de la Eterna Sabiduría", que se reunía en la
iglesia del monasterio agustino de Santa Marta cuya abadesa, la
Madre Arcangela Panigarola, era inspiradora del círculo. El Oratorio
se había fundado hacia el 1500 en Rávena bajo el impulso, de
Giovanni Antonio Belloni. Belloni vivió casi toda su vida en Francia
y murió en Milán en 1528 en olor de santidad. Se trata de un grupo
que tuvo relación particular con las actividades del dominico
Barrista da Crema y durante el cual formaron parte algunos
personales ilustes de la época, además de los obispos Denis y
Guillaume Briçonnet.
A este importante cenáculo ascético, pertenecieron los futuros papas
Leon X, Pío IV y San Pío V. En 1530 entró a formar parte del círculo
Antonio María Zaccaria, fundadora, así mismo, de distintas
hermandades apostólicas: los "barnabitas", "Clérigos Regulares de
San Pablo Decapitado", de los "Angélicos de San Pablo Convertido"
(los "Angélicos") y de las "Esposas de San Pablo" (Maritati). Eran
comunidades laicas, en relación estrecha entre ellas, que
practicaban obras piadosas y, especialmente, la asistencia a los
enfermos. Su ascesis, muy austera, se inspiraba en la patrística de
la vieja iglesia. Los "barnabitas" apreciaban particularmente las
obras de San Basilio, San Juan Crisóstomo, el seudo-Dionisio, San
Bernardo, San Buenaventura y Santa Catalina de Siena.
El "Oratorio de la Eterna Sabiduría" penetró en Francia a través de
Grenoble, gracias a la tarea de Jean Antoine Bellot, comendador de
la "Orden de San Antonio". Bellot contó con el apoyo inestimable de
la hermana de Carlos VIII, san Juan de Valois, esposa de Louis
d'Orleans, reina de Francia hasta la anulación de su casamiento en
1498 y duquesa de Berry desde 1499. En 1514, la monja conoció a un
discípulo de Jerónimo Savonarola, el franciscano Giorgio Benigno
Salviati, divulgador de un libro profético descubierto en 1502,
"Apocalypsis nova", del franciscano Amadeus de Portugal (Joao
Menendez da Silva). El libro anunciaba el advenimiento del Pastor
Angélico portador de la paz. Este libro estrechó los lazos entre los
hermanos Briçonnet, Bellot, Salviani y Panigarola y constituyó un
núcleo que difundió el mensaje del Pastor Angélico. Guillaume
Briçonnet terminó rompiendo con el grupo a causa de las
exageraciones proféticas.
Briçonnet encontró al "Oratorio del Divino Amor", fundado en Génova
en 1497 una de cuyas ramas se constituyó en Roma bajo el pontificado
de Leon X. La regla de este grupo obligaba a guardar secreto sobre
los estatutos y la adhesión.
Los datos sobre todos estos personajes y asociaciones contribuyen a
dar credibilidad a la relación de fundadores de la Hermandad del
Paráclito dada por Charbonneau-Lassay, asociación que, con toda
probabilidad, derivaba de estas asociaciones italianas del
Renacimiento. Los personajes que cita Charbonneau pudieron estar en
relación entre sí, solo que en sus biografías no se cita ninguna
pertenencia a la asociación. Pero el propio Charbonneau -que, en
buena medida, ignoraba las filiaciones que acabamos de mencionar-
insiste mucho en la importancia del mantenimiento del secreto entre
los miembros de la Hermandad, lo que contribuiría a explicar el
vacío biográfico.
EL DESPERTAR DE LA HERMANDAD DEL PARACLITO
En 1513, moría el Mariscal de Gié del que Charbonneau precisa en su
diario que fue el primer Caballero Maestre del Paráclito. Desde
entonces apenas nada se sabía sobre la asociación. Hasta que a
principios de siglo Charbonneau escribía en su diario: "Singulares
circunstancias que me han permitido tener sobre varios grupos
místicos de la Edad Media, y sobre sus doctrinas y prácticas
simbólicas, una fuente de información que no revela habitualmente la
bibliografía y que es, por lo menos, tan seguro". Cada vez con mayor
frecuente aludió -especialmente a partir de 1929- a estos hechos
generando un interés notable por parte del círculo interior de
seguidores de René Guenon: Clavelle-"Reyor", Thomas-"Tamos" y Luc
Benoist que alcanzaría gran notoriedad como conservador de los
museos de Francia.
Las alusiones de Charbonneau son poco numerosas pero significativas;
en una de ellas se refiere a otra organización secreta católica,
"L'Estoile Internelle": "El caso de la Estoile Internelle -escribía-
que no ha contado jamás con más de doce miembros y que existe aun
con los manuscritos originales del siglo XV, de sus escritos
constitutivos y de doctrina mística (...) "a esta Estoile Internelle
se incorporará más tarde la Fraternidad de los Caballeros del Divino
Paráclito".
En carta a René Nelli, investigador del catarismo y fundador del
Centro de Estudios Cátaros de Carcasona, Charbonneau le decía: "Hace
una docena de años publiqué en una pequeña revista religiosa de muy
débil difusión, la imagen del símbolo de un grupo de origen medieval
ciertamente ignorado del todo, l'Estoile Internelle. Este símbolo
del que no he dado una explicación comporta una copa en la cual
reposa una piedra roja. Resume pues, reunidos pero separados, las
dos figuras tradicionales del Santo Grial, la copa de Maps y de
Chretien de Troyes y el lapsit exillis de Wolfram. L'Estoile
Internelle, existe aun; la he citado en numerosos capítulos de una
gran obra, el Bestiario de Cristo, publicado en 1940 por la firma
franco-belga "Desclée de Brouwer". La edición fue quemada en sus 4/5
partes poco antes de la partida de los alemanes.
Este grupo absolutamente católico ortodoxo, era estrictamente
secreto y sus miembros totalmente inabordables" (...) "Para
favorecer mis investigaciones de cara al Bestiario de Cristo que el
antepenúltimo "Mayor" de l'Estoile Internelle obtuvo de sus once
cofrades la autorización para revelarme la existencia de este grupo
y publicar numerosos documentos representados sobre un cuaderno
manuscrito de fines del siglo XV o principios del XVI que están en
su posesión".
Y en su diario correspondiente a 1938 Charbonneau-Lassay, realiza la
siguiente anotación el 5 de septiembre: "M. Clavelle, su madre su
mujer llevan, a través de Tours, en tren de 18 a 20 h.". Al día
siguiente: "Martes. Visitamos Loudum todos juntos. Clavelle y yo
empezamos a trabajar". La misteriosa alusión al "trabajo" prosigue
en días sucesivos, como única mención importante: "7,8,9 septiembre.
Paseos en torno a la ciudad, proseguimos el trabajo". El día 10
llega Tamos. "Sábado. Vamos por la mañana a buscar a la estación a
nuestro común amigo Tamos. Por la tarde, todo está preparado,
restablecemos fuera del grupo secreto donde se ha perpetuado, la
vieja Hermandad del Paráclito". El día siguiente es el día clave:
"11 de septiembre. Domingo. Asistimos todos juntos a misa, y por la
tarde celebramos el primer capítulo del Paráclito".
El interés de Clavelle por la hermandad se remontaba quince años
antes, según cuenta él mismo en una carta hecha pública hace pocos
años: "Hacia 1922 me sorprendieron las alusiones hechas por
Charbonneau Lasay en varios de sus artículos a organizaciones
cristianas cerradas cuya enseñanza le había permitido comprender
mejor el significado de algunos símbolos cristianos". Pero,
inicialmente, Charbonneau mantuvo la reserva sobre varios aspectos
que juzgó prematuro revelar a Clavelle: "Lassay me habló
inicialmente de una sola organización la Etoile Internelle de la que
había visto documentos que se remontaban al siglo XV. Esta
organización, al menos en esa época, no había tenido más que 12
miembros que se reclutaban por cooptación, es decir que se trataba
de una organización en relación a la cual no se podía hacer
postulado de admisión. Cada miembro elegía a su sucesor, que tomaba
su lugar a su muerte. Charbonneau no afirmaba ser miembro de esta
organización, sino que solo se le había autorizado a compulsar sus
archivos. (...) Tenía la impresión de que Charbonneau mantenía
algunas cosas en reserva". Y no se equivocaba. No será sino
dieciséis años después cuando Charbonneau, que había dudado durante
casi veinte años en intentar la revitalización de la hermandad,
decidió por fin ser más explícito con su amigo: "Nuestras relaciones
se convirtieron a la larga en más íntimas y como yo volvía una y
otra vez a la cuestión de la imposibilidad para los cristianos de
encontrar una iniciación en su propia tradición, terminó por
revelarme que había, en efecto, algo más". Ese "algo más" era la
Hermandad del Paráclito: "Desde el siglo XV igualmente, existían
documentos sobre una organización llamada Hermandad de los
Caballeros del Divino Paráclito", cuyo número no era limitado. El
depósito de esta Fraternidad me ha sido dado, por acto, por el
canónico Barbot, en enero de 1926. Barbot era caballero-maestre por
su título de Mayor e l'Estoile Internelle, que florecía
particularmente en la Isla de Francia, el Beauce, el Maine, Anjou y
el Poitou, se encontraba reducida a un pequeño número de miembros
que, por razones que nos son desconocidas, no deseaban hacer nuevos
iniciados".
Desde aquel tiempo, el Caballero Maestre de la Hermandad del
Paráclito era, al mismo tiempo, uno de los 12 miembros de l'Estoile
Internelle. Se decidió que la Hermandad del Paráclito sería puesta
en letargo, y sus archivos confiados a l'Estoile Internelle. "Para
asegurar la continuidad de la transmisión de esta forma de
iniciación -proseguía Clavelle- se convino que a cada generación,
varios miembros de la Estoile Internelle recibirían la investidura
de la Caballería del Paráclito, a fin de que pudiera, con el correr
del tiempo y si se juzgaba oportuno, despertar este colectivo".
Transcurrieron dos siglos en esta situación hasta que la Revolución
Francesa amenazó con extinguir la cadena iniciática. La mayor parte
de los miembros de la Estoile fueron ejecutados en la guillotina,
asesinados o muertos en las guerras veandeanas. La transmisión logró
mantenerse gracias a un solo superviviente de más de 80 años, que,
antes de morir, logró asegurar la transmisión de las dos
organizaciones realizando algunas iniciaciones.
En la segunda mitad del siglo XIX, los jefes de la "Estoile
Internelle" intentaron en diversas ocasiones despertar la
Fraternidad del Paráclito, pero se enfrentaron, en cada ocasión, a
los escrúpulos de los católicos que temían situarse en una posición
fronteriza con la herejía y temían que su actividad fuera condenada
por las autoridades eclesiásticas.
No fue sino hasta 1925, cuando el viejo arcipreste de la catedral de
Poitiers, que Charbonneau-Lassay conocía desde hacía años, le reveló
la existencia de las dos organizaciones de las que entonces era el
Gran Maestre y propuso a Charbonneau transmitirle la iniciación del
Paráclito, bajo el compromiso de reconstituir esta organización en
cuanto tuviera la posibilidad. "En el momento en que Charbonneau me
comentó esto -prosigue Clavelle- no había hecho aun nada en ese
sentido". Al parecer solo había planteado el tema a uno de sus
amigos, el Conde Palud du Bellay, pero la muerte de este había
detenido todo en 1929.
En esa época, Charboneau seguía dubitativo. Clavelle para vencer los
escrúpulos de su amigo pidió consejo a René Guenon, a quien
Charbonneau tenía en alta estima. Los medios guenonianos franceses
se debatían en la búsqueda de una vía iniciática occidental que
evitara a los europeos seguir la "opción islámica" que el propio
Guenon y luego otros miembros de su círculo interno -Fritjhof
Schuon, Michel Vâlsan, y el propio Clavelle- seguían, ante la duda
de que existiera una vía esotérica específicamente cristiana.
"Charbonneau me preguntó entonces -prosigue Clavelle- si conocía
personas seguras que pudieran estar interesadas en la reconstrucción
de esta hermandad. Le dije que era mi caso y el de mis amigos. Fue
así como en septiembre de 1938, recibí la investidura del Paráclito
y presenté a Charbonneau-Lassay a quien debía de convertirse en su
sucesor. He recibido igualmente de Charbonneau-Lassay el poder de
transmitir la iniciación, y nosotros hicimos algunas iniciaciones en
el curso de 1939".
René Guenon, el maestro espiritual de esta corriente, era
puntualmente informado y consultado, por el propio Clavelle, sobre
todas estas orientaciones. Guenon dió su aprobación y confirmó la
"ortodoxia" de la Hermandad del Paráclito. Pero el propio Clavelle,
disipado el entusiasmo original, debió constatar que, "en el estado
de cosas presentado por Lassay, había graves lagunas en el sentido
de que no se encontraban huellas de un método y que era evidente,
según se dejaba traslucir por los mismos documentos, que algunos
elementos se habían perdido por el camino. En conclusión, tras el
examen, aparecía que la supervivencia de esta organización
presentaba menos interés de lo que hubiera podido pensarse al
principio".
Clavelle, ante esta situación, y siguiendo el consejo de Guenon,
decidió, recibir la Barakah islámica en 1943, "teniendo la impresión
de haber hecho todo lo que se podía hacer del lado cristiano".
Unos meses antes de la muerte de Charbonneau, éste transmitió a su
sucesor al frente de la Hermandad del Paráclito, un complemento de
las enseñanzas que Clavelle encontró incompletas. Clavelle, que tuvo
acceso a esos nuevos documentos, reconoció que "si bien no
constituyen un método detallado y completo, es al menos un elemento
de método muy apreciable. Precisamente por que no se trata mas que
de un elemento de método, habría sido posible proceder a un
desarrollo por analogía con ciertos métodos islámicos y mi
pertenencia a las dos formas habría podido aparecer como una
circunstancia providencial a este respecto. Pero debí enfrentarme a
la susceptibilidad del sucesor de Charbonneau-Lassay y de su
adjunto".
Las cosas habían cambiado, sobre todo con la muerte de Charbonneau
(1948). Guenon no fue informado de las últimas novedades. Los nuevos
maestres de la Hermandad del Paráclito eran de un talante muy
distinto a Charbonneau, Clavelle y Guenon; se habían formado la
conciencia de pertenecer a una élite superior a cualquier otra y
que, por tanto, no admitía ninguna autoridad, ni siquiera moral,
superior a la propia. Esto no impidió que, por lo que nos cuenta
Clavelle en su carta, la organización periclitara y, seguramente,
desapareciera a lo largo de los años 60 o principios de los 70,
acaso para siempre: "En la hora actual -mediados de los años
cincuenta- incluso para personas que viven en Francia, el acceso a
la organización es muy difícil y los contactos extremadamente raros.
La razón es el estado de salud del Caballero-Maestre que le impide
cualquier actividad, mientras que la actividad de su adjunto es
extremadamente reducida por sus condiciones materiales de existencia
y su situación familiar. Dado que no se quiere reclutar nuevos
postulantes y abandonarlos a sí mismos, falto de tener tiempo para
ocuparse, se ha preferido suspender el reclutamiento casi por
completo".
La importante carta de Clavelle concluye con una posibilidad que
nada impide pensar que lejos de concretarse, quedó solo en el
capítulo de buenas intenciones: "No se excluye absolutamente que
esta situación se modifique con el tiempo y algunos miembros de la
organización desearan que yo la tomara en mis manos (Guenon no
estima incompatible el ejercicio de funciones en varias iniciaciones
diferentes) pero esto es aun muy vago". Desde hace más de treinta
años no existe ningún signo de actividad de la Hermandad del
Paráclito. La última organización esotérica cristiana de la que se
tiene noticia, parece haber desaparecido. Otras órdenes y
organizaciones surgidas después -a lo largo de los años setenta e
incluso de los noventa- no reconocen ninguna filiación con la
Hermandad del Paráclito y menos aun con L'Estoile Internelle. Esto
no impide pensar que la búsqueda del esoterismo cristiano prosiga
como en sus mejores momentos en otras estructuras no por modernas,
menos interesantes.
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Datos extraídos del coloquio internacional La experiencia de Louis
Charbonneau -Lassay", celebrado en Roma (10-12 de mayo de 1995)
organizado por:
- Universidad de Roma. La Sapienza. Departament of Sociology.
- CESNUR Center for Studies on New Religions, Torino, Italia.
- Varieties of Prayer - Alla ricerca del divino.

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